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Hay que echar del fútbol a Villar y sus 'ultras' federativos

La bochornosa postura de Ángel María Villar, desaparecido durante la crisis surgida tras el asesinato en Madrid del seguidor del Deportivo, ha provocado un sentimiento generalizado: hay que echarle de la Federación Española y, por tanto, del fútbol.

Ángel María Villar se considera por encima del bien y del  mal. Ni siquiera un muerto le cambia la agenda. A punto de cumplirse una semana desde el asesinato en Madrid de Jimmy, seguidor del Deportivo, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol sigue desaparecido.

En realidad, apareció este viernes en el aeropuerto de Barajas, pero sólo se hizo visible su triste y desvergonzada figura. Nada más. Lo cazó un reportero del programa Jugones de La Sexta, pero Villar se negó a responder a todas las preguntas que le formuló el periodista. Así fue el esperpento:

Es su forma habitual de proceder ante los periodistas. Y lo cierto es que tiene razones para comportarse de manera tan displicente. Porque su enorme poder emana directamente del fútbol español. De los representantes de todos los estamentos de este deporte: directivos, entrenadores, jugadores y árbitros. En la elección de su sexto mandato, hace dos años, recibió un solitario voto en contra. Cinco miembros de la Asamblea de la Federación votaron en blanco y 161 le apoyaron.

Lo que él denomina, con un termino de connotaciones diversas, "la familia del fútbol". Si uno de los miembros de esa familia, caso de José María del Nido -expresidente del Sevilla- comete un delito y acaba en la cárcel, el jefe del clan acude a visitarle a cara descubierta y saltándose las normas que haga falta saltarse.

Su sueldo, un misterio, ronda los 150.000 euros brutos, el doble que el presidente del Gobierno, más las generosas dietas de la UEFA y la FIFA. Ángel María es el amo.

Villar hace y deshace a su antojo. Y da la cara en público dónde y cuándo él quiere. Sólo alguien que no teme a nada ni a nadie es capaz de borrarse y no asistir estos días a ninguna reunión de altos mandatarios cuando todo un país clama para que se tomen medidas que erradiquen la violencia en el fútbol.

Únicamente desde una posición de total impunidad se puede acometer una faraónica obra privada como la de la Ciudad Deportiva de Las Rozas en unos terrenos públicos, pertenecientes al Ayuntamiento de dicha localidad madrileña. Y sólo creyéndose por encima de la ley se pasa uno por el forro las sentencias judiciales que le instan a devolver esos 115.000 metros cuadrados.

La sensación de intocable en la que se maneja es tal, que cree que puede hacer lo que le da la gana incluso en la Federación Internacional de Fútbol, la universal y omnipotente FIFA. De hecho, Ángel María Villar está siendo investigado por la comisión de ética de dicho organismo después de que se negará a cooperar en los informes de los Mundiales de Rusia 2018 y Cátar 2022. El español, vicepresidente y miembro de su comité ejecutivo, no respondió a las preguntas del fiscal jefe Michael García, violando así el código ético del ente rector del fútbol mundial. Como para contestar a un periodista...

Esta actitud puede costarle cara. O no. Porque hasta el momento ningún poder, por muy fuerte que parezca, ha podido con él en España. Y lo han intentado políticos y periodistas muy influyentes. Han pinchado en hueso.

Platini: "Villar es el líder deportivo más exitoso de todo el planeta y quizá de la galaxia"

Este exfutbolista vasco se siente tan superior que ya se está preparando el terreno para su reelección. Ya va dejando caer que aproximadamente dentro de un año, a comienzos de 2016, convocará a la Asamblea federativa para votar presidente. Por supuesto, tiene intención de presentarse. Y, claro, después de 26 años en el sillón, cuenta con una victoria segura.

Si Villar se ha convertido en un problema es porque cuenta con el citado apoyo masivo de los jefes territoriales y sectoriales de cada negociado futbolístico. Muchos de los cuales son una copia mala de los modos y maneras del presidente de la Federación.

Hay ejemplos todos los días. El penúltimo, el del presidente del Colegio Extremeño de Árbitros, José Antonio Cidoncha, denunciado el pasado domingo en una comisaría de Badajoz por, presuntamente, entrar en el vestuario arbitral en el descanso de un partido de 1ª División Femenina y amenazar y menospreciar al trío arbitral.

Pero hay más. Su mano derecha en la Federación, el veterano Juan Padrón, y él mismo salieron indemnes de un escándalo derivado de la denuncia que presentó contra ellos Javier Tebas, actual presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), por los presuntos delitos de apropiación indebida, administración desleal y falsedad documental.

En noviembre de 2010 el juez Adolfo Carretero archivó la causa, pero no las dudas sobre de dónde salió el dinero para pagar varios viajes de familiares de directivos al Mundial de fútbol organizado en 2002 por Corea y Japón.

Así se manejan los 'ultras' federativos de la 'Peña' Ángel María Villar, con su cabecilla al frente. Son enemigos declarados de la LFP, ignoran a los más altos representantes políticos deportivos, desprecian a los medios de comunicación y son incapaces de mostrar un ápice de responsabilidad piadosa con un cadáver caliente sobre la mesa.

Ha sido la gota que ha desborbado la paciencia de muchos -incluso de federativos que le han votado- y que parece haber unido en un frente común a enemigos que no se tragan pero que están dispuestos a darse una tregua con un solo objetivo común: echar a Villar de los campos y del fútbol. Como a los ultras. En ambos casos, la empresa no será nada fácil.


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