1. Michael Jordan (1988). El campeón defensor, Michael Jordan, se medía a los ex ganadores Dominique Wilkins y Spud Webb, además de a Clyde Drexler y Jerome Kersey. Jordan competía en casa, en el ccc de Chicago. Para derrotar a Dominique, debía sumar 49 puntos. Jordan necesitaba hacer un mate perfecto. Y para ello decidió repetir mate desde la línea de tiro libres, pero esta vez más lejos que en la ronda clasificatoria. Tomó carrera y despegó impulsándose con su pie ziquierdo. Se recogió en el aire, con el brazo encogido y la pelota situada detrás de su oreja derecha. A mitad de vuelo desplegó sus piernas conformando una silueta que se convertir¡ía en icónica. A medida que se fue acercando al oro comenzó a inclinar su cuerpo hacia adelante, para terminar hundiendo la pelota en el aro. La plasticidad de la imagen y el carisma de Jordan convirtieron aquel vuelo en la imagen publicitaria que comprometió a Air, cómo se le llamó definitivamente, con Nike.

2. Dominique Wilkins (1988). Dominique Wilkins llegaba a Chicago dispuesto a doblegar a Jordan en su propia casa. Si Jordan era la plasticidad, Wilkins simbolizaba la potencia. La violencia con que atacaba el aro en cada mate era descomunal. El de Atlanta era la antítesis de Jordan. Si Michael saltaba sobre un pie, Dominique lo hacía siempre sobre dos. En el último mate de la final fue a por todas. Recorrió la línea de fondo desde la izquierda del ataque y al llegar a la altura del aro dio un salto esplondoroso. Con la pelota en las dos manos inició un giro de abajo que concluyó clavando la pelota en el aro como la fuerza de un martillazo. El llamado Tomahawk, en el que Wilkins colocaba su cabeza a la altura del aro, hacía estremecer a los aficionados por la descomunal intensidad con la que acometía la canasta.

3. Spud Webb (1986). Sin Michael Jordan, Dominique Wilkins llegaba a Dallas a defender su corona, lograda en Indianapolis el año anterior. Entre sus contendientes aparecían Terence Stansbury, Jerome Kersey, Paul Pressey, Roy Hinson, Terry Tyler y su diminuto compañero, Spud Webb. El base de los Hawks, de 1, 68 de altura, recibía el apodo de Sputnik desde pequeño. Cuando Wilkins le preguntó en el vuelo de Atlanta a Dallas qué iba a hacer en el torneo, Webb le dijo que no tenía preparado nada. Lo cual no era cierto, el All Star era en su ciudad natal y por ello había preparado una serie de mates espectaculares en los que su increíble capacidad de salto deslumbró a todos. Comenzó clavando el balón a dos manos de espaldas, después dio un giro de 360 grados antes de machacar, recogió un balón con bote para hundirlo de espaldas (en la imagen 3) y terminó coronándose al lanzar un balón contra el tablero y hacer el mate tras recogerlo en el aire.

4. Vince Carter (2000). Para muchos, el mejor torneo de mates junto al del 88. Después de dos años sin concurso, el primero por la crisis de talento y el segundo por el Lock Out, regresaba el Slam Dunk con seis participantes: Steve Francis, Ricky Davis, Jerry Stackhouse, Larry Hughes y Vince Carter y Tracy McGrady, compañeros en los Raptors y primos. Aque concurso fue una explosión de originalidad y físico. Giros de 360 grados, alley oops, los interminables saltos de Francis, trucos de todo tipo en el aire, figura de una plasticidad descomunal… McGrady contaba a su favor con una altura (2,04) que le permitía superar sobradamente el aro. Carter innovó pasándose la bola entre las piernas o con su mate de espaldas sacando la pelota de debajo de sus piernas. Air Canadá ganó el torneo e inspiró a muchos de los ganadores de los siguientes concursos.

5. Julius Ervin (1976).Doctor J se convirtió en el primer campeón de mates de la NBA. El torneo se disputó el 27 de enero 1976 en el McNichols Sports Arena, en el descanso del ABA All Star Game.  Compitieron Julius Erving, entonces en los Nets de Nueva York, David Thompson, de los Denver Nuggets, Artis Gilmore de los Kentucky Colonels, y George Gervin y Larry Kenon de los San Antonio Spurs. Cada participante debía hacer 5 mates consecutivos en menos de dos minutos. Uno desde debajo del aro, otro desde el semicírculo de los tiros libres, uno por la derecha, otro por la izquierda y otro remontando la línea de fondo. El orden fue Gilmore, Gervin, Kenon, Thompson y Erving. A Gervin y Thompson les faltó un mate para completar los cinco, pero Thompson hizo uno tras un giro de 360 grados. Doctor J ganó con un esplendoroso mate saltando desde la línea de tiros libros, volando recto, brazo estirado arriba coronado con la pelota cogida con una mano. Una imagen que se convirtió en icónica, como lo fue la del mate de Jordan.

