El ahora técnico del Bayern es innombrable en el Barcelona

No digan Guardiola, digan "el otro"

Conocidas son las malas relaciones entre los actuales dirigentes del Barcelona con Guardiola, acrecentadas a raíz de que saliera a la luz su enemistad con Tito Vilanova. Como si hubiera una consigna, en los despachos del club catalán -incluido el de Zubizarreta- evitan nombrar al ahora entrenador del Bayern, hasta el punto de que para no hacerlo le llaman "el otro". Incluso el Tata Martino, que dijo admirar a Pep nada más fichar por el Barça, evita hacer referencia al innombrable. Lo curioso es que mientras a Guardiola le borran el nombre, al Barcelona le están borrando el estilo de juego. Hasta Messi habla ya de "cerrarse atrás y salir a la contra".

A diferencia de la guerra sin cuartel entre Sandro Rosell y Johan Cruyff, en el Barcelona hay una guerra fría entre sus actuales dirigentes y Pep Guardiola. Prueba de ello es que en el club parece que alguien ha prohibido nombrar al ahora técnico del Bayern de Múnich. Empezando por los compañeros de Junta de Rosell, con Toni Freixa a la cabeza, y siguiendo por el director deportivo, Andoni Zubizarreta. Cuestión aparte son los miembros del cuerpo técnico de Tito Vilanova, con quien cualquier reconcilicación es impensable.

Quizás sea porque cada vez que se menta al ex entrenador se les cambia la cara. No lo pueden evitar. El apellido Guardiola, que también incluye a Pere, el hermano de Pep que representa, entre otros, a Thiago, se ha convertido en innombrable. El ex presidente Joan Laporta ya reveló que los actuales directivos del Barça "llamaban a Pep el profeta o el mesías'. 'Fíjate', decían, 'ahora ya ha hablado el Dalai Lama'". Ahora que no está, prefieren hablar de él como de "el otro".

Hasta el Tata Martino parece haber renegado de Guardiola, de quien se declaró "admirador". "Me siento identificado con el fútbol que practica el Barcelona. Soy admirador del trabajo que realizó Guardiola", dijo el técnico argentino cuando aún no sabía lo que se cocía en el Camp Nou. Ahora que le han puesto al corriente o que él mismo se ha dado cuenta de lo que hay, se acabaron los elogios e incluso las referencias a Pep. Tampoco es cuestión molestar.

El caso es que mientras en el Barça han borrado el nombre de Pep Guardiola, al equipo le están poco a poco borrando el estilo. Sigue ganando. Goleando incluso. Pero su juego es cada vez menos reconocible. "El estilo del Barça es el que más me gusta", pregonó Martino a su llegada. "El respeto por el balón, el salir jugando de atrás, la posesión, las triangulaciones. El pase es la premisa del fútbol", explicó el Tata.

Sin embargo, dos meses después, hasta Messi habla de "cerrarse atrás y salir a la contra". "Cuantas más variantes tengamos en el juego, mejor. Habrá partidos para tener la pelota y moverla y otros en los que tendremos que cerrarnos atrás y salir a la contra. Tenemos jugadores rápidos y buenos pasadores". Y el argentino no es el único: "Si no puedes presionar a la perfección a lo mejor hay que dar un paso atrás y organizarnos mejor", dice Alves. Por no hablar de las declaraciones de Piqué en Italia...

"Estamos yendo hacia el mismo lugar donde siempre estuvo el Barça", dijo Martino tras golear al Ajax. "La sensación que da es que queremos cambiar una forma de jugar y repito por no sé cuántas veces que no estamos aquí para cambiar eso. Ya le ví hace cinco años a Márquez hacer pases largos. Que el equipo tenga alternativas no significa que vayamos a cambiar la forma de jugar", insiste el técnico rosarino, aunque predica en el desierto. Si a Guardiola le han borrado al nombre, al Barça le están borrando el estilo. Y el culpable no es (sólo) Martino, pues él admiraba a Guardiola y ahora no puede ni nombrarlo...


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