Desconfíen siempre del Gobierno

¿Para que sirve ser funcionario?

La verdad es que los acontecimientos que afligen últimamente a la banca española y sobre los que me van a permitir que no me pronuncie hasta tomar más distancia, me han hecho pensar mucho sobre si se entiende bien, especialmente por los interesados, el porqué de la condición de funcionario, o algún otro estatuto especial similar, de que gozan una parte muy importante de los empleados públicos.

Ponga un funcionario en su familia

Algunos deben pensar que los nombran funcionarios para que sus familias no tengan que temer las inclemencias del clima económico. Así, ser funcionario te aseguraría un empleo fijo y estable, normalmente peor pagado que en el sector privado en cuanto requiera una buena cualificación, pero con la tranquilidad de que eres inamovible. En tiempo tan turbulentos como los actuales no todos los empleados públicos tienen la garantía de que no pueden ser despedidos, sin embargo los funcionarios sí.  Ser funcionario, por tanto, parece que tendría una utilidad muy clara para el beneficiario de la condición y los que de él dependen. Tal vez por eso, en este país donde escasea el espíritu empresarial desde que lo agotamos en la Conquista de América, las madres suelen aconsejar a sus hijos que opositen y los mejores alumnos de cada promoción son absorbidos en una alta proporción por el Estado.

Sin embargo, esa función tranquilizadora no es el objetivo buscado con la inamovilidad del funcionariado. Es una consecuencia no buscada, un beneficio colateral…pero no es un fin en sí mismo para el conjunto social, aunque pueda serlo para el individuo que ha querido acceder a dicha condición. Esto es importante: el objetivo del funcionario al acceder a su plaza puede ser la tranquilidad, es muy loable, comprensible y legítimo, pero no debe olvidar que ese objetivo no el de la Sociedad al otorgarle dicho privilegio. La Sociedad le da la condición de funcionario y con ella el privilegio de inamovilidad en su puesto de trabajo con una finalidad: que el beneficiario se mantenga independiente del poder político.

Los privilegios generan obligaciones

No estoy en contra de los privilegios que conllevan una obligación aparejada. Me parece bien que los funcionarios sean inamovibles a cambio de que sean independientes. Sin embargo, me parece que una tangana como la que tenemos montada en el sistema bancario, ha requerido no sólo un Gobierno empeñado en negar la crisis y un Gobernador desubicado, convencido de que es la autoridad laboral en lugar de la financiera que sólo abre la boca para hablar de la reforma laboral, sino un grupo de altos funcionarios muy permeable a la presión política. Algunos me dirán que también ha requerido de algunos auditores ciegos pero, claro, eso tampoco es novedad porque éstos, como su mismo nombre indica, se dedican a escuchar y, en cualquier caso, no son inamovibles aunque, a veces, algunas firmas lo parecen.

Ya sé que los políticos piensan que ser funcionario es muy cómodo porque no se tiene responsabilidad, pero eso no es cierto. Lo que no se tiene como funcionario es responsabilidad política, pero por eso la actuación de los funcionarios es poco discrecional y muy reglada y su responsabilidad se deriva, precisamente, de salirse del cauce que tienen marcado. El político tiene más capacidad de decisión pero a cambio paga con su puesto los errores, al menos en la teoría. Precisamente porque los políticos piensan que los funcionarios están muy cómodos, suelen intentar el refrendo de sus errores por estos últimos. Al fin y al cabo, a los funcionarios que más les da asumir los errores que se han producido en el nivel político si no los van a echar y si finalmente el error pasa desapercibido, o la decisión era correcta, el funcionario puede quedarse con el complemento o la bagatela que le reconoció el político.

Corremos un peligro más grave que el de que se nos caiga el sector bancario con esta permeabilidad de los funcionarios a las presiones políticas: la de que se nos caiga toda la base moral que soporta la existencia de un Estado. Porque si los funcionarios no van a ser independientes, ¿qué criticamos a las agencias de calificación o a las firmas de auditoría? Al menos estas compañías, cuando traspasan determinadas líneas se caen sin coste para el contribuyente. Si no van a ser independientes, los funcionarios no sirven para nada.

@rubenmansolivar


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