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"En el cine español cuando un personaje tiene mala suerte es del Atleti. Eso van a tener que cambiarlo"

Carlos Marañón, director de Cinemanía, consiguió conjugar sus dos pasiones de la infancia, el fútbol y el cine, en su día a día, dos mundos que tienen muchas diferencias, pero también varios puntos en común.

Carlos Marañón.
Carlos Marañón.

Carlos Marañón es director de Cinemanía y un gran aficionado al fútbol, sobre el que también ha hablado en varios medios de comunicación. Su vinculación con el deporte es muy estrecha, pues lo ha visto como practicante, periodista, aficionado y, además, como hijo. Su padre, Rafael Marañón, es una de las leyendas más grandes del Espanyol. Además, ha escrito dos libros sobre sus dos pasiones: 'Un partido de leyenda' y 'Fútbol y cine'

Tu padre fue un gran futbolista, tu infancia es diferente a la de otros niños, no veías a los futbolistas como algo lejano.

Es extraño, porque uno no lo vive como algo especial cuando es pequeño, te das cuenta de su trascendencia cuando eres mayor. De pequeño solo ves detalles del tipo ir al cine, que haya cola y alguien te reconozca y te deje pasar la cola, más anecdóticos que otra cosa. Mi caso en el colegio es muy particular, porque aparte de ser hijo de un buen futbolista era de un equipo muy peculiar. El Espanyol es un club muy extraño, es un poco un milagro. El ser hijo del gran futbolista, del capitán del Espanyol, que era el buque insignia del equipo, marca doblemente porque en el colegio nadie era del Espanyol, siguen sin serlo, te encuentras uno de cuarenta. A veces parece que hay mas madridistas que espanyolistas, y yo también tengo una parte de madridista, porque mi padre jugó allí y simpatizo. Como perico que soy, era complicado, yo era el hijo del futbolista del equipo que no tiene mucha afición. A mí me ha ido bien, no me puedo quejar y es una cosa bonita, sobre todo visto desde la perspectiva de los años.

¿Es mas cinematográfico el Espanyol que el Barcelona?

Yo pienso que sí. Aunque ahora acabamos de ver el documental de Messi de Álex de la Iglesia. Da para otras cosas el Barça.

"El Espanyol es un club muy extraño, tiene un poco de milagro y ser hijo de un buque insignia del club marca en el colegio"

¿Qué tal es el documental?

Es una película que se centra en el Messi futbolista, no llega al Messi persona.

Hay un libro de Messi, de Leonardo Faccio, que fue bastante famoso, donde habla del Messi persona y se ve que es poco más que un futbolista, que fuera del campo es casi un mueble. 

Estará muy bien ver qué pasa con Messi cuando deje de ser futbolista. Es una paradoja, será millonario, claro, pero para él todo es fútbol. Hay gente que no lo entiende, pero eso es posible, es Messi solo con una pelota, fuera de eso no es él. La película de Álex de la Iglesia ha intentado llegar a otro lado, pero se ha dado cuenta de que no hay nada de él fuera del fútbol. Por eso habla solo de fútbol. Ha habido críticas diciendo que no busca las aristas, pero yo creo que tampoco puede buscarlas. Al final hacer algo meramente futbolístico es mejor que lo haga un cineasta futbolero o un periodista de fútbol, que no es el caso, por eso el documental choca. Es interesante por ver goles de Messi y gente hablando de fútbol, pero se queda ahí.

Tu padre es arquitecto, diseñó la ciudad deportiva del Espanyol ¿Están hoy los futbolistas peor formados que antes? ¿Han perdido los futbolistas el sentido de la realidad?

Yo diferenciaría. Hay una espuma, que es la que más se ve, el Madrid, el Barcelona, ahora también el Atlético y algún club más, que dentro de su localidad es un equivalente, como el Valencia o el Sevilla. Hay mucha diferencia con el resto. Ese salto en la clasificación es real también en sus futbolistas como personas. Un jugador del Espanyol, Granada o Córdoba, tienen otra relación con el mundo. A nosotros nos bombardean con los grandes equipos, pero hay otra realidad. Sucede lo mismo en el cine, tienes a Penélope Cruz y a Javier Bardem, con una altura estratosférica, y es más complicado acceder a ellos.

