Atletismo

"Me cabrea que no se valore un séptimo puesto"

Ramón Cid, director técnico de la Federación Española de Atletismo, analiza para Vozpopuli los resultados de los Europeos de Praga y el futuro de su deporte en España.

Ramón Cid.
Ramón Cid.

“Antes del campeonato esperábamos entre ocho y diez finalistas, y en eso hemos cumplido”, dice Ramón Cid, director técnico de la Real Federación Española de Atletismo. Sabe bien que ese dato es positivo, pero que el público general se quedará con que solo hubo dos medallas, la de Indira Terrero en 400 y la de Pablo Torrijos en triple salto. “Pensaba que podríamos tener más”, reconoce antes de mentar a la mala suerte. “Si Ruth hubiese hecho un nulo menos o a Borja Vivas no le hubiesen adelantado en el último tiro…”, efectivamente, a veces los resultados se deciden en pequeños detalles. “En ocasiones, por hacer el símil futbolístico, el tiro al palo ha ido dentro y en esta ocasión se fue fuera”, analiza.

En el atletismo español hay, según los atletas, síntomas de recuperación. Los últimos Europeos de Zúrich dieron un buen botín, seis medallas, pero en Praga ha habido un retroceso. Es el peor dato en 21 años. “Las evoluciones no son lineales, el análisis por medallas es simplista”, comenta Cid a Vozpopuli. Una de las obsesiones del mundo del atletismo tiene que ver con la contextualización de los resultados. Temen hablar de preseas y siempre intentan reconducir la conversación a los puestos de finalistas. “Si Ruth y Borja hubiesen estado en el pódium la valoración no cambiaría”, cuenta Cid, sabedor de que habla en clave interna, pues el público general se deja llevar por el brillo del metal.

Comenta, no sin razón, que no hay deporte más universal y más accesible para cualquiera. “Hay un campeón olímpico de Granada, un sitio que se tiene que ir a mirar en el mapa para saber dónde está”, dice refiriéndose a Kirani James. “Y ya no son kenianos o etiopes, aparece gente de Uganda o Burkina Faso, y cada país lleva tres atletas. Es muy difícil y por eso me cabrea que no se valore un séptimo puesto”.

El atletismo es un deporte muy diverso, casi una congregación de deportes bajo una misma marca, lo que obliga a desmenuzar el análisis poco a poco para saber las virtudes y los males que tiene la selección española. Es obvio que en el fondo, donde España era potencia en Europa, los síntomas son negativos. “El referente histórico de 1500 masculino es brutal, es muy exigente. Estamos en crisis, hay gente que esta lesionada o que ya está en declive”, asume Cid. “Tenemos buenos resultados en categorías inferiores, y es posible que algunos de nuestros atletas vuelvan a su mejor forma”, comenta refiriéndose, por ejemplo, a Olmedo.

En cualquier caso, la esperanza en estas pruebas no puede ser la que hubo en el pasado. “No tiene nada que ver el nivel de ahora con el que había antes. ¿Llegar a lo que fuimos? Hemos tenido gente muy buena”, comenta. Sabe, además, que la genética se ha apoderado de algunas partes de su deporte, y con las nacionalizaciones en masa cada vez es más complicado generar talento suficiente para estar en las medallas. “Es la patria universal, hay que asumirlo. Deberían poner coto, porque algunos están haciendo equipos buenísimos a base de talonario, pero es lo que hay, podemos hacer todo menos claudicar”.

El dinero es un tema latente en cada conversación que se tiene sobre el atletismo. “Hemos reducido nuestro presupuesto de diez a cuatro”, asegura Cid, sin querer marcarlo como excusa. El contexto es difícil, el bajón de inversión de los últimos años obliga al deporte a la imaginación y, en no pocos casos, a no poder competir.

“La velocidad pertenece a los caribeños, el medio fondo y el fondo a los africanos”, asume Cid. Quedan, por lo tanto, las especialidades en las que la técnica tiene más peso que el físico. Se le pregunta por la motivación que puede tener un atleta cuando ve que el panorama internacional está copado por gente con más facilidad por el físico, y con los presupuestos pasando estrecheces. Él tiene clara la respuesta: “Nos gusta hacerlo, hay poquísimos profesionales y están poco compensados, pero luego está la gente y las satisfacciones que te da este deporte”. No evita decir que el atletismo en el continente se está especializando. “Parece que los europeos nos hemos quedado para las especialidades de ricos”, aunque luego matiza, “la longitud y el triple requieren un inmenso talento natural”.

Y es ahí donde parece que España empieza a lograr resultados. El caso de Eusebio Cáceres, ausente en Praga por lesión. “Un chico de Alicante puede ser campeón olímpico ¿complicadísimo? Claro, pero puede saltar 8.40 y en esos registros se puede lograr”. Cáceres es uno de los nombres que está en la lanzadera para copar titulares.

Como lo será Pablo Torrijos, que con 17.04 ha batido en Praga su récord de España y se ha llevado la medalla de plata. “Me dices hace seis meses que va a ser segundo y compitiendo por el oro con un campeón olímpico como Evora y hubiese firmado con sangre. Ha pegado un salto cualitativo enorme”. El resultado es bueno, pero su análisis es incluso mejor. “Él sabe que estos saltos que ha hecho son mejorables. Puede andar en 17.20 este verano, incluso 17.30 en una tarde con buen viento. Puede retar a cualquiera haciendo bien los procesos”, analiza Cid. El objetivo es llegar a ser finalista en los Mundiales de Pekín, pero si mantiene la forma como ahora y le sale el salto no sería descartable incluso una medalla. A medio plazo Río de Janeiro es el objetivo. Ana Peleteiro, que impresionó de juvenil, será en futuro una opción más en esto. “Está pasando un pequeño desierto, ha cambiado de lugar de entrenamiento, de fisionomía, ha tenido pequeñas lesiones… lo volverá hacer bien”.

La otra gran opción española está en marcha. “Es un sector donde seguiremos siendo fuertes”, comenta sobre el tradicional granero de medallas del atletismo patrio.

En toda esta labor pisa entre cenizas. No están tan lejos los tiempos convulsos del atletismo español, cuando algunos atletas desafiaban públicamente al presidente Odriozola y todo apuntaba a saltar por los aires. Cid tiene que convivir con ello, aunque asegura que las cosas han ido a mejor. “De la gran mayoría de atletas me estoy despidiendo con un abrazo”, dice aún en el aeropuerto, camino de España. “Tenemos cierta tranquilidad, está siendo duro, porque estamos en un tiempo de adaptación a los cambios, que han sido de arriba abajo”, cuenta, sin querer pisar muchos callos. “Estoy agradecido a los atletas y los entrenadores por entenderlo”, abunda. La paz social es relativa e inestable, no facilita las cosas. Pero tampoco se puede cambiar en una tarde. 


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba