Las secuelas de su grave accidente

"Doctor, yo soy piloto de Fórmula 1 y necesito los dos ojos"

En un abarrotado salón de actos del Consejo Superior de Deportes, María de Villota se sinceró: "Ahora veo más que antes, veo más allá de la F1, veo lo importante. Perder ese ojo me hace haber encontrado el norte.", asegura la piloto madrileña, que sufrió una grave accidente en el que perdió el ojo derecho y el sentido del olfato.

"Doctor, yo soy piloto de Fórmula 1 y necesito los dos ojos"
"Doctor, yo soy piloto de Fórmula 1 y necesito los dos ojos"

María de Villota ofreció este jueves una conferencia de prensa en el Consejo Superior de Deportes que, a la postre, se convirtió en un homenaje público al coraje de la piloto que el pasado mes de julio sufrió un grave accidente cuando realizaba una prueba de aerodinámica para el equipo Marussia de Fórmula 1. Arropada por su familia, también acudieron a darle ánimos y a mostrar su admiración por la fortaleza mental de María deportistas españoles como los Carlos Sainz -padre e hijo-, Theresa Zabell o Andy Soucek. En la mesa presidencial Maria estuvo acompañada por el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal, el presidente de la Federación Española de Automovilismo, Carlos Gracia, y el jefe de cirugía plástica reparadora del hospital madrileño de La Paz, César Casado.

Vestida con una chaqueta azul y un parche del mismo color tapando la órbita ocular derecha, María, muy sonriente y agradecida, detalló varios capítulos de lo que ha vivido durante los últimos tres meses. Empezando por lo que sucedió tras el accidente, durante su estancia en el hospital inglés: "Hubo dos momentos clave. El primero fue cuando me desperté tras la operación. Se me acercó un médico que me dijo que estaba contento porque habían podido salvarme la vida, pero que había perdido el ojo. Le pregunté si era cirujano y si necesitaba las dos manos para su trabajo. Me dijo que sí y entonces le respondí: 'Yo soy piloto de F1 necesitaba los dos ojos para pilotar, deberían haberme consultado'".

El segundo momento de especial dureza fue cuando se vio en el espejo por primera vez. "Me acercó mi madre en la silla de ruedas y en ese momento el espejo estaba destapado (siempre estaban tapados), me vi y quedé aterrada. Entonces miré a mi madre, una mujer muy guapa y me impactó ver lo que ella estaba sufriendo, así que hice una broma diciendo al espejo: '¡Quita bicho!'".

"Ahora veo más que antes, veo más allá de la Fórmula 1, veo lo importante. Perder ese ojo me hace haber encontrado el norte. Hay vida más allá de los coches"

Tras días de recuperación, María lo tiene claro: "Ahora veo más que antes, veo más allá de la Fórmula 1, veo lo importante. Perder ese ojo me hace haber encontrado el norte. Hay vida más allá de los coches".

Aunque Carlos de Gracia cortó de raíz cualquier intento de hablar sobre las posibles causas del accidente -"está bajo investigación de la FIA y hay que esperar"-, María sabe de ciertos comentarios que sibilinamente le atribuyen a ella toda la culpa porque, entre otras cosas, nadie como la madrileña conoce lo que significa ser mujer en un deporte eminentemente de hombres. Por eso se mostró reivindicativa durante varias fases de la rueda de prensa, sobre todo por no haber podido debutar en un GP de F1: “Las cicatrices se irán curando, las llevo con orgullo, no me queda nada pendiente porque no me arrepiento de nada de mi vida, la he vivido a tope y como quería, pero me gustaría que la mujer por fin tuviera ese sitio en la parrilla de salida. A muchas mujeres les apasiona y se merecen tener un reflejo y una referencia para luchar”. Por eso quiere seguir ligada a la F1: "Seguiré en el bando del motor porque lo llevo en mi AND y nada va a poder evitar que siga cerca de este mundo porque lo adoro.  Espero que alguien coja mi relevo, quiero ser esa referencia y quiero seguir luchando porque creo en la mujer en el mundo del motor. Las niñas que están en el 'karting' y quieren llegar a lo más alto necesitan un apoyo, alguien las tiene que llevar ahí, subrayó,

La piloto madrileña agradeció el apoyo recibido por parte de sus compañeros de F1 -"la muestra de cariño de todos los pilotos ha sido enorme"- y reconoció con naturalidad y positivismo que no podrá seguir compitiendo en la élite: "Estos años de esfuerzo me han llevado hasta aquí, pero además he pensado en el futuro. No puedo competir ya, pero tengo a mi gente, lo que está por venir que será lo mejor. Tengo la suerte de poder seguir adelante y siempre he sentido que tengo mucha ilusión por vivir", aseveró. "He visto carreras de Fórmula 1 desde el accidente. Para mí es inevitable y he cogido todo lo que ha pasado con naturalidad. Lo sigo viendo todo igual y no tengo ningún miedo ni ningún tabú", añadió.

