Desconfíen siempre del Gobierno

La prima de no retorno

Estos días de nuevo, porque periódicamente vuelve esta cuestión desde hace diez y ocho meses, me preguntan en muchos sitios que si los niveles a los que ha llegado la prima de riesgo de España implican el punto de retorno. El punto de no retorno entendido como el nivel en el que el coste de financiación de la deuda pública es insostenible y, por tanto, España tiene que pedir la ayuda de la UE y del FMI, es decir: el temido rescate. Mi opinión es que el punto se alcanzó hace tiempo, el de insostenibilidad del gasto por intereses que supone la deuda pública en circulación, sin que ello quiera decir, sin embargo, que tengamos necesariamente que acudir al rescate.

¿Por qué digo esto? Pues miren, ya sabe ustedes que yo no soy más que un contable venido a más y lo digo sinceramente, sin afectación. Miremos para ello los últimos datos, los de septiembre, de ejecución del presupuesto público según nos informa el Ministerio de Economía todos los viernes. El denominado saldo no financiero, conocido como déficit de caja, es de 31 mil millones de euros, frente a los casi 38 mil millones a igual fecha del año pasado. La reducción es muy importante (18%), no cabe duda, pero no es suficiente porque no se explica bien lo que significan estas cifras. Estas cifras indican que los ingresos menos los gastos del Estado, después de pagar los intereses de la deuda arroja una diferencia negativa. Otra forma de verlo: que los ingresos públicos son insuficientes para atender los pagos públicos incluidos los intereses de la deuda. Es decir, que hay que endeudarse por esos importes para poder atender los gastos públicos totales.

Otra interpretación que me gusta más, porque se acerca mucho a ese análisis empresarial que se denomina del flujo libre de caja, nos haría descontar de los déficit anteriores los importes dedicados al pago de los intereses de la deuda hasta septiembre del año pasado y de éste: 16,7 y 17,7 miles de millones de euros respectivamente. Es decir: antes de pagar los intereses las diferencias entre ingresos y gastos eran negativas de 21,3 y 13,3 miles de millones de euros en 2010 y 2011, también respectivamente. No cabe duda que se ha reducido mucho la diferencia negativa entre ingresos y gastos públicos antes del pago de intereses (47%) y de ahí la satisfacción del Gobierno cada vez que publica cifras. Sin embargo, es la satisfacción del que cada vez le va menos peor, si es que la expresión es admisible en un correcto español. El retorno de la situación en la que estamos requiere que la diferencia entre ingresos y gastos antes del pago de intereses sea positiva y de importe igual o superior al importe de los intereses a pagar. De ese modo, nuestros acreedores saben que al menos podemos pagarles los intereses y la deuda no crece. La deuda actualmente crece porque pedimos a nuevos acreedores para pagar a los antiguos los intereses, no el principal. Si pidiéramos para pagar el principal, estaríamos como muchas empresas que cuanto más grandes son, más deben y, sin embargo, sus acreedores cada vez están más seguros porque el diferencial equivalente en una empresa, el denominado resultado bruto de explotación, es cada vez mayor. Esto explica porque otros países pueden tener deudas aparentemente mayores y estar en mejor situación. La diferencia entre sus ingresos y gastos antes del pago de intereses es positivo e, incluso, mayor que los intereses que tienen que pagar por su deuda. Piensen que a un asalariado de 1.000€ al mes, apenas le quedan unos euros con los que hacer frente a su endeudamiento. Otro con 3.000€ al mes, puede endeudarse en más de tres veces más que el anterior porque lo que le queda después de atender sus gastos corrientes, más elevados que los del anterior, es más de tres veces lo que le queda al primero. Así de sencillo. España no está muy endeudada, es cierto, pero no puede atender desde hace mucho sus obligaciones, a diferencia de otros países que lo están, sin embargo, más.

Con estas cifras que les muestro, a septiembre del 2010 la diferencia entre ingresos y gastos antes del pago de intereses tendría que haber sido un 178% más en 2010 y 233% más en 2011. Incrementar la diferencia entre ingresos y gastos en esos porcentajes hasta convertirlas en positivas es muy complicado. ¿Cómo se hace? Pues probablemente subiendo ingresos (impuestos y tasas) y reduciendo gastos, las dos cosas a la vez. Pero es mucho el esfuerzo. Más soluciones: vender activos públicos y aplicar la liquidez obtenida a la reducción de deuda. Todo lo demás es negar la ley de la gravedad.


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