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¿Aguantará Casillas que, además de "topo", el Bernabéu le grite "pesetero" durante 800 días infernales?

El contrato de Iker Casillas con el Real Madrid no concluye hasta junio de 2017. Si el portero decide cumplirlo hasta el final, deberá soportar la crítica de parte del Bernabéu.

Casillas, en el banquillo del Bernabéu esta temporada.
Casillas, en el banquillo del Bernabéu esta temporada. Getres

La partida se juega desde hace muchos meses. Tiene su origen en la decisión de José Mourinho de mandar al banquillo a Iker Casillas. La fractura social que se produjo entonces, lejos de cerrarse con la marcha del entrenador portugués, sigue abierta y sin visos de arreglo.

Una parte de la afición madridista no perdonará jamás al portero, que provoca una ostensible división de opiniones -aplausos frente a silbidos y viceversa- cada vez que el Madrid juega en el Santiago Bernabeú. Algo que todo el mundo sabía, pero muchos negaban o tapaban hasta que Carlo Ancelotti lo reconoció públicamente en la rueda de prensa previa al partido de este miércoles en Vallecas.

Desde que el entrenador italiano oficializó el 'problema Casillas', las respectivas terminales mediáticas de Florentino Pérez y de Iker trasladan al público con descaro y detalle las posturas de la directiva y del jugador.

Primero movió pieza el presidente blanco, que nunca ha tenido una relación especialmente buena con Casillas. La prensa amiga de Florentino lleva tiempo zurrando al capitán, realzando sus numerosos fallos y minimizando sus escasos aciertos. Después de la declaración de Ancelotti el discurso único es que el guardameta "no puede continuar en el Madrid". Y para convencer al jugador y a la audiencia, añade que "se tiene que ir por la puerta grande, con el reconocimiento y cariño de todos". Todas esas deferencias sólo si se va ahora, claro.

El ejército mediático casillista contraatacó inmediatamente. Con idéntico descaro que los otros, desvelan que Iker no piensa irse por voluntad propia. Que tiene contrato hasta junio de 2017 y, por tanto, no lo incumplirá salvo que le paguen los dos años que le quedan.

Y para reforzar esa postura, Cuatro desveló este miércoles al mediodía lo que le costaría al Madrid una renuncia 'voluntaria' de Casillas: más de 22 millones de euros. Iker tiene firmados unos sueldos de 8 y 7,5 millones para las temporadas 2016 y 2017 respectivamente. A esas cantidades -15,5 millones netos- hay que añadir los correspondientes impuestos, algo menos de 8 millones, concepto que también por contrato corre a cargo del club blanco.

Lo más sorprendente es que esos periodistas que afirman con rotundidad que el guardameta internacional desea cumplir su contrato dejan entrever con claridad meridiana que la fuente es el propio futbolista.

Conocidas las posturas de ambas partes, los aficionados comenzaron a comentar en las redes sociales. Y la conclusión es diafana: el nivel de ira de los antiCasillas ha subido. Todavía más.

Lo que le faltaba a Casillas es que le recordasen que Mourinho se fue gratis, sin exigir que le pagaran los años de contrato que tenía firmados con el Madrid.

Y la pregunta es: ¿aguantará Iker que el Bernabéu y algunos aficionados le llamen "pesetero"durante los más de 800 días -con sus 800 noches- que quedan hasta el 30 de junio de 2017?


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