Antes de la cita del CSD, María habia concedido una entrevista a la revista '¡Hola!' -patrocinador personal de la deportista casi desde sus comienzos en el automovilismo- "a petición mía porque me sentía cómoda, como en familia". En ella cuenta: "El primer día que me miré en el espejo, tenía 104 puntos en la cara, negros, que parecían cosidos con cuerda náutica, y había perdido el ojo derecho. Me quedé aterrada". 

"Ahora que sólo tengo un ojo, quizá percibo más cosas que antes, mi vida era una contrarreloj total, era una lucha contra el crono, y ahora es cuando veo que hay que parar y medir las cosas de otra forma. Ya no son décimas de crono, sino los pequeños momentos", declara María, que deberá someterse a dos operaciones más, una para corregir un desplazamiento del cráneo y otra para reconstruir el ojo.

"Mi intención es ayudar de cara al futuro, mejorar la seguridad, sobre todo en los tests aerodinámicos, porque en los circuitos sí está todo muy controlado, pero en este tipo de pruebas, no"

El reportaje, realizado en la residencia que la familia De Villota tiene en Ribamontán al Monte (Cantabria), se centra en los aspectos humanos de los tres meses vividos por María y su entorno más cercano desde el espeluznante accidente del 3 de julio pasado. "Fui corriendo y me desmoroné al ver el casco de María atravesado por una rampa -rememora su hermana Isabel, presente en el aeródromo de Duxford-. Intenté sacar el coche de debajo, empecé a gritar, hasta que vinieron todos los mecánicos. A mí me separaron del coche y ya no me dejaron volver a donde estaba María. No paraba de preguntar: '¿Está muerta'?, y ellos me decían: 'No lo sabemos'. Entonces fue cuando me tiré al suelo de la pista, me puse a rezar como una condenada y, al cabo de los angustiosos minutos que pasó inconsciente, alguien dijo: 'Se está moviendo'. Y yo pensé: 'Gracias, Dios mío'... Luego ya no me dejaron verla hasta que ya estaba en el hospital".

María e Isabel hablan maravillas del hospital de Addenbrooke. Tanto que la piloto afirma: "Yo creo en el destino, y veo cómo se confabularon toda una serie de circusntancias insólitas que rodearon el accidente, pero luego todas las circunstancias también insólitas que se reunieron en ese hospital, con los mejores médicos que sabían cómo actuar".

"Mi nueva vida va más allá de mis sueños, porque mi sueño era la Fórmula 1 y lo conseguí"

La madrileña asegura acordarse perfectamente de todo lo que ocurrió el día del accidente "hasta del mismo momento del impacto", pero en la entrevista no entra en pormenores técnicos ni menciona siquiera todo lo que vino después con el comunicado de su equipo, Marussia, y con la investigación abierta por la FIA. Únicamente deja entrever que las pruebas como la que realizaba ella deben ser revisadas: "Mi intención es ayudar de cara al futuro, mejorar la seguridad, sobre todo en los tests aerodinámicos, porque en los circuitos sí está todo muy controlado, pero en este tipo de pruebas, no". 

A partir de ahí María de Villota cuenta las largas y sufridas operaciones quirúrgicas, al apoyo recibido por familiares, amigos y gente del mundillo automovilístico, la recuperación y, pese al buen aspecto que muestra en las fotos, las secuelas. Amén del parche que tapa la pérdida del ojo derecho, la piloto desvela: "Tengo dolores de cabeza que no saben cuánto durarán, probablemente años; tengo que controlar mucho el esfuerzo, por la presión craneal. También he perdido el olfato, y del gusto, aquello que está ligado al olfato... Un efecto secundario es la fatiga. El cerebro, en la parte frontal, controla la fatiga". Y aún quedan carreras médicas por disputar: "Hay que volver a operar. Hay una pequeña desviación, un desplazamiento del cráneo, y también están atrofiados los músculos de la parte forntal de la cabeza. Independientemente, hay que hacer una recostrucción ocular, volver a pasar por la UVI. Todavía no ha acabado, pero somos muy positivos".

Por último, confiesa que no tiene decidido el futuro, pero deja pistas: "Lo que estoy cuestionándome ahora es si mi futuro pasa por ser piloto o si hay algo más que debo hacer en la vida, que es lo que internamente me está rascando... Mi nueva vida va más allá de mis sueños, porque mi sueño era la Fórmula 1 y lo conseguí... Algo me espera en la vida. Estoy segura". 


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