6. Dwight Howard (2008). Howard escenificó uno de los momentos más relevantes del showtime de los Slam Dunks. En un momento del concurso, el gigante de Orlando pegó una cinta cerca de la línea de tiro libre, lo que provocó expectación entre los aristocráticos asistentes que poblaban el front row en New Orleans: Kobe Bryant, Magic Johnson... Pero lo que vino después fue aún más sorprendente. Su compañero Nelson sacó una capa y Howard se despojó de la camiseta de los Magic, bajo la cual llevaba una con el simbolo de Superman. Se colocó la capa y Nelson se situó bajo el tablero. Howard tomó carrerilla y saltó desde la distancia marcada. Cuando estaba en el aire recibió el pase de Nelson, que a duras penas acabó clavando en el aro, más como un tiro que como un mate. Sin embargo, el efecto estaba logrado. Superman Howard se alzó con el título de matador en aquel torneo.

7. Kenny Sky Walker (1989). Kenny Walker se presentó en Houston tres días después de perder a su padre. Sin embargo, el jugador de los Knicks quería dedicarle el triunfo en el torneo de mates. El ex de Kentucky mostró potencia, plasticidad y originalidad en sus mates. Realizó un par de mates con el balón en su antebrazo y se mostró muy activo en los vuelos hacia al aro en los que desplegó todo tipo de recursos: giros, aro pasado, molinos... Fue el justo vencedor antes dos matadores de primer nivel como Spud Webb y Clyde Drexler. Y ante el entusiasta apoyo de su compañero Patrick Ewing.

8. Dee Brown (1991). La final de aquel torneo de Charlotte escenificó un duelo entre la fuerza y la creatividad. De un lado, el descomunal Shawn Kemp, uno de los matadores más potentes de la NBA. Del otro, Dee Brown, base de los Celtics de poderoso salto al que no se contemplaba por ser un matador consumado. Sin embargo, Brown fue capaz de derrotar al mastodonte de Seattle realizando, de paso la mayor campaña de ‘product  placement’ de la historia del baloncesto. Brown se presentó al torneo con unas llamativas botas de color negro de la marca Reebok y antes de cada mate inflaba las botas pulsando un dispositivo de la lengüeta. Su mate final, previo pumping de sus Reebok Pump, fue tapándose los ojos, lo que le dio la victoria, más por la originalidad que por la dificultad.

9. Rudy Fernanández (2009). Rudy se convirtió en el primer europeo que se presentaba al torneo de mates. Y para ello preparó un mate honrando la memoria de Fernando Martín, sacando su camiseta de los Blazers, el mismo equipo en el que militaba Rudy cuando participó en el torneo. Además, pidió la ayuda de su amigo Pau Gasol en un mate en el que voló desde atrás del tablero para acabar machacando en un complicadísimo mate. Rudy no pasó el corte a la final, pero hubo mucha controversia con ello. Kenny Smith y Reggie Miller, que comentaban el concurso para la cadena TNT, le descartaron de inicio advirtiendo que no tenía opciones y haciendo bromas sobre Ricky Martin, en relación a la camiseta de Fernando Martín que sacó Rudy. Sin embargo, Tom Ziller, periodista respetado de Sportinf News, escribió un blog demoledor a favor del español: “El concurso de mates: el último bastión de la xenofobia”.

10. Blake Griffin (2011). El llamado concurso de las redes sociales. Cuatro matadores con su show preparado. JaVale McGee, DeMar DeRozan, Serge Ibaka y Blake Griffin. El primero se convirtió en el gran animador del torneo, con un mate con dos balones en dos tableros, otro con tres balones y uno descomunal en el que su cabeza superó ampliamente la altura del aro. DeRozan fue quizás el más discreto, aunque realizó algún intentado relevante, y Serge Ibaka se convirtió en el embajador de la NBA en África con desfile y todo. Griffin se hizo con el título después de saltar un coche y recoger en el aire un balón que machacó con ferocidad. Junto al de Superman Howard el torneo más aclamado en estos tiempos en los que el show se premia más que la dificultad o el virtuosismo de los mates. 


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