Desconfíen siempre del Gobierno

La burbuja de la deuda

Nos advierte el BCE de que puede haber una burbuja de deuda soberana. No sabemos muy bien qué quiere decir con esto: que hay mucha deuda pública emitida o que está muy cara. La burbuja del primer tipo es difícil de pinchar en el corto plazo, porque ni las cuentas ni las actuaciones públicas nos pueden hacer pensar que los estados van a lanzarse de manera compulsiva a amortizar un importante volumen de la misma. Más bien parece, puesto que su preocupación es en el corto plazo, que piensa que los precios que han alcanzado estos bonos en los mercados son muy elevados y podrían caer, lo que generaría importantes pérdidas a los tenedores de la misma: fondos de inversión, fondos de pensiones, bancos, etc.

El origen…

¿Y cómo se ha generado la burbuja? Pues en principio como todas: gracias a una abundante financiación del BCE que no ha terminado en los bolsillos del público para que pueda adquirir cualquier cosa, lo que habría generado inflación. La liquidez abundante se ha prestado básicamente a las entidades bancarias que lejos de dar crédito a los sectores empresariales y particulares han preferido dárselo a los estados. De ese modo, los precios de dichos títulos de deuda han subido fuertemente o, lo que es lo mismo, los tipos a los que se han financiado las entidades públicas han caído fuertemente. Por ejemplo en España han pasado del 5% al 35 en apenas un año, lo que supone reducir en un 67% el coste de financiar el déficit público.

¿Y por qué los bancos han preferido prestar a los estados que a otros demandantes de crédito? La razón es muy sencilla: porque el crédito al sector público puede ser financiado en su totalidad con recursos no aportados por los accionistas del banco, mientras que el crédito a otros sectores requiere que dichos accionistas aporten algo (en concreto y en media el 8%). Dado que las entidades bancarias andan muy escasas de estos recursos por diversos motivos (las pérdidas de los últimos años, las mayores exigencias que impone la nueva normativa, etc.) y la morosidad, están han preferido otorgar el crédito del que disponían, y que les había otorgado el BCE, a los estados. Además, las normas contables ayudaban: las pérdidas no realizadas en deuda pública no siempre hay que reconocerlas y eso es siempre bueno para el dividendo.

El culpable…

En resumen. ¿Quién ha credo la burbuja de deuda pública? El mismo que creó la inmobiliaria y del mismo modo: primero liquidez abundante para las entidades, después una normativa que impulsa a las mismas a prestar a determinados sectores y no a otros (en el caso inmobiliario y hasta 2010, por cada 1000€ prestados en forma de hipoteca, los accionistas de los bancos sólo tenían que poner 7€; ahora para deuda pública y para el mismo importe, no tiene que poner nada)

Las consecuencias…

El estallido de esta burbuja puede ser más grave de lo que nos pensamos. Imaginen el enfado de la gente si el valor liquidativo de sus fondos de pensiones cae fuertemente por culpa del estallido de la burbuja. Dejo al margen el de sus fondos de inversión que, en principio, puede ser dinero que no se necesita a corto plazo. No les digo nada si hubiera que ayudar a alguna entidad bancaria como consecuencia de las pérdidas que pudiera cosechar por este tema. Aunque a lo mejor, nos enfadamos más todos si no pierden y, como en el juego infantil, han pasado la bola.


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