Desconfíen siempre del Gobierno

Los deberes del Gobierno

Para algunos parece que los problemas de las cuentas públicas españolas sólo dependen de los tipos de interés a los que financia el sector público su endeudamiento en los mercados. Así, la bajada de la prima de riesgo se celebra con alborozo y la de los tipos de interés tras cada subasta también. Sin embargo, siendo estas buenas noticias, conviene analizarlas con realismo.

Falacias financieras

Empecemos por la caída de la prima de riesgo. Desde finales de 2012 hasta estos momentos, dicha prima se ha reducido en 220 puntos básicos (2,2%) pero no todo ha sido por una reducción en los tipos de interés que se aplican a nuestra deuda y esta reducción es la que de verdad nos interesa. La deuda pública alemana se remunera en 20 puntos básicos (0,2%) más ahora que a diciembre de 2012, mientras que la nuestra, y ese es el dato que nos importa porque es nuestro ahorro, lo hace en 200 puntos básicos (2%) menos. Hay que tener mucho cuidado con las comparaciones, porque con los males ajenos no se pagan los problemas propios.

Luego están nuestros tipos de interés actuales: los más bajos en muchos años, pero eso, sin embargo, nos arregla poco mientras el déficit primario (la diferencia entre ingresos y gastos antes del pago de intereses) siga siendo negativa. Los últimos datos publicados del déficit de caja del Estado, de noviembre de 2013, muestran que dicho déficit es de casi 10.000 millones de euros (en concreto 9.724). Es decir, que el Estado no genera recursos suficientes para pagar los casi 28.000 millones de euros (en concreto 27.984) de intereses a la misma fecha, que elevan el déficit de caja a casi 38.000 millones de euros. En otras palabras: la reducción de los tipos de interés sólo sirve para reducir el ritmo al que crece nuestra deuda pública, pero no para disminuir esta última porque seguimos haciéndola crecer: primero por el importe del déficit primario y, segundo, por el de los intereses no atendidos, aunque estos cada vez puedan ser menores. Digo puedan porque el efecto precio (tipo de interés) tira de su volumen para abajo, pero el efecto volumen (cada vez debemos más) lo hace en sentido contrario. Y así las cosas: la deuda pública no deja de crecer. Otra cosa es el ritmo, siempre creciente.

Y el déficit primario al alza

Atajar el déficit primario hasta convertirlo en superávit y en un superávit suficiente para pagar, sino el principal, sí al menos sus intereses debiera ser el principal plan del Gobierno, pero no está en ello. Como prueba tenemos las cifras: dicha diferencia negativa ha pasado en sólo un año de poco más de 2 mil millones de euros (2.201) hasta los casi 10 mil millones de euros, antes comentados. Si esto es austeridad, no sé a qué llamamos despilfarro. De nada me sirve que mi banco me baje el recibo de la hipoteca en cada fecha de revisión del tipo de interés, si gasto más que ingreso antes de atender el recibo, y de tontos es consolarse porque cada vez la deuda que mantengo va creciendo menos. Llegará un día que dejará de crecer: con la muerte o el embargo y la posterior liquidación de mis bienes para atender el pago.

Los gobiernos critican a los mercados y esperan que todo se lo solucionen estos. Tal vez no entiendan unos mínimos sobre finanzas: ni aunque los tipos de interés cayeran al 0%, dejaría el Estado español de ver crecer su deuda y ello porque aunque no tuviera que pagar intereses por la misma, necesitaría endeudarse por su déficit primario. Eso es todo.

¿Por qué no se reduce el déficit primario? Es más ¿por qué sigue aumentando? No lo sé, pero está claro que el Gobierno no hace los deberes, diga lo que diga.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba