Desconfíen siempre del Gobierno

Lucha contra el fraude fiscal o corralito

El pasado 5 de enero anunció el nuevo Gobierno un plan de lucha contra el fraude fiscal que iba a utilizar como medio el control de los pagos en efectivo. De este modo, pretenden nuestras autoridades  reducir la costumbre tan extendida en las pequeñas transacciones de no pedir factura para ahorrarse el IVA, en unos casos, la de no declarar porque nadie controla la caja de un comercio, en otros, o, simplemente, la de reducir al mínimo imprescindible la manía de otra mucha gente a la que no le gustan las tarjetas u otro medios de pago. En el fondo se trata de llevar a los bancos todo un conjunto de operaciones que circulan al margen de los mismos. La excusa o finalidad de la medida: es reducir el fraude, pero el fin inconfesable puede ser el de aumentar los saldos bancarios.

No sé si será capaz el aparato estatal de analizar el ingente número de pequeñas transacciones de las que ahora va a tener conocimiento, lo que sí intuyo es que esta política va a aumentar el volumen de depósitos de residentes en España, que en los últimos meses ha caído fuertemente. En concreto, mientras en los años 2005 y 2006, gracias a la elevada liquidez insuflada por el BCE en el sistema, los depósitos de residentes en la banca española crecieron a tasas de alrededor del 25% anual y en 2007 y 2008 se moderaron hasta el 15,6% y 8,3% respectivamente, en los siguientes dos años, 2009 y 2010, apenas lo hicieron en menos de 1% anual en ambos casos. Y llegó 2011: hasta septiembre han caído dichos depósitos casi en un 4%. Esto si que es un problema para la liquidez de las entidades, que están intentando sustituir los vencimientos de la deuda colocada en los mercados internacionales y que tan difícil está siendo renovar, con los depósitos del público que, a pesar de las buenas remuneraciones, está empeñada en reducir los mismos.

El porqué de este empeño es complejo pero seguro que entre sus causas está la desconfianza de muchos particulares en el sistema financiero español. En Grecia esto ha llegado a extremos dramáticos: respecto de septiembre de 2009, cuando los depósitos de residente griegos en su banca, alcanzaron los máximos, la caída hasta septiembre de este año ha sido del 23% , pero ya en marzo de 2010 era del 4% en el que estamos nosotros ahora. Otra causa que no debemos despreciar es la ausencia de ahorro o mejor dicho: el desahorro de los más afectados por la crisis. Sin embargo, algunas de las medidas fiscales últimas no parecen incentivar el de los que todavía pueden hacer alguno. Al final, se quiere chupar y soplar a la vez: incentivar el consumo para impulsar la economía y el ahorro para solucionar los problemas de liquidez de una banca sobreendeudada. No se puede consumir más y ahorrar más sobre una renta que no crece. Como decía aquella pancarta: no podemos apretarnos el cinturón y bajarnos los pantalones ¡a la vez!.


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