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¿Por qué siempre a Thiago?

"¿Por qué siempre a mí?". La primera reacción de Thiago Alcantara nada más confirmar que su rodilla derecha se había vuelto a lesionar, roto de nuevo el ligamento interno, fue preguntarse que por qué siempre le toca a él. Otra vez a él. Como en marzo, como en mayo, como en octubre. En 2012 fue la tibia lo que le dejó fuera de la Eurocopa. Pero lo de 2014 no tiene nombre. La lesión en marzo, la recaída en mayo que le apartó del Mundial. Y aún así la articulación no se conforma. Ahora que ya estaba sanado, a punto de reaparecer, insiste en poner a prueba la moral del exquisito jugador español, o brasileño, el hijo de Mazinho, pero futbolísticamente el hijo de Xavi, o su heredero. Que no se rinde, pero que no lo entiende: ¿por qué siempre a mí?

Y la pregunta para la que no encuentra respuesta es contagiosa. Porque irrumpe en todos los demás a la que salta la noticia. ¿Por qué siempre a Tiago? ¿Es mala suerte o es fragilidad? ¿Es culpa de su cuerpo o un error del proceso de curación? Marzo, mayo, octubre. Es Bill Murray en el día de la marmota. ¿Y qué pasará cuando le vuelvan a decir que ya está recuperado? ¿Tendrá miedo de recaer otra vez? ¿Será un riesgo más que probable que la rodilla ceda? Las lesiones no se reproducen a ese ritmo. Algo pasa. O no. Pero la duda va a costar salir de la cabeza. De la del mundo del fútbol. Y de la del propio afectado, de la víctima.

El caso ya no tiene que ver sólo con la rodilla. Es la parte del cuerpo que hay que reparar, y de una vez por todas. Pero el problema es de los que pasan a la cabeza. "¿Por qué siempre a mí?". Es esa prueba de moral y de carácter la que va a medir de verdad a Thiago. La fortaleza de su articulación, pero sobre todo de su mente. Su capacidad de lucha, su confianza, su fe. Un futbolista no se lesiona y recae y vuelve a romperse. Quizás se una cuestión de equilibrio, que a quien le ha concedido tanto talento, Dios le descompensa en el físico. O tal vez sólo sea infortunio, fatalidad.

¿Por qué siempre a Tiago? ¿Por qué precisamente a él? Sea lo que sea, el fútbol no puede permitirse que Thiago no gane de una vez esta batalla. No abundan los jugadores de su categoría, de su repertorio, de su plasticidad, de su magia. Es imprescindible para el Bayern, para la selección española, para el espectador, para el propio balón, ése que cuesta tanto quitarle. Pero pese a su don para el control y el regate, irse del quirófano le está costando. Un misterio.


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