No estoy seguro de que se haya ido a peor en eso en la formación. Lo raro es el caso de mi padre, hoy hay más universitarios, ha mejorado. Y en eso el fútbol y los futbolistas han evolucionado. Eso está muy bien contado en el fútbol inglés, cómo en los años 50 los jugadores eran parte de la clase baja, durante unos años se convertían en estrellas y después, cuando terminaban, volvían al barrio de siempre. Eso ya no existe, ha cambiado.

"Con Penelope Cruz o Bardem pasa como con los jugadores de los grandes, cuesta acceder a ellos"

Dicen que juegas muy bien al fútbol, ¿cómo fue tu carrera?

Siempre me he sentido futbolista, me ha faltado ser profesional, fui semiprofesional. Yo jugaba al fútbol en el colegio, bien, y a los 16 años di el salto al Espanyol, estuve unos años en el Espanyol B. A mí me parten un riñon con 19 años y por distintas circunstancias, el fútbol es cuestión de calidad y suerte, yo ya no llego a profesional. Seguí jugando en Tercera y Preferente, hasta los 36 años. Yo seguí estudiando, eso siempre lo tuve claro, ser futbolista era algo paralelo a mis estudios. Estudié Derecho y después, en un rumbo diferente, me fui a Pamplona a hacer Periodismo. Seguí jugando al fútbol, curiosamente en el equipo en el que empezó mi padre, el Erri Berri de Olite, que es algo que mi hizo ilusión. Allí estuve jugando 14 años, de hecho yo ya vivía en Madrid. Estuve once años yéndome todos los fines de semana a Navarra solo por pasión por jugar al fútbol, para sentirme futbolista. Todavía juego todo lo que puedo, cuando puedo, en mi cabeza está que no he llegado a vivir de ello pero me siento futbolista.

¿El periodismo era la manera más sencilla de no perder las aficiones de la juventud, el fútbol y el cine?

La verdad es que sí. En mi formación periodística no ha influido tanto el fútbol, pero sí el cine. Yo nunca tuve en la cabeza ser periodista deportivo, quería ser futbolista hasta donde pudiese, en cambio por el cine mi pasión es más de ese modo. No he pretendido nunca ser cineasta, pero sí leer ver y escribir sobre el cine. Ver todo lo que pudiese, leer todo lo que pudiese y, llegado el caso, poder escribir sobre ello. El fútbol es mi pasión y me gusta escribir sobre fútbol y todo lo que le rodea, pero soy más un fanático de jugar al fútbol, por encima de jugar o escribir sobre fútbol, aunque obviamente unas cosas van unidas con las otras.

Da la impresión de que, para un periodista, la gente del cine es más agradecida que los futbolistas, tiene mejor discurso.

Sobre todo los directores, tienen un mundo propio, con los actores es más complicado. Si hablamos de lo que tenemos más cerca, que es el cine español, es difícil, porque estamos más acostumbrados a ver lo que mueve en Hollywood y a la implicación de sus estrellas. Aquí está creciendo eso también, pero no ha llegado el furor de las relaciones públicas, lo que hace que a veces esa relación sea más familiar, eso está cambiando.

¿Se ha filmado algún partido de fútbol en el cine que parezca real?

Un partido con visos de ser profesional, auténtico, no se ha filmado. Sí hay partidos de aficionados, alguna película que coge partidos de aficionados y lo consigue, no necesitas las cosas de alrededor, ni grandes estadios, ni calidad en los futbolistas para ser creíble. Esa parte es muy difícil. Hay una película de Ken Loach que se llama 'Kes', que tiene una escena de un partido colegial absolutamente maravillosa. Eso, que es fútbol también, está bien recreado. El profesional es complicado, sí. Es muy difícil plasmar la realidad de un partido y lo conocemos tan bien de qué va, no nos pueden dar gato por liebre. A ti te pueden hacer una recreación del ministerio de Defensa y nos lo pueden colar, con el fútbol es más difícil porque lo conocemos.Nunca se ha filmado bien un partido profesional, es difícil de hacer porque no nos pueden engañar

Hay varias películas futbolísticas, como 'Los ases buscan la paz', con mucho contenido propagandístico ¿Son fútbol y cine una plataforma privilegiada para el proselitismo?

