Desconfíen siempre del Gobierno

Impuestos de mentirijillas

La verdad es que me encanta este Gobierno que tan lejos ha llegado en el eufemismo fiscal. Ya le hemos escuchado varias veces hablar de los impuestos sin afán recaudatorio. Son una especie de impuestos amateur, no profesionales, con ese espíritu deportivo que caracteriza a lo que se hace no por lo que es su finalidad, sino por el mero entretenimiento. Son unos impuestos de mentirijillas, de la señorita Pepis… si no fuera porque hay que pagarlos de verdad.

Así, el Consejo de Ministros del  4 de julio  ha decidido aprobar un impuesto del 0,03% sobre los depósitos bancarios. Impuesto que, como no tiene afán recaudatorio, no lo van a pagar los depositantes, dice el Gobierno, sino los bancos.  Y los bancos van a desembolsar unos 420 millones de euros todos los años sin repercutírselo a nadie (los depósitos de residentes en España eran a abril último de 1,4 billones de euros, porque a los no residentes ya verán como no se aplica, que gobernar se ha convertido en maltratar al que no puede escaparse.)  Y todo ello porque los bancos españoles, como ustedes saben, no tienen ánimo de lucro, como nuestras autoridades fiscales, no tienen ánimo recaudatorio. Tal vez por ello nos resulten tan poco profesionales.

Pues para ser de mentirijillas… ¡son una pasta!

El importe no es una broma: resulta el 1,5% del diferencial entre los intereses cobrados y pagados por la banca en 2013 (poco más de 27 mil millones de euros). Margen que viene estrechándose peligrosamente en los últimos años, o el 3,4% del beneficio después de impuestos de 2013 (poco más de 9 mil millones de euros).

A nadie se le escapa que la banca intentará repercutirlo a su clientes y depositantes, bien en forma de un menor tipo de interés a estos últimos, si es que todavía posible, o bien, incrementando el diferencial a los demandantes de crédito, que dada la escasez del mismo, probablemente, no pongan grandes reparos en asumirlo. En cualquier caso, como todo coste impuesto desde fuera del mercado a un sector, se repartirá entre éste y sus clientes (prestatarios) y proveedores (depositantes) en función del estado de necesidad, capacidad de negociación o si quieren, en terminología económico-pedante, la elasticidad precio de los mercados de crédito y depósito bancarios.

Que muy probablemente paguen los demandantes de crédito

Los depósitos a la vista producen en la actualidad, según Banco de España, un 0,20%, por lo que traspasarles todo el coste no sólo supone reducir su remuneración un 15%, sino desincentivar aún más esta figura, origen por otro lado de la inestabilidad financiera de las entidades. Los depósitos a plazo de un año no se llegan a pagar al 1%, por lo que dicha remuneración caería poco más un 3%, y daríamos otro incentivo (negativo) más al ahorro, que tanto necesitamos en un país tan endeudado con el exterior como el nuestro. Para los deudores, si asumieran ellos todo el coste, podría resultar un encarecimiento del 0,5%, dependiendo de la operación.

La banca no protestará mucho, pero no porque piense que más o menos podrá traspasar este sobrecoste, sino porque como todo sector muy regulado es, al final, un sector semipúblico como consecuencia del aval estatal, más o menos explícito, del que goza. Aval con el que socializa sus errores o los de la política monetaria, que lo utiliza de correa de transmisión para sus experimentos.

Definitivamente: no estamos en manos de profesionales.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba