A falta de talento, Ancelotti se encomendó al corazón madridista. Al orgullo de un equipo que fue paciente, tenaz y solidario. Miró siempre a la portería de Oblak, al que convirtió en héroe con 7 paradas decisivas, y acumuló méritos hasta bien entrada la zona Cesarini, esa recta final de los partidos donde la fe por ganar se cita con el miedo a perder. Y allí, como en Lisboa, esta vez en el minuto 87 en lugar de en el 93, logró un gol que hacía justicia a una eliminatoria que retrató el retroceso futbolístico del Atlético. Los de Simeone han menguado con la salida de jugadores como Diego Costa, Villa o Filipe Luis y con el declinar de jugadores de la talla de Arda, Gabi, Tiago, Miranda... Le toca rearmarse a costa del talonario de Yianlin, tratando de evitar llegadas como las de Ansaldi, Siqueira, Cani o quizás incluso un Torres cuyo rol mitológico no se ha traducido en producción goleadora. Loas a un Atlético, el campeón de Liga y subcampeón de Champions, que firmó su epitafio ayer desangrado en el Bernabéu.

Comenzó el partido antes del pitido inicial. Ancelotti, quien en la sala de prensa advierte que tiene "la mejor plantilla del mundo", ha defenestrado a Illarramendi, aparcado a Khedira por recomendación presidencial y desencantado a un Lucas Silva que ya ha pedido al club que le busque una cesión la próxima temporada. Al final, no le convence nada lo que le ofrece Florentino y decidió poner a Ramos como mediocentro, añorando a Xabi Alonso, al que vio ayer dirigir imperialmente al Bayern ante el Oporto.

Ancelotti, que está entusiasmado con su vida en Madrid, se puso el mundo por montera y decidió morir matando. Despedirse a su manera, retratando las carencias de su plantilla, diseñada por el presidente y director deportivo, Florentino Pérez. Y de paso cumplió con lo prometido: "Jugarán los mejores". Y lo hizo colocando al de Camas junto a Kroos. Algo que ya hizo en un clásico contra el Barcelona con desastrosas consecuencias. El Real Madrid monopolizó la posesión en los minutos finales y sus atacantes mostraron mucho dinamismo, lo que provocó dos ocasiones claras de Chicharito y Cristiano antes del cuarto de hora. Especialmente activo se mostró James, que caía al medio dejando su banda a Carvajal. Se estiró el Atlético, que colocó hasta los saques de banda en el área pequeña de Casillas. No quería Simeone descuidarse atrás, síntoma que delataba Griezmann, aculado a diez metros del área de Oblak tapando a Carvajal.

Advertía en la previa Carletto que "ni el Atlético tendrá prisa en marcar, ni nosotros. Es cuestión de ganar, ganar al final del partido". Comentario que se plasmó perfectamente en la precaución de ambos. A los 28 minutos de partido, con una posesión favorable al Real Madrid (67%), Gámez realizaba el primer lanzamiento a puerta del partido. Respondieron los de Ancelotti con un remate del picante Chicharito, desequilibrado en el momento del remate al ser cuerpeado por el defensa atlético. Una buena mano de Oblak a lanzamiento de falta de Cristiano fue lo más destcado del portugués. A tal extremo llegó el fútbol preventivo de ambos que un remate de Fabio Coentrao en propia meta desbocó los corazones locales. Fútbol plano, pases sin riesgo y centros largos al área. Un vía crucis futbolístico que convertía el derbi en una lenta y plomiza agonía con más pizarra que fútbol. En esas Ancelotti ordenó a Cristiano cambiarse a la derecha, Saúl cometió el enésimo error y James regaló un pase a la espalda de la zaga atlética, que Ronaldo desperdició cara a cara ante Oblak. En un partido de detalles, la ocasión era descomunal. El error, capital. Al descanso.

La segunda parte comenzó con un cambio de alfiles en la medular rojiblanca: un desafortunado Saúl dejaba su sitio a Gabi. A los tres minutos de la reanudación Isco encontró a Chicharito ganando la espalda a la defensa, aunque partió de posición ligeramente adelanta, pero el mexicano cruzó demasiado su remate. El Atlético decepcionaba con un planteamiento mísero en el que la contención se convertía en amontonamiento con un absoluto desinterés por el balón.Jugando a empatar Simeone se arriesgaba a perder. Incluso comenzaba a merecerlo pasada la hora de partido.

Un remate tibio de Varane en un córner precedió a una salida dubitativa de Casillas que levantó el run run del Bernabéu. Segundos después Simeone dimitía en su intención de apoderarse del balón. Raúl García saltaba al campo por Griezmann. Pacharán por champagne. Y en esas Arda metió la plantilla en una volea de Ramos que el alemán castigó con una amarilla justa, segunda amonestación y consecuente expulsión. Eso acabó de acular al Atlético en su área. Y en esas una pelota al corazón del área blanca fue peleada con fe por Chicharito que se plantó ante Oblak, que volvió a disfrazarse de héroe.

El goteo incesante de ocasiones madridistas convenció a Simeone de blindar más su perfil, situando a Giménez en el césped por Tiago. Defensa de 5, cuatro en la medular y Mandzukic de boya. Un sistema que se desemeronó con una pared. Cristiano recibió en la derecha, inició una diagonal con la ayuda de una pared que le tiró James y al entrar al área chica, levantó la cabeza y sirvió a Chicharito, que empujó a la red el balón. Después de 177 minutos, el Real Madrid derrumbó el muro, premio para paciente Real Madrid y justo castigo justo para un Atlético anémico. La Champions siempre rescata al Real Madrid. Ahora toca otro clásico: Barcelona, Bayern o Juventus...

REAL MADRID: Casillas, Carvajal, Pepe, Varane, Coentrao (Arbeloa 90'), Ramos, Kroos, James, Isco (Illarramendi 93'), Chicharito (Jesé 90') y Cristiano.

ATLÉTICO: Oblak; Juanfran, Miranda, Godín, Jesús Gámez; Arda, Tiago (Giménez 85'), Koke, Saúl (Gabi 46'); Mandzukic, Griezmann (Raúl García 64').

GOL: 1-0 Chicharito (87').

ÁRBITRO: Félix Brych. Expusló a Arda por doble amarilla en el minuto 75. Amonestó a Raúl García, Pepe, Arbeloa y Koke.


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