Sí, y todavía hoy. Pasa en dos películas recientes. En la Eurocopa de Ucrania sacaron una versión del partido de la muerte, que es a la que se refiere la película 'Evasión o Victoria', en el que lo llevaban a una versión nacionalista ucrania. La leyenda de ese partido, de un torneo en Kiev con los locales que ganaban a los nazis, es una leyenda más o menos cierta que a Stalin le interesó difundir. Y los serbios tienen una película, que es la que mandaron a los Oscars y no pasó el corte, que se llama 'Montevideo ahí vamos' y narra la historia de la Yugoslavia que va a Uruguay a jugar el Mundial de los años 30 y se cuenta desde el orgullo serbio, patriota. Los vínculos entre política y fútbol son tremendos, pero no solo en el cine. Mira, yo que soy perico, con lo que ha pasado en Bilbao esta semana que han agredido a aficionados del Espanyol te da por pensar ¿qué tendran esas dos aficiones en contra? Qué absurdo, pues bien, el Espanyol tiene un nombre y una supuesta inclinación política de parte de la grada. No es verdad, aunque hay gente que lo crea, es absolutamente mentira, el club es tan variado como es Cataluña, probablemente más que otros clubes, lo cual sería digno de estudio. Pues esta semana hay problemas entre los aficionados, porque hay gente que lleva banderas de España, gente que es independentista… la política termina llegando a todo, cómo no va a llegar al cine.

"La política termina llegando a todo, también al fútbol y al cine"

Has escrito un libro sobre 'Evasión o Victoria'. Es evidente leyéndolo que la película te encanta. ¿Es una cuestión cinematográfica o personal?

Por supuesto es una cuestión personal. Parto de esa base, no pretendo engañar a nadie. Esa película la vi de crío, con mi padre en el cine, y esa un película de otros tiempos. De la época en la que el cine era ir a la sala, que eso está absolutamente en crisis, con sus altibajos, que esta semana tendremos un alto con '50 sombras de Grey', pero obviamente la acción de ir al cine está en crisis. Esa crisis hace que yo lo idealice aún más, esa película marcó mi infancia y ha seguido marcando mi vida. Además de eso, yo creo que es una película muy interesante desde el punto de vista cinematográfico. Es de John Houston, que tiene por lo menos cinco obras maestras y diez películas entre las mil mejores de siempre, esta es una de sus películas menores. Pero tiene un componente mítico. Le pasa algo así a 'Casablanca', que muchas veces se la pone como la mejor película de la historia. Casablanca técnicamente, cinematográficamente, no es la mejor, pero tiene unos elementos míticos que la hacen en muchas listas ser la número 1, por todo lo que viene de fuera y le aporta a la película. A 'Evasión o victoria', en el cine sobre fútbol, le pasa lo mismo.

'The Damned United' cuenta la historia de Brian Clough, un mítico entrenador, en su peor aventura profesional. ¿Funciona mejor el fracaso?

Por supuesto que sí, a todos los niveles. El perdedor tiene eso. Y Clough fue un triunfador, pero la parte más interesante de su vida, a parte de la adicciónn al alcohol, es esa, el fracaso de un triunfador. Es una película maravillosa. Además, en este caso, creo que funciona muy bien porque el entrenador es la figura que mejor solventa esa media mentira que dice que el fútbol y el cine no se llevan bien, es la figura desde la que mejor se cuenta el fútbol. Yo he visto con envidia como Oliver Stone hacía una película de fútbol americano con Al Pacino y enseguida se convirtió en un referente del género deportivo que todo el mundo veía con agrado, está bien hecha, técnicamente funciona, el personaje de Pacino es extraordinario, aunque no deje de tener tópicos del ganador, o en este caso del perdedores que ganan. Lo veo con envidia y se ve que con el entrenador puedes olvidarte de la obsesión por filmar el fútbol, por hacerlo creíble para centrarte en el que no juega pero vive el deporte a través de los que lo juegan. Las películas sobre entrenadores permitirían un cine futbolístico mejor.

