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Joan Plaza, el inesperado líder de la ACB al que se le resiste la Copa

El técnico de Unicaja buscará este sábado llegar a la final del torneo y demostrar que su equipo va en serio. Se enfrenta al Barcelona de Pascual, un entrenador de biografía similar que le supera en sus duelos personales

Joan Plaza, en un partido de este temporada.
Joan Plaza, en un partido de este temporada. EFE

Fue un partido muy loco. En los últimos segundos Abrines clavó un triple a su exequipo y empató el encuentro, el Barcelona terminó ganando en la prórroga. Plaza, técnico del Unicaja, se fue del pabellón con nuevas ideas, en él siempre hay nuevas ideas. Lleva una década pegado a las pizarras magnéticas, gritando en inglés las consignas de una última jugada. Es bueno, muy bueno. Y su historia es muy inusual.

Plaza es catalán y compaginó durante muchos años su trabajo como funcionario de prisiones y los entrenamientos en las escuelas de baloncesto de Barcelona. Era una pasión, pues pocos viven de contarles a los niños como se juega al basket. Tenía algo, solo así se entiende que fuese subiendo, que le contratasen en otros sitios y llegase, finalmente, al Joventut. A la gran cantera de España. Su tope, ya fuera de su trabajo en la prisión, fue ser asistente en la Penya.

Y de ahí al Madrid, también de asistente. Hasta que despidieron a Maljkovic y le dieron la oportunidad. Un absoluto desconocido mandando en el club de las ocho Copas de Europa ¿cómo había sido posible? Pues un poco por Plaza y un poco por el Madrid, que prestaba poca atención al basket y, tras varias negativas, dejó de intentarlo y decidió que el asistente de Boza tenía que ser su hombre. Funcionó, el Madrid ganó una ULEB Cup, una liga. Tiene algo ese entrenador. Quién iba a decir que estaría allí.

Plaza hoy está en el Unicaja, que es líder de la ACB. Es, ahora mismo, el equipo de moda, el primero de la liga. Dice que quiere ser el Atlético del Cholo, que movió los cimientos del fútbol español desde una Copa del Rey. Y si de Copa se trata, la opción de esta semifinal es buena para los andaluces. Juegan contra el Barcelona, mermado por las lesiones y sostenido por niños, Hezonja y Abrines, jugadores que están dando lustre a un equipo que siempre aspira al máximo. El equipo azulgrana, del que tantas veces ha sido rival Plaza, en las categorías inferiores, en el Joventut y, por supuesto, en el Madrid. Toda la vida siendo su antagonista.

El recuerdo más cercano es ese partido loco, aunque quizá el que más tenga en la cabeza Plaza será el del play off del 2007. Allí el Madrid venció en cinco partidos, sufriendo, ganando el último como visitante, consiguiendo la liga ACB de paso. Es, probablemente, el momento álgido en la vida deportiva de ese entrenador de clubes barceloneses, del funcionario de prisiones, del novelista, que también lo es. En sus once partidos en el Madrid contra el Barcelona solo ganó cinco, pero fueron los suficientes para ganar el campeonato.

A Plaza le duele la Copa, que nunca pudo ganarla ni con el Madrid ni con Cajasol ni el pasado año con Unicaja, cuando perdió siendo anfitrión en primera ronda. Entre los problemas que ha tenido durante estos tiempos ha estado encontrarse con Xavi Pascual, el técnico del Barcelona, que le ha ganado en dos ocasiones. En realidad las biografías de ambos técnicos se entrecruzan en el tiempo, tienen peripecias personales similares. Ninguno de los dos brilló como jugador, son dos apasionados del deporte, fueron creciendo poco a poco en las categorías inferiores de la misma ciudad, tuvieron vidas profesionales más allá del baloncesto –Pascual es ingeniero industrial- pero las dejaron y crecieron hasta terminar siendo parte de la élite de su deporte.

Pascual lleva la ventaja en los duelos personales, de 16 ha ganado 11 aunque hay que decir que Plaza, especialmente en los últimos años, no ha contado con plantillas como las que ha tenido su rival en el Barcelona. Este sábado Unicaja aspira a cambiar un poco las cosas, a demostrar que su liderato en la ACB tiene muy poco de casualidad y que hay armas suficientes para plantar cara a los dos grandes. Que se puede ser el Atlético. También busca seguir vivo en la Copa, esa competición que se le resiste.

Pascual y Plaza tienen muchas cosas en común, aunque probablemente su mayor nexo de unión, el que mejor explica todo, es su absoluta y radical pasión por el baloncesto. El entrenador de Unicaja, en una entrevista reciente, hablaba de Málaga, de la playa que tiene a 15 metros de su casa y nunca ve, nunca disfruta, porque por delante de todo está su deporte. No lo decía con amargura, ni con resignación, es solo una circunstancia. Los que no han sido grandes jugadores no lo pueden hacer de otra manera.


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