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El Real Madrid golea al Cruz Azul (0-4) sin despeinarse y se planta en la final del Mundial de Clubes

Isco conduce el balón durante el partido ante el Cruz Azul.
Isco conduce el balón durante el partido ante el Cruz Azul.

Es todo una cuestión de autoridad. El Real Madrid sale al campo con los partidos de cara porque los rivales tienen miedo. Saben que tienen enfrente una máquina, un equipazo. Probablemente el mejor del mundo, aunque el título oficial es algo que aún está por ganar. Si todo es normal, eso pasará el sábado.

La serie de victorias sigue con la vigesimoprimera, en este caso conseguida en Marruecos, contra un débil equipo mexicano, el Cruz Azul, víctima propiciatoria para un conjunto en estado de gracia. Da la impresión que al Madrid le sale todo, por difícil que sea la cabriola que se propone. Es redundante hablar de la calidad del equipo, pero es que en este caso es una realidad que se repite constantemente.

El Madrid, que juega el mundialito 14 años después, es un equipo que tiene todas las esencias que le ha hecho grande en su historia. La identidad está a flor de piel. La sensación en el madridismo es que es deudor de todo lo que ha habido antes y que en su plantilla están representados los elementos que les hicieron grandes en el pasado. Hay jugadores de la casa. Lo fueronButragueño o Michel hoy lo son Casillas o Carvajal. El primero ayer paró un penalti, segundo partido consecutivo en que lo consigue. Si en algún momento fue un problema, los buenos resultados le han dado la tranquilidad necesaria. Seguirá teniendo odiadores en la grada y en las redes sociales, eso es algo con lo que debe convivir para siempre, pero no serán suficientes para provocarle inseguridad. En cuanto al lateral, es una de las mejores noticias que puede tener el equipo blanco. Formado en la casa, es un jugador magnífico, capaz de montar la jugada del segundo gol y también de defender al que caiga por su lado. Una bendición.

En la tradición blanca está también tener jugadores españoles de primer nivel, aunque hayan salido de otros lugares. Donde antes fueron Camacho, Pirri o Amancio hoy es Sergio Ramos. Fue el héroe de la décima, con un cabezazo que es ya uno de los momentos más célebres de la ciudad de Madrid (por mucho que ocurriese en Lisboa) y también el que mostró la senda en el partido contra el Cruz Azul con otro rotundo cabezazo. Tiene todo lo que se le pide a un defensa y también cercanía con el gol, casi siempre de cabeza, donde es poderosísimo. El ejemplo también puede ser Isco, un tipo que roba un balón con un control imposible y sin solución de continuidad monta una contra que termina en gol. O marca el cuarto con el toque sutil de la seda. Está llamado a ser uno de los pilares del Madrid en la próxima década.

Queda un tercer estado, el de los extranjeros. Dice Florentino, y no miente, que la tradición es que jueguen los mejores jugadores del mundo en el Madrid. Caben aquí Di Stéfano, Puskas, Stielike o Zidane. En un repaso rápido es obvio que se cumple. Marcelo entre los laterales, Kroos como parte de los generales y los tres tenores en la delantera. De Cristiano no hay muchas palabras que decir, por más que los días que no marque suene a menos y, en cuanto a Bale, parece menos pero tiene una relación tan intensa con el gol que hace imposible no encuadrarle entre los mejores. Contra el Cruz Azul, por encima de ellos, Benzema, que puede parecer lento, pero en realidad es más rápido que nadie porque la velocidad está en la cabeza y él piensa antes que nadie. No marca lo que marcaría un killer, ni falta que le hace, es capaz de montar el ataque con dos pases y eso vale tanto como lo más importante en el fútbol.

Así que el Madrid de hoy, ese que está en la final del mundialito (y que es inevitable favorito) es un estado de felicidad continuo. Un equipo muy centrado, más cohesionado que nunca, con los clanes rebajados y un entrenador que sabe lo que se hace. Termina el Madrid el año y lo hace buscando la guinda del pastel, ganar el Mundial de clubes, pero también con la satisfacción del deber cumplido. 2014 es uno de los mejores años de la historia del club. Era tan fácil como volver a la tradición, a la senda conocida.

Ficha técnica:

Cruz Azul: Corona; Flores, Maza Rodríguez, Domínguez, Pinto; Bernardello, Torrado, Giménez (Fabián, m. 65), Fórmica, Rojas (Valadez, m. 75); y Pavone (Barrera, m.65). 

Real Madrid: Casillas; Carvajal, Pepe, Ramos (Varane, m. 65), Marcelo; Illarra, Kroos (Khedira, m. 72) , Isco (Jesé, m. 75); Bale, Cristiano y Benzema.

Goles: 0-1, m. 15, Ramos. 0-2, m. 35, Benzema. 0-3, m. 51, Bale. 0-4, m. 72

Árbitro: Osses (CHI). Mostró amarilla a Ramos.

Estadio: Le Grande Stade de Marrakech


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