Desconfíen siempre del Gobierno

Una multa no puede ser negocio

Ya saben ustedes que esta semana la Comisión Europea anunció que ocho entidades habían participado en la manipulación del Euribor y por ello multó con 1.710 millones de euros a seis de ellas y perdonó a otras dos, por colaborar en el esclarecimiento de los hechos. Esto no es un fallo del mercado, como dicen algunos. Es simplemente una actuación delictiva que, al menos en España viene recogida en el Código Penal: maquinación para alterar los precios que habrían de resultar de la libre concurrencia (art.284). Como no es un fallo del sector público, un acto de cohecho. Un fallo de mercado sería un error en la asignación de recursos a una actividad determinada y un fallo del sector público, un desacierto en la ejecución de un presupuesto, por ejemplo, puesto que los ingresos, públicos o privados, son siempre una estimación que no tiene por qué cumplirse en la realidad.

Viva el monopolio

Conviene, sin embargo, sacar algunas conclusiones más de esta actuación de las entidades sancionadas. En principio, la manipulación se ha podido dar porque el sector financiero y bancario está altamente concentrado, como han pretendido en todo momento las autoridades. Todo empresario y el financiero también, lo que sueña es con un monopolio y si no lo puede conseguir, intenta reproducirlo lo mejor posible. Una de las intervenciones públicas plenamente justificadas es esta: asegurar que la libre competencia existe y es efectiva.

La concentración de un sector de la actividad económica, el que sea, el financiero, facilita la creación de cárteles. La desconcentración del sector financiero es urgente por varios motivos, pero, al menos, por estos dos: la aparición de entidades sistémicas y la de cárteles. Las Autoridades comienzan a entenderlo, como demuestran los requerimientos adicionales de recursos propios que la adopción de Basilea III va a suponer para las muy grandes instituciones.

Las sanciones no deben ser para la policía solamente

De la sanción de la que hablábamos al comienzo uno echa en falta dos cosas: que no haya desplegado sus efectos el Derecho Penal y que no se haya forzado a las entidades a indemnizar a los perjudicados por sus actuaciones, al margen de la multa. Lo segundo afecta a muchas personas y entidades. Habrá quienes hayan podido perder dinero y debieran ser resarcidos. Habrá quien, sin saberlo, habrá ganado, pero no debe devolverlo porque no cometió delito alguno.

Sin embargo, aquellos que lo perdieron por culpa de esta alteración de los índices deberán reclamarlo no a quien se lo cobró de más, sino al grupo de entidades que participaron en la maquinación. La multa no basta. La multa, para que sea sanción, debe ser además de la restitución del mal hecho. Si no es así, a lo mejor hasta ha sido un negocio. Espero que al cuantificar el importe de la sanción, las autoridades se hayan asegurado que no ha sido negocio porque si no, dichas autoridades sólo han hecho una cosa: repartirse con los infractores el beneficio derivado de la infracción. No nos debería valer que es difícil o trabajoso y que con la multa basta, aunque la misma supere el importe de las ganancias derivadas de la infracción, porque si actuáramos así, volveríamos a beneficiar a los grandes delincuentes y, en último término, al policía que cobra la multa.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba