Desconfíen siempre del Gobierno

Pero... ¿Es default o no es default?

Creo que convendrán ustedes conmigo que cada vez es más difícil entender qué es lo que pasa con la deuda griega y el canje de bonos que se está practicando con la misma. Al final, no sabemos muy bien si dicho cambio es o no “default”, la tan temible palabra inglesa, y si se desatarán o no las obligaciones que dicha calificación del canje, la de default, supondría para los emisores de los denominados “credit default swaps” (CDS). Voy a intentar explicármelo a mí mismo, y de paso a ustedes, con la escasa información de que se dispone a pesar de lo mucho que se habla de ello.

Comencemos por el palabro “default”, que podríamos traducir, en un primer momento, como un impago. Si nos conformamos con esta acepción, un canje de bonos antiguos por otros nuevos no es propiamente un “default”, sino, en todo caso, una mera reinstrumentación de la deuda. Sin embargo, esta no es la acepción que se utiliza en los mercados, sino otra más amplia que comprende a la anterior. Un “default” sería cualquier evento que ponga de manifiesto la imposibilidad del deudor de hacer frente a sus obligaciones en las condiciones pactadas. El canje, por ser necesario para que el Estado griego haga frente a sus muy próximos, en días, compromisos de pago por intereses y principal, podría evidenciar que es un “default”.

El valor de las estampitas

Básicamente, ¿en qué consiste la operación de canje? Pues en la entrega, por parte de los tenedores de los mismos, de los bonos emitidos por Grecia a cambio de otros nuevos. El Estado heleno recibe los bonos que emitió en su momento y entrega a cambio otros nuevos. Los nuevos tienen un plazo más largo de devolución y un tipo de interés nominal más bajo; sin embargo, el valor facial de los nuevos títulos es igual al de los antiguos. En principio, podría parecer que cambiar un bono de 100€ emitido por Grecia por otro bono de 100€ emitido por Grecia no puede suponer pérdida alguna para el tenedor que acude al cambio. Pero bien digo: parece, porque no es así.

Les explicó con números resumidos muy cercanos a la realidad. La deuda pública griega en circulación que se pretende canjear tiene un vencimiento medio de siete años y medio y un interés nominal medio del 4,5% anual. Como los mercados la consideran muy peligrosa, cotiza alrededor del 50% de su valor nominal. Es decir, usted puede comprar ahora mismo un bono como el que le he descrito pagando 50€ a los antiguos tenedores, y quedarse a ver si cobra un cupón anual de 4,5€ y un principal de 100€ al vencimiento dentro de siete años y medio. Eso es tanto como decir que dichos títulos producen algo más del 17% anual a los que los adquieren ahora.

El timo de la estampita

El tesoro griego ofrece cambiar esos bonos por otros nuevos con un facial de 100€, para hacer el canje uno a uno, que pagarán el 3,5% anual durante los quince años que medien hasta su vencimiento, cuando pagar dicho facial. El mercado considera que los nuevos bonos, ya que pagan menos intereses y devuelven más tarde, tienen un valor de 24€. Dicho de otro modo, 24€ es la cantidad que estarían dispuestos a dar a Grecia por un calendario de compromisos de pago como el que les ofrece un nuevo bono. Vistas así las cosas, los tenedores de bonos lo que ven es que el Gobierno griego pretende cambiar estampitas que valen 50€ por otras que valen 24€ en la proporción de una a una. Esto es la quita de alrededor del 52% de la que se viene hablando. De las estampitas que valen hoy 50€ y se compraron en su momento a 100€ ya ni hablamos, en parte porque ese es el riesgo de los prestamistas, y en parte porque muchos de los actuales en su momento compraron a precios muy rebajados cuando se desataron los problemas griegos, y ese es el riesgo de los especuladores.

Vistas así las cosas, si concluimos que este canje es un “default”, se pondrán en marcha las indemnizaciones a que por este siniestro están obligados los emisores de los CDS, que no eran sino aseguradores de la deuda griega. Dichos emisores cobraron primas, como los aseguradores, por asumir la eventualidad de este suceso y ahora deberán pagar si, finalmente, la International Swap Dealer Association (ISDA), organización privada que regula estos contratos de CDS, concluye como hemos hecho más arriba.

Yo no sé si esto es “default” o no, pero al menos me parece el timo de la estampita, todo por no reconocer que Grecia no puede pagar.


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