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La increíble historia de los 14 chupópteros de la Federación Navarra de Fútbol que dejaron tirada a una joven lesionada

Selección navarra de fútbol femenino su-16.
Selección navarra de fútbol femenino su-16. http://www.futnavarra.es/

Jose María García, popular periodista deportivo radiofónico de la década de los 80 y 90, patentó el término "chupóptero" para definir a los muchos directivos de clubes y federaciones a quienes les gustaba figurar, viajar, comer "y beberse hasta el agua de los floreros". García ya no ejerce, pero por lo visto, algunos chupópteros -término admitido por la Real Academia de la Lengua- sí.

El relato, en primera persona y por escrito, lo firma María Braco en una carta al director enviada al diarioNoticias de Navarra. Se titula "¿Deporte?" y cuenta una historia que, aunque parezca de otra época, sucedió el pasado 20 de diciembre de 2014 en la localidad madrileña de Paracuellos de Jarama, donde varias selecciones autonómicas femeninas de fútbol disputaron el campeonato nacional.

“Si una jugadora del equipo contrario se lesiona y echáis el balón fuera, os sentaréis en el banquillo”, amenaza el seleccionador navarro sub-18 a sus pupilas.

María es jugadora de C.D. Itaroa Huarte y de la selección navarra sub-18. Mejor dicho, y como ella misma se temía tras la publicación de sus denuncias "era" jugadora de la selección navarra. Porque en siete días ha desaparecido de la web oficial. Estaba en la penúltima convocatoria, con fecha 21 de enero, y su nombre ya no figura en una nueva lista realizada con adelanto: tiene fecha del miércoles 28 de enero y está publicada al menos desde este martes 27.

Y es que seguro que en la sede federativa de Pamplona no ha sentado nada bien que María Braco cuente los increíbles sucesos que ocurieron a partir del minuto 25 del partido Navarra-Galicia sub-16. "Una de las jugadoras forales se da un encontronazo con una adversaria. Resultado: rotura del quinto hueso de la mano izquierda. La jugadora pide el cambio al notar el dolor. El entrenador la ignora", comienza la joven futbolista.

"Quizás el seleccionador de la sub-16 se había empapado de la filosofía de Martín José Salazar, entrenador de mi equipo, la sub-18, que nos ha dejado perlas imborrables de ética deportiva como éstas: 'Que no os engañen, en el fútbol no hay valores'; 'la deportividad es ganar'; 'si una jugadora del equipo contrario se lesiona y echáis el balón fuera, os sentaréis en el banquillo'. Magníficas enseñanzas de este autotitulado técnico educador para unas chicas menores de edad que acuden a la selección ilusionadas por defender los colores de su tierra y por escalar un peldaño más en el difícil mundo del fútbol femenino. Un seleccionador que ha confeccionado el equipo sin ni siquiera habernos visto jugar en nuestros clubes". Este párrafo de la carta publicada en el periódico navarro no precisa comentarios.

La niña lesionada tuvo que seguir sobre el cesped hasta que, según sigue redactando María, tuvieron que ser los árbitros quienes en el descanso se interesaron por su estado. "Una vez confirmado que la jugadora estaba lesionada, había que trasladarla en ambulancia al hospital, y al tratarse de una menor de edad la normativa exige que vaya acompañada de un adulto".

Y es entonces cuando comienza el capítulo de los federativos: "Nadie de los 14 directivos y miembros del cuerpo técnico de la Federación Navarra de Fútbol presentes en el campo se ofreció a subir a la ambulancia. Tuvieron que ser los padres de las demás futbolistas (los de la jugadora lesionada no se encontraban allí) los que diesen un paso adelante. Y solo entonces la coordinadora de las selecciones sub-16 y sub-18 se montó finalmente en el vehículo".

Indignada, María Braco detalla lo sucedido durante el campeonato: "Catorce personas de la federación viajaron con las 36 jugadoras (selecciones sub-18 y sub-16) a Madrid. Ni Osasuna viaja tan acompañado. Catorce personas durante los dos días de concentración y para la disputa de cuatro partidos. Catorce personas alojadas en nuestro hotel con las que apenas tuvimos trato; muchas de ellas ni se dirigieron a nosotras, ni se interesaron por cómo estábamos. ¿Realmente hacía falta tanta gente, y más todavía en estos tiempos de crisis y escasez? En mi viaje de estudios, 3 adultos nos acompañaron a 86 estudiantes, por Italia, durante siete días, y me sentí más acompañada. En Madrid eran 14 para 36 jugadoras, y cuando se les necesitó de verdad hubo que esperar 20 minutos a que se dignasen a subir a la ambulancia".

La futbolista concluye la misiva aventurando que "probablemente esta carta me cueste no volver a la selección, pero para mí es más importante dar a conocer lo que creo que se está haciendo mal". En efecto, parece que ha acertado. Se ha 'caído' de la última convocatoria, pero ha puesto otra vez de moda el vocablo "chupóptero" y su más genuina acepción federativa.  


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