Desconfíen siempre del Gobierno

¿De qué plata son los bonos argentinos?

No me gustaría ser depositante en Argentina. La solución que parece barajar la Administración Kirchner de que los bancos privados argentinos hagan frente a los pagos que se le reclaman a aquélla en estos días, sólo puede tener dos tipos de solución técnica: o la quiebra de los bancos o la espera y/o quita a los acreedores de los mismos. Tampoco me gustaría ser contribuyente en Argentina en los próximos años.

Qué puede pagar Argentina…

El Estado argentino no puede pagar porque la deuda que se le reclama es en moneda distinta de la suya nacional. Si fuera en la propia, siempre podría acudir al viejo subterfugio de expandir el crédito de su banco central a la banca privada para que adquiera los bonos en circulación o suscriban unos nuevos para que dicho Estado pague los antiguos. El problema es que los bonos que se le reclaman no son en pesos y el Estado argentino ni tiene la divisa en que están nominados, ni parece que los mercados estén muy dispuestos a deshacerse de divisas a cambio de pesos. Solución: acudir a los tenedores nacionales de moneda extranjera (los bancos). Ahora bien, los tenedores nacionales de dichas monedas, van a cambiar los activos en las mismas por otros (los bonos públicos argentinos en moneda extranjera) de peor calidad e, incluso, es posible que las reglas de valoración contable les hagan aflorar las pérdidas implícitas en esos bonos. Si no es así, aflorarán en el futuro en forma de menos rentabilidad durante los años en que permanezcan dichos títulos en los balances de los nuevos compradores. En cualquier caso, las pérdidas aparecerán antes o después. Las pérdidas contables, por económicas, siempre aparecen: al contado en el balance, a plazos en la cuenta de resultados. Es sólo un problema de reconocimiento temporal: si vendo o valoro por precio de venta, la pérdida surge ahora; si valoro por lo que me van a pagar, el quebranto se diluye en el tiempo en forma de menor ingreso durante tantos años como permanezca el activo (el bono) en mi balance.

… o a quién se lo va a hacer pagar

Unas pérdidas impuestas al sector bancario argentino de este modo harán que este exija algún tipo de compensación para soportarlas. Dado que los estados financieros de las entidades pueden necesitar varios años para digerirlas (salvo la opción traumática de recogerlas de golpe al principio), la estabilidad de los depósitos bancarios se hace imprescindible. La gente, ese concepto tan de Podemos, no puede retirar libremente sus depósitos sin generar a la banca argentina problemas de liquidez que, a su vez, pueden forzar a esta última a tener que vender precipitadamente los bonos recién adquiridos y a contabilizar, ya sin posibilidad de remisión en el tiempo, las pérdidas.

Como vemos, para que todo funcione, aunque sea de mala manera, el Gobierno argentino necesita restringir varias libertades: la de inversión de sus bancos, a los que somete ahora a una especie de coeficiente de inversión obligatorio puntual, los del público de disponer libremente de sus depósitos a vencimiento o a la vista. Por último están los contribuyentes, que se verán menos afectados en el corto plazo cuanto más de las pérdidas sean asumidas por los bancos o sus acreedores, pero que al final verán, en cualquier caso, una subida de los tipos de interés a los que se financia su Administración.

No es una pavada atómica, como dijo Kicillof, que Argentina esté en default. Como tampoco miente Kicillof cuando dijo que Argentina tiene plata si lo utiliza como sinónimo de pesos. El problema es que los acreedores quieren dólares, que es lo que prestaron. Y eso es otro tipo de plata.


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