Hay otro fútbol que funciona bien en el cine, que es el de barrio, el de base, con películas como 'Quiero ser como Beckham' o, incluso, 'Días de fútbol'

Sí, funciona. Además, en el cine actual vemos que es muy difícil que no salga el fútbol, que lo invade todo, lo ha llenado todo. Hace treinta años el fútbol gustaba a un porcentaje de la gente pero hoy en día nadie puede ser ajeno, el bombardeo es constante, incluso a los que no les gusta el fútbol tiene nociones de fútbol y sabe quien es Cristiano Ronaldo. En el cine español cuando un personaje tiene mala suerte, está en el paro y demás, es del Atlético de Madrid. Ahora van a tener que cambiarlo, es como darle un toque que todo el mundo entiende, porque se asumía que tenían mala suerte, cosa que no les fue bien, porque el Atleti se acomodó en eso y menos mal que ahora está el Cholo para cambiar ese estigma.

Cristiano termina quitándose la camiseta para un documental en una final de Champions. ¿El cine hace daño al fútbol cuando entra en sus partidos?

Es la cámara, el audiovisual. La verdad es que sí, ahora estamos con este tema de taparse la boca para hablar, lo que es una cosa un poco llevada al extremo. El otro día comentábamos en Carrusel un jugador del Almería que al final del partido se acercaba al árbitro para decirle algo tapándose la boca que te da por pensar: “¿Qué puede decirle al árbitro?”. Si es para insultarle le va a expulsar, nos enteraremos. Es absurdo, estamos viendo clichés. Cuando nosotros éramos niños veíamos menos y ahora se ve más y los niños repiten lo que hacen los futbolistas. No es un problema de la cámara sino de cómo el ser humano afronta esas cosas. Si no tienes mucha personalidad o si no estás condicionado por factores externos como el dinero o la fama, no es fácil reaccionar con naturalidad. Nadie nos lo ha enseñado y a los futbolistas tampoco.

Decía Benzemá esta semana que él no juega para quedar bien ante las cámaras.

Sí, eso le pasa a él, que es a la inversa que otros que se crecen por las cámaras. Incluso Messi, con lo bien que juega, parece que no está pendiente de lo que le rodea. También tiene mucho de personalidad la relación con los medios. Si Cristiano no hiciese esas cosas ¿cómo influiría en su juego? Es algo muy personal, sería difícil dar cursillos a los futbolistas para dar directrices en esos temas. Hay cosas que están muy fuera de tono, como lo de limpiarse el escudo, y ahí los clubes deberían de entrar.

"Si Cristiano no hiciese las cosas que hace en el campo ¿cómo influiría en su juego?"

El personaje de Walter Matthau en 'Primera plana' decía que nadie lee el segundo párrafo. ¿Hemos llegado al punto en el que no se pasa del titular y la foto, especialmente en el fútbol?

Hay una criba. Los que hace 30 años leíamos de fútbol hoy día somos una minoría que no se deja llevar solo por la espuma, que lee los artículos de El País, de Panenka y Líbero y no solo lo más visto en las webs deportivas. Hay mucha población que pasa por el fútbol de una manera muy light, que no profundiza y está en su derecho, del mismo modo que en el cine habrá gente que este fin de semana vea '50 sombras de Grey' y no 'Red Army', que es la película que hay que ir a ver esta semana si te gusta el cine. Cada uno tiene su nivel de lectura. En eso creo que los aficionados reales al fútbol, los que vamos algo más allá del fútbol como noticia, hemos ganado. El bombardeo por arriba es mayor, pero si buscas en la trinchera te encuentras más cosas para profundizar. Un chaval de 15 años al que le gusta mucho el fútbol va a poder leer historias que nosotros conocimos con 25 o 30 porque nadie las contaba. Eso es positivo. Al fútbol le está pasando como en otros ámbitos, que hay masa que sigue un camino y la especialización te lleva por otro.

Fiebre en las Gradas es quizá el libro de fútbol más célebre, de él se han hecho varias películas y todas fallidas, ¿habrá algún día una versión buena del tema?

