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El ultradefensivo Richard Sherman, mago del márketing, aspira a robarle la Superbowl a Tom Brady

El mejor cornerback de la liga es el líder de los Seattle Seahawks, un equipo defensivo, los llamados Bad Boys. Lee bien el juego, es un provocador nato y el rey del trash talking.

Richard Sherman, líder de los Seattle Seahwks.
Richard Sherman, líder de los Seattle Seahwks.

“Soy lo suficientemente inteligente para entender que eres un ignorante, pomposo y egocéntrico cretino”. Richard Sherman no tiene pelos en la lengua. La frase se la soltó, en directo, a Skip Bayless, una de las grandes estrellas de la ESPN, la televisión deportiva por antonomasia. La crítica profesional, encabezada por Richard Deitsch de Sport Illustrated, le alabó el gusto. Bayless pasa por ser uno de los opinadores más hirientes y de las personalidades más polarizantes de la televisión mundial y no pocos creyeron que la frase de Sherman era una buena definición de tan imposible ego.

No fue solo un arrebato de pasión de Sherman, que además de ser lenguaraz es uno de los mejores defensores de la NFL y la cara visible de los Seattle Seahawks, que jugarán la Superbowl contra los New England Patriots. Se podría haber considerado así, como un golpe de alguien que ha agotado su paciencia, si no fuese porque Sherman tiene una larguísima tradición de frases dolorosas, críticas y provocaciones. En Estados Unidos está muy extendida la cultura del trashtalking, hablar mucho dentro y fuera el terreno de juego, buscar las reacciones del contrario ante los comentarios hirientes propios. En ese caldo de cultivo el cornerback de Seattle es el rey.

En algo tiene razón Sherman, es inteligente, muy inteligente. Las televisiones se pelean por sus comentarios, que son divertidos en muchas ocasiones, provocadores casi siempre y también profundos. Entiende bien el juego, tanto como los quarterbacks, que hasta su llegada eran los más considerados por las televisiones para el análisis. Sherman incluso ha tenido una columna en la parte de NFL de Sports Illustrated en la que narraba los secretos del juego. Siempre sin pelos en la lengua, es difícil conocer jugadores de esa fama que se pongan a escribir y, además, cuenten cosas. En su caso tampoco es de extrañar, pasó por Stanford, una de las grandes universidades del país, y lo hizo con notas brillantes en su graduado en comunicación, algo no precisamente habitual entre las estrellas de la liga. Y todo eso habiendo nacido y crecido en Compton, un barrio de Los Ángeles conocido por sus bandas y peleas callejeras.

Los grandes provocadores, en ocasiones, caen en el lado erróneo de la línea, algo de lo que Sherman tampoco ha podido escapar. La pasada temporada, tras ganar la final de conferencia que le dio el paso a la Superbowl –que terminó ganando su equipo– se dedicó a hacer gestos amenazantes al quarterback rival. Luego una reportera de la FOX se acercó al cornerback y sin mediar palabra, este empezó a despotricar contra otro de sus rivales. “Quería dejarle a todo el mundo claro que cuando emparejas a un mediocre receptor como Crabtree contra mi, el mejor cornerback de la liga, este es el resultado que conseguirás. Ahora ya lo sabe”. La liga le multó con más de 7.000 dólares por conducta antideportiva y él terminó pidiendo perdón.

Sherman es el líder de un equipo defensivo, un eficientísimo equipo defensivo que sabe navegar en la bronca para lograr sus objetivos. Como lo Detroit Pistons de los 80, los conocidos como Bad Boys.También pueden recordar en algunas cosas al Atlético de Madrid de hoy en día, un equipo muy compacto, con grandes jugadores pero no estrellas ampliamente mediáticas y con una defensa impenetrable. Y entre todos ellos Sherman es el espíritu. El quarterback, que por defecto es la estrella en un equipo de fútbol americano, es un jugador de segundo año, Russell Wilson, que puede ganar su segundo anillo en otras tantas temporadas. Es muy bueno, ha sabido impresionar a todos aunque muchos dudaban de sus posibilidades, especialmente por su altura. Pero no es la gran estrella, le falta carisma para ello. Quien quiera espectáculo tiene que mirar a la defensa.

Entre los rivales del gran partido se encontrará Tom Brady, uno de los blancos preferidos de la crítica de Sherman. No podría ser de otra manera teniendo en cuenta que el quarterback rival representa casi todo lo contrario que el jugador de Seattle. Blanco, tranquilo, muy poco problemático… “En cada descanso iba a por él para decirle que siguiese intentando tirarla a mi zona, que no le dejaría pasar una”, comentó en una ocasión durante un partido. Quizá la más conocida de sus disputas fue en 2012, cuando tras un partido Sherman fue a por Brady para preguntarle si estaba loco –la imagen terminó convertida en meme y con amplio recorrido por Internet–. “Me dijo que fuese a verle después del partido, cuando nos hubiesen ganado, así que fui a buscarle”, explicó después el de Seattle que, por supuesto, había ganado el encuentro.

Como era de esperar, en la previa de la Superbowl el jugador de Seattle tampoco se ha quedado callado. La tormenta de la semana, el engaño de las pelotas desinfladas por parte de los Patriots, ha llevado a Sherman a criticar la relación del equipo de Nueva Inglaterra con la NFL y a asegurar que nunca serán sancionados porque la relación entre Kraft, el dueño de la franquicia, y el comisionado de la liga es muy fluida. “Es un mago del marketing”, resume el propietario, quitándole importancia a lo que pueda decir el jugador.

Sherman sabe cuál es su imagen, y aunque la explota para sus intereses, también intenta en ocasiones rebajar los pensamientos de los demás sobre él. “Conozco unos cuantos matones y yo no soy uno de ellos”, comentó recientemente en una entrevista. “No soy un villano, solo un jugador muy rudo de cuando en cuando”, remataba otro día.


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