El Madrid naufraga, no puede con el calor, con las lesiones, con la Juventus, con el fútbol. Se queda sin nada. Ancelotti fracasa, en su segundo año en el equipo no ha conseguido ninguno de los objetivos marcados. Los jugadores, exhaustos, no muestran la rabia que se exige de una camiseta histórica. Todo lo anterior es lo que cuenta un resultado, un cálculo  que, como tantas otras veces, tiene tanto de realidad incontestable como de engaño.

Los blancos no fueron peores que la Juventus, pero sucumbieron. Tuvieron muchas más ocasiones de gol, dominaron amplias fases del partido, estuvieron muy cerca. Pero no. El Madrid ha llegado a esta fase de la temporada con el depósito en reserva. Nunca defendió muy bien, ahora tampoco ataca muy bien. Vive del arte, de los arreones de algunos. La creatividad, cuando el cansancio domina, también se apaga. No es brillante y, cuando los títulos están en juego, solo ser brillante te distingue de los demás. El Madrid solo encontró el gol en un penalti, una jugada aislada, casi generada por James, que se quedó sin opciones dentro del área y se encontró la pierna de Chiellini para caer. Cristiano, en su única aportación a la causa, lo marcó. 

La lupa no es generosa con ninguno de los jugadores del Madrid. Benzema estuvo muy bien durante la primera mitad, dando coherencia al ataque y generando ocasiones para él mismo y sus compañeros. Pero, salido de una lesión, el fútbol solo le respondió hasta que pitó el árbitro el descanso. Ni siquiera eso se puede decir de sus compañeros en el ataque, Cristiano y Bale. 

Horrorosos. Los dos jugadores más caros de la historia del club no hicieron nada para justificar su precio y eso es lo más grave que se puede decir de ellos. Puede haber metido infinitos goles esta temporada Cristiano, que no han servido para que su equipo llegue a nada. Eso, más que nada, es lo que le penaliza. Ese jugador que se exprime en diciembre para que le miren los votantes del Balón de Oro y no está en mayo, cuando los rivales son los malos finales del videojuego. Ni lo intentó, estuvo apático, desganado y sin potencia. Su problema, que es de ganas y de fútbol, no suele mejorar cuando se han pasado los 30 años. 

Sin el factor de la edad, algo similar se puede decir de Bale, que lo intentó más pero con la misma falta de criterio. Tiros alocados, desmarques que no tocaban, centros sin nivel. Para ser una estrella se necesita algo más de lo que se ha visto. El mediocampo, que dominó la primera parte y generó superioridades, también se hundió con el paso de los minutos. 

El Madrid quedó eliminado por un equipo que, en el sorteo, sonaba a confeti y matasuegras. La Juventus tampoco ha demostrado mucho más que su rival, pero sí ha probado ser italiana, tener la capacidad de maximizar los recursos propios, de menos calidad que los blancos pero con más frescura. El verdugo del Madrid ha sido Morata y es que no hay peor cuña que la de la misma madera. Se fue de Concha Espina con la gente pensando que iba a fracasar en Turín y vuelve con la cabellera de los blancos cortada como hacían los indios. Tanto él como Tévez saben jugar al fútbol, entienden los desmarques y los espacios. Suficiente para desajustar un equipo que no tiene bien asentados los conceptos colectivos. 

El Madrid sintió Italia en sus carnes, la capacidad de un rival de maximizar sus recursos, de encontrar las cosquillas de un equipo aunque a este se le suponga superior. La guerra de guerrillas constante, las emboscadas tácticas y, si se torna necesario, incluso perder tiempo. Si hubiesen pasado los blancos nadie hubiese podido hablar de injusticia, como tampoco se puede decir lo contrario ahora que la Juve ha arrebatado a tantos la final deseada. No habrá clásico, tampoco undécima. 

Real Madrid: Casillas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos, James, Isco; Bale, Benzema (Chicharito, m.66) y Cristiano Ronaldo.

Juventus: Buffon; Lichtsteiner, Bonucci, Chiellini, Evra; Pirlo (Barzagli, m. 78), Marchisio, Pogba (Pereyra, m.82), Vidal; Morata (Llorente, m.85) y Tévez.

Goles: 1-0, m.22, Cristiano. 1-1, m. 57, Morata.

Eriksson amonestó a Isco, James, Tévez y Lichtsteiner.


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