Desconfíen siempre del Gobierno

VOX. Los principios y la Economía

Parece que Vox le está haciendo más daño al PP del que esta última formación quiere reconocer. Probablemente porque no le ha aparecido por la derecha, como habrían querido los dirigentes de este último para justificar que están centrados, como modo de justificar sus complejos. Tampoco es que la haya surgido por la izquierda, para ello no hay más que leer, entre otros, el séptimo apartado de los Principios Inspiradores, el que dedica a la Economía, publicados en su web. Tal vez sea eso lo inquietante: no le ha aparecido ni por la derecha ni por la izquierda, probablemente porque en Vox tienen claro que esas referencias pueden estar muy superadas desde que cayó el Muro de Berlín.

¿Pero de donde han salido entonces?

El apartado susodicho no ha salido, pero los conceptos que cita están, de la Constitución de 1978: Economía de Mercado, libre iniciativa, respeto a la propiedad privada, impuestos y endeudamiento público contenidos, relevancia del empresariado en la vida económica…pero están sin los aditamentos que en el texto constitucional adulteran estos buenos productos naturales. Desaparece el adjetivo social, por ejemplo, para delimitar el derecho de la propiedad privada (artículo 33) pero no porque crean que la misma no tiene límites, sino porque saben de la importante función social que tiene su previa delimitación. Donde no hay propiedad privada no hay sociedad. Dicho adjetivo, social, como otros aditamentos que aparecen en nuestro texto constitucional, sólo han servido para crear un régimen de economía que se llama mixta y que no es sino un camino hacia la expansión del sector público y de la gran empresa en un interesado maridaje. Una forma de alcanzar a China partiendo desde otro lado.

No hablan de planificación central, como el artículo 131 de la Constitución, porque no donde hay planificación central es imposible que haya libertad de mercado. La libertad de mercado es exactamente todo lo contrario: la ausencia total de plan. Ya sé que los que siempre acusan al mercado de todos los males acaban de encontrar la justificación de todo su pensamiento: el mercado no funciona porque no tiene plan. El mercado no tiene plan pero tiene objetivo claro: satisfacer las necesidades de los que acuden al mismo y para ello se reajusta continuamente. Es un diálogo permanente entre los que participan en el mismo. La planificación estatal es el plan como objetivo, aunque su cumplimentación termine por no satisfacer a nadie, como en la Unión Soviética. La delimitación de qué necesidades deben satisfacerse por el mercado es previa, es metaeconómica y eso no lo tiene claro el Estado, ni los dos grandes partidos actuales, que piensa que su finalidad es la de satisfacerlas él mismo todas, bien directamente o bien con el concurso del mercado. Y ni tiene que satisfacerlas todas ni todas deben satisfacerse en el mercado.

La referencia al Estado como guardián de las reglas del juego, y no como jugador y árbitro, y de la seguridad jurídica, auguran poca reglamentación. Ya sé que algunos dirán, como siempre, que todo ha fallado por la falta de reglamentación. Los que ésto dicen no entienden que donde hay exceso de reglamentación, como en los mercados financieros, falta ética, pero que no es la falta de ética la que obliga a reglamentar, sino que es dicho exceso el que la ha expulsado,

Hablan los señores de Vox de empresarios y no emprendedores, porque no tienen la actitud vergonzante de pedir ayuda para crear empleo a los que primero vilipendiaron. No tienen vergüenza porque reconocen que son los que pueden hacerlo. Los únicos que pueden hacerlo. Y porque dan valor a las palabras: gente emprendedora, con ideas e iniciativa, hay mucha pero dispuesta a correr riesgos personales menos y, por eso, una parte importante de la misma se emplea por cuenta ajena. Necesitamos emprendedores por cuenta propia, es decir: empresarios, y no por cuenta ajena y regulados en el BOE en una Ley de Emprendedores, que sería algo así como intentar hacer una Ley de Valientes en el ámbito militar. Definitivamente, estos señores, no han salido al PP de la izquierda del PP ni de la derecha, sino de arriba mientras este miraba para abajo. No sé si por vergüenza o por la falta del sano orgullo del que no tiene convicciones.


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