Desconfíen siempre del Gobierno

Montoro no es un caballero

Definitivamente, Montoro no es un caballero. Algunos me dirán que eso es así por su falta de respeto a la verdad: los caballeros no mienten, pero no, no es por eso. Montoro ha demostrado no ser un caballero de manera más fehaciente tras su anuncio, hace un par de semanas, de que se estaba planteando un impuesto sobre los depósitos que carecía de afán recaudatorio. Y eso es lo que demuestra que no es un caballero: la imposición sin afán recaudatorio o, lo que es lo mismo, jod... sin ganas.

Eso es como decirle a una morena que uno pretende beneficiársela pero no por lujuria o alivio de la concupiscencia que le devora, sino por hacerle un favor ¡a ella! Pero ¡hombre! sea usted un caballero y dígale la verdad a la chica: si pretende yacer con ella es porque le pone, porque cuando la ve le entran unos sudores fríos de no te menees, le tiemblan las canillas y siente de sí mismo menoscabo, que decía la canción de Javier Krahe.

Pero lo de Montoro es todavía más grave porque no pretende engañar sólo a algunos, sino que lo pretende a todos. Así ha quedado patente que la morena de Montoro era su amante con la que engañaba a la legítima, y ya que no respeta a su mujer por esposa, podría respetar a su amante por mujer y decirle la verdad, al menos a la primera: tú me pones y me pones mucho. Pero no, Montoro es más chulo: lo hace sin ganas. ¡Que ya es esfuerzo! Y engaña a las dos. ¡Qué tío!

Mire usted señor Montoro, puede decirle, incluso, que le pone tanto que lo hace en defensa propia porque si no se alivia va a perder la cabeza. En su caso, en defensa de las cuentas públicas a cuya cabeza va la línea de ingresos por impuestos ¡pero no jod...! Por lo menos sin ganas que, además de ser mentira, es poco estético. Y la estética, ya que la ética le da lo mismo, es importante. Es un espectáculo lamentable el del amante frío o, en el del caso del ministro, fresquito. Un amante tiene que estar caliente, muy caliente... pero contenido, para cobrar su impuesto tras el devengo en la liquidación. No antes. Ni después... que el sujeto pasivo tiene que descansar porque ya se sabe que el que paga, descansa. ¿Y el que cobra? Dos veces, que decía el refrán.

Un impuesto sobre los depósitos como pretendía la Junta de Extremadura, hasta que se le adelantó Montoro estableciéndolo él aunque a tipo de gravamen cero que ahora pretende subir, no es más que otra forma de coeficiente de inversión obligatoria. Era un coeficiente de inversión obligatoria porque obligaba a que el ahorro captado en Extremadura se invirtiera en Extremadura, como modo de reducir la factura fiscal. Como lo quiere establecer Montoro, que gracias a Dios no distingue entre partes del territorio ni nacional ni internacional, es un simple impuesto que recauda aunque no quiera. Es bueno porque deja de ser un coeficiente de inversión obligatoria y malo porque desincentiva aún más el ahorro interior, que es lo que más necesita un país sobreendeudado con el exterior.

Mire usted, que decía el que le hizo ministro por primera vez, señor Montoro, deje a los depositantes en paz. No les cobre más porque no le han pagado el IVA al no consumir toda su renta, porque el ahorro, además de ser muy necesario, insisto, es la base de la inversión y, por ende, del crecimiento. Ataque las cuentas públicas por el lado del gasto que, al menos en lo referente a la superstructura del Estado, no lo ha hecho para solaz de la clase política y desesperación de la ciudadanía.

Imponer sin afán recaudatorio, como le he dicho antes, es como hacerlo (¿ya sabe qué o se lo explico?) sin ganas: una falta de respeto por lo que tiene de engaño y además es de... ¡sádicos! Definitivamente usted no es un caballero. Es un sádico.


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