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El Barcelona neutraliza al Real Madrid (78-67) y aumenta la presión sobre Pablo Laso

Victoria de los culés en el segundo Clásico de la temporada, que empata a ambos en el segundo puesto de la Liga Endesa y deja muchas dudas en el cuadro madridista.

Doellman y Nocioni luchan por una pelota en el Barcelona-Real Madrid.
Doellman y Nocioni luchan por una pelota en el Barcelona-Real Madrid. EFE

En el partido más importante para los dos en la naciente temporada, las bajas no impidieron que el Barcelona fuese mucho más que el Real Madrid (76-68). El equipo culé dominó todos los registros, los ritmos altos (47 puntos al descanso) y los bajos (29-28 fue el marcador del segundo tiempo), el juego exterior y el interior, y anuló a un Real Madrid desubicado. Los blancos ya