Lo que pasa es que ya es un cliché y es difícil meterse de nuevo en una película, habría que variarle un poco el punto. Se han hecho incluso en variantes locales. Yo soy indulgente con la adaptación, que en España se llamó 'Fuera de Juego', un error de marketing. Hornby siempre ha estado muy involucrado en sus películas, le gusta el cine mucho, en ese sentido es muy pop. Probablemente la versión americana de 'Fiebre en las gradas' es más divertida, y es sobre béisbol. En Hollywood si se ponen a hacer una película, menos la pura bazofia, el cinco lo consiguen muy rápido, con solo ponerse, hacen una cosa muy pulcra, tienen muy bien cogidos todos los mecanismos de guión y estructura fílmica. En Europa nos cuesta más, aunque yo soy indulgente con la peli de Collin Firth. Es más de barro, incluso en esas escenas finales con el partido real de Michael Thomas metiendo el gol de Arsenal. Para el futbolero tiene algo, aunque no es tan buena como el libro para los que somos aficionados. También hay que decir que 'Alta Fidelidad' es mejor novela. Y mejor película sin duda.

¿Hay algún libro, de fútbol o deportivo, que merezca una película?

Leo pocas novelas sobre fútbol, pero alguna hay. De hecho hay una que se llama ‘El hijo del futbolista’ que me robó el nombre si algún día quería hacer una biografía mía, editada por Caballo de Troya, que estaba bien. También en la novela de David Trueba de 'Saber Ganar' hay un personaje que tenía cosas de Higuaín o Saviola… esa es una bonita historia. Hay también una novela brasileña, 'El regate', de Anagrama, que leí este verano y me gustó. Es de periodismo y fútbol, de un hijo cuyo padre es un gran periodista de los años 70 y cómo se relaciona con su padre a través del fútbol. También creo que hay vidas de futbolistas que merecerían la pena ser llevadas al cine, uno de esos libros que te escribiría un Cercas o un Martínez de Pisón. Gente como Ricardo Zamora. No sabemos lo que era Zamora, ha sido un ídolo único del mundo del fútbol, en Europa cualquiera sabía quien era, y no somos muy conscientes. Los españoles, con nuestro pasado no somos muy cercanos. En cualquier club inglés un Ricardo Zamora tendría calle, estatua y una tribuna. En Barcelona tiene plaza por lo menos. No lo vivimos mucho, no tenemos buena relación con el pasado

Hace no mucho ha habido en Madrid y Barcelona un ciclo de documentales de fútbol en el que has colaborado. Es un género poco conocido, ¿podrías recomendar alguno?

La dificultad de plasmar el fútbol en la ficción es evidente, pero en el documental futbolístico ahora mismo hay un auge, hay documentales muy buenos que merecen muchísimo la pena. Tengo ganas de ver 'Mundial', sobre la selección polaca en el Mundial de España. Recomendaría una revelación, un nuevo estilo, muy pionero en varios aspectos, que es es 'Once in a Lifetime: The extraordinary story of New York Cosmos’, de 2001, con un antihéroe genial como Chinaglia, que acababa gustándonos mas que Pelé. Luego está un clásico de esa factoría de hacer joyas audiovisuales que son los 30 on 30 de ESPN, con 'Los dos Escobar', de los hermanos Zimbalist, que están ahora con el biopic de Pelé, que se está retrasando mucho, muy sospechosamente. Y el más reciente: 'El peor equipo del mundo' ('Next Goal Wins') sobre la selección de Samoa Americana, muy "american dream", pero muy potente como historia, con unos personajes tremendos con ese entrenador holandés, ese jugador/a del 'tercer sexo'...

Esta semana se ha estrenado 'Red Army', que llega con una gran fama ¿Qué te pareció?

Es fantástico, tiene una historia de un personaje increíble, un fenómeno del hockey sobre hielo que vive la URSS, luego va a Estados Unidos, y ahí gana dinero pero también le miran raro por ser ruso y acaba siendo ministro de deportes de Putin… Solo él da para una película, en ella el deporte te explica un proceso político esencial como es la Guerra Fría. Cambia más lo que le rodea que él, que es un superviviente. Parece un cabrón y el director no lo oculta, hay momentos en los que le corta. Es un ministro de Putin, imagínate como va por la vida.

