Desconfíen siempre del Gobierno

¿Quién cobra por gobernar España?

No se contiene el déficit público y el Gobierno parece qué no sabe de dónde le viene el aire. Yo creo que era previsible porque en el fondo tampoco hemos hecho nada para que no sucediera así. El nuevo Gobierno lleva seis meses en el ejercicio del poder. Reconozco que no esperaba que a los seis meses de su llegada se notaran todavía el efecto de sus medidas…si las hubiera tomado. Ese es el problema de la desconfianza externa: no esperaban a estas alturas resultados sino medidas. Los efectos necesitan su tiempo y algunos son fácilmente previsibles aunque en el corto plazo generen malestar o lo contrario a lo que se pretende. 

Llevamos años hablando de medidas estructurales. Salvo la reforma laboral, auténtico mantra de la clase dirigente, no creo que pueda afirmarse que se ha hecho mucho más. Otras medidas tomadas, siendo necesarias, son coyunturales y por tanto no atajan el problema. Entre estas los dos decretos de reforma del sistema financiero y los planes de pagos a proveedores por parte de las Administraciones Públicas locales. Ambas actuaciones, insisto que siendo necesarias y más, el pago a proveedores, o menos, la reforma financiera, acertadas, no van a las raíces de nuestros problemas.

Del tamaño del Estado nadie parece querer hablar. Por un lado, tenemos el problema de la duplicidad  de administraciones y los problemas de coordinación en un sistema económico en el que la planificación central y el peso del sector público tienen un fuerte peso. Por otro lado, tampoco queremos hablar del catálogo de bienes y servicios públicos que las Administraciones Públicas deben y pueden asumir. Hablar de estos temas es mentar la soga en la casa del ahorcado que son la clase política española y su soporte clientelar.

Todo el mundo a vender activos

Tampoco parecen entender nuestras autoridades que cuando la deuda es muy alta hay que vender activos, como están haciendo muchas familias y empresas españolas. Hay que vender activos, aunque los precios no sean buenos, porque es el único modo de acabar con esa sangría que se llaman intereses. Tienen que vender activos las Administraciones Públicas y las cajas en crisis, a las que se financia para que puedan sostener las carteras inmobiliarias durante periodos largos  para que las pérdidas derivadas de la venta ahora no obliguen a su liquidación inmediata. Ya veremos si la venta futura de inmuebles de estas entidades, dará para hacer frente a las obligaciones que han asumido frente al Estado. Nadie habla ya de la venta de esos aparatos de propaganda que son las televisiones autonómicas o de las empresas públicas, que pueden ser o no eficientes, pero no tienen sentido en el balance de unos agentes sobreendeudados como son las Administraciones Públicas.

Del catálogo de bienes y servicios públicos tampoco hablamos ni de como pretendemos seguir financiándolo: ni muchos más impuestos, ni tasas o precios públicos para que los beneficiarios de los mismos contribuyan un poco más de lo que lo hacen ahora, ni, por supuesto, discutir si el Sector Público tiene que ser el proveedor de todos los servicios que el mandato constitucional sólo le obliga a asegurar para los ciudadanos más débiles económicamente.

Sigamos discutiendo

Podemos seguir discutiendo si de la crisis nos saca el gasto o la austeridad, pero lo que tienen claro nuestros acreedores es que no nos saca un presupuesto público en el que los ingresos no dan ni para pagar los gastos fijos en que nos hemos metido antes de que ellos cobren sus intereses.  Podemos seguir discutiendo sobre si es razonable una prima de riesgo de más de quinientos puntos básicos para una economía como la española, pero nuestros empresarios no pueden competir en los mercados financieros con un Estado que retira toda la liquidez de los mercados para financiar su déficit y refinanciar su deuda, pagando altos tipos de interés y favoreciendo el préstamo al Sector Público, al no exigir capitales propios a los bancos para estas operaciones y sí para las de financiación privada.

Lo que cotiza en los mercados, en mi opinión, no es que no se noten las medidas del Gobierno porque todavía es muy temprano, lo que cotiza es que el Gobierno no toma medidas y pretende que desde fuera le justifiquen lo que tiene que hacer. Al fin y al cabo quien cobra por gobernar España es el Gobierno de España.

@rubenmansolivar


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