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La mejor Irlanda de la historia tratará de asaltar el fortín del dragón

Los de la Isla Esmeralda, que suman diez victorias consecutivas incluidas alguna ante Sudáfrica, Australia o Inglaterra, optan a conquistar su tercer Grand Slam.

Los capitanes, Warburton y O'Connell, que suma cien partidos con Irlanda.
Los capitanes, Warburton y O'Connell, que suma cien partidos con Irlanda.

Irlanda está a dos pasos de completar una preparación perfecta para el Mundial de Inglaterra que arranca en septiembre. A dos victorias de encadenar 12 triunfos seguidos. A dos victorias de conquistar el Gran Slam, por tercera vez en su historia. Y todo en el año 1 D. B. (despúes de Brian O'Driscoll). Lo cual dispara el mérito de la gesta, cuyo principal culpable es un neozelandés que responde al nombre de Joe Schmidt y que pisó Irlanda por primera vez en junio de 2010. 

Schmidt cambió los cánones de juego de la pesada y robusta Irlanda con el equipo de Leinster, al que hizo campeón de la Heineken y finalista de la Celtic League en su primer año. Joe polarizó el rugby irlandés que tras años de dominio incontestable de los chicos de Cork, ha pasado a dividirse en Munster y Leinster, azul y rojo, delantera o tres cuartos. La Apisonadora Roja comenzó a ver cómo le crujían las bisagras a sus delanteros persiguiendo a los chicos de Leinster. Todo bajo el liderato de Brian O'Driscoll, el jugador más desequilibrante de la historia del rugby irlandés. 

Hace unos meses Schmidt aceptó hacerse cargo de Irlanda, aún a sabiendas que no podría convencer a O'Driscoll, que ha dejado la selección meses antes del Mundial. Sin embargo, el plan de juego impuesto por el técnico neozelandés ha sacado lo mejor de una selección que vive un siempre complicado cambio generacional. Un cambio alumbrado por la irrupción de una nueva estrella, el apertura Jonnathan Sexton. Uno de los mejores 10 del planeta, después de madurar vertiginosamente en su etapa en Francia. Ahora Sexton es algo más que un pateador. Y Schmidt tiene mucha culpa de ello.

Junto a Schmidt lidera la bisagra Connor Murray, un 9 con cuerpo de 12, que dirige a los mastodontes de su tercera donde destaca el probablemente mejor ball carrier del hemisferio norte, Sean O'Brien, un búfalo de 1,88 y 108 kilogramos al que se necesitan tres hombres para frenar en carrera. Y a sus espaldas carga una línea con dos centros meritorios (Henshaw-Payne), dos tryman como Zebo y Bowe y un zaguero de talla mundial: Rob Kearney. La combinación perfecta de potencia, desborde, físico, talento y sentido táctico para que Schmidt lo meta en la coctelera y obtenga un equipo que arrolla a sus rivales con su ritmo infernal. Un equipo capaz de ganar partidos cerrados sin perder la disciplina, madrugando la llegada a los puntos de contacto, como ocurrió con Inglaterra. Y, sobre todo, un equipo que descose a los rivales cuando se suelta a jugar atrás. 

Irlanda visita el litúrgico Millenium de Cardiff para enfrentarse a una selección de Gales gripada. No acaban de encontrar el timing y quizás tenga algo que ver que los rivales les han cogido el truco a Warren Gatland, su seleccionador, otro kiwi, que ya sumo ocho años al mando de los dragones. Gales tiene su fuerte en las estampidas de su tres cuartos, especialmente de sus centros, que ganan la línea de ventaja y lanzan a sus titánicos-alas con cuerpo de segundas o terceras. Pero sin balón sufren. Perdieron con Inglaterra en Cardiff en la primera jornada exhibiendo un juego mediocre y plano. Los terceras ya no llegan los primeros al breakdown, en la touch Alun Wyn ya tiene demasiados inviernos y adelante la baja del Oso Jones le ha debilitado sustancialmente. 

De los tres últimos partidos que han jugado ambos en el Millenium, Irlanda ha ganado dos. Gales no le gana desde 2012, cuando doblegó a los irish en Dublín 21-13. Pese a ese favoritismo, Schmidt ha advertido que no se fía de los galeses, "un semifinalista en el Mundial en potencia". De hecho, los dos lo son. Aunque el objetivo de ambos sea meterse en la final del Mundial, esa que rozó Gales en Nueva Zelanda en 2011, pero una expulsión bastante cuestionable de Warburton les pasó factura. El partido de hoy no es un simple partido del 6 Naciones. Es un adelanto del rugby pata negra que ofrecerá el Mundial.  


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