¿Hay algún actor-futbolista tan bueno como Cantona?

Es su presencia, le pasa como a Vinnie Jones, que es un actor malo pero ha logrado un registro, que ya es más de lo que consiguen algunos actores. Cantona tiene veleidades artísticas y ha querido pasar de ese registro de tipo duro a ser actor de método y ha fracasado, por eso ahora está de productor. Cantona es Cantona a todas horas y lleva su personaje metido en el cuerpo. Jones se ha creído su presencia y se lo ha tomado como es, para hacer de eso, estuvo hasta en un Gran Hermano en Rumanía, en X-Men, sitios en los que solo se le pide poner cara de cemento armado y él lo hace, y lo hace muy bien. Pero es complicado, los jugadores de élite, como Beckham, tienen tan marcada una imagen que el tránsito es diferente, fuera del campo les cuesta actuar.

Entre las películas deportivas destacan sobremanera las películas de boxeo, que como género también es uno de los más brillantes del cine en general. ¿Qué tiene el boxeo?

Una liturgia que lo hace diferente a todo, no solo la estética del cuadrilátero y la semioscuridad, que cinematográficamente es maravillosa aunque ahora se haya pervertido con tanto colorín. Entra en juego la violencia, hombre pegando a hombre, es muy cinematográfico, muy fotogénico, aunque moralmente esté en un límite muy peligroso, pero obviamente atrae mucho. Además, a la larga siempre es un deporte de perdedores y, como comentábamos antes, los perdedores venden muy bien, sus historias son muy buenas. Hay otra cosa, que también puede funcionar en el cine futbolístico, y de la que solo se han hecho cosas en los años 40 en Argentina, como 'Pelota de Trapo', que es reflejar al deportista cuando deja el deporte. En el boxeo se ve que los boxeadores son siempre boxeadores que se ven obligados a dejarlo ¿Qué pasa con una persona cuya pasión es esa y con treinta y pico años tiene que dejarlo y dedicarse a otra cosa? Eso en algunas personas no es un problema, pero a otra les genera frustración, imagina lo que puede pasar por la cabeza de De la Red. A mí me aterroriza, hay que ser fuerte, ir a psicólogos para con esa edad poder dejarlo. Yo recuerdo que cuando mi padre dejó el fútbol fue como un trauma para él. Y mi padre tenía diferentes gustos en su vida, estaba a punto de terminar arquitectura, podía llenarse de otras cosas, pero imagina alguien que solo haya tenido eso. Esas historias son las que el cine podría recoger muy bien y hace hincapié en ellas, más allá del partido.

"Las historias de retiradas de futbolistas podrían funcionar muy bien en el cine"

En el periodismo de fútbol hay muchas presiones porque es una industria muy fuerte. ¿En el cine pasa también?

No. Obviamente tienes un vínculo con el cine español, y no somos ajenos a ello. Yo particularmente no tengo muchos amigos en la industria, lo que me permite hacer mejor mi trabajo, pero no puedes evitar que haya gente que te caiga bien y a otra le cojas manía y que eso influya. Pretender lo contrario es uno de los males del periodismo, pretender que estamos fuera del mundo del que hablamos, no lo estamos, pero hay que tener la humildad para saber que nos podemos equivocar. En la dignidad está saber llevar eso. Nunca lo he visto como un problema, aunque intento no vincularme en determinados ambientes, yo no soy un relaciones públicas.

Sois pocos los periodistas de cine que también habláis de fútbol. Hay un caso, Carlos Boyero, que ha sido capaz de pisar charcos en ambos mundos.

Ese es el valor de Boyero, que es absolutamente libre y desvinculado de cualquier rémora. Te podrá gustar más o menos como escribe, ser seguidor suyo o no. Yo soy su amigo, asi que, en fin, lo que sí tiene es que lo que dice es lo que piensa, y eso ya es un valor en sí mismo, y la gente lo sigue por eso, la gente lee lo que opina Carlos por eso. A mí me gusta leerle a él y a otros muchos que están en las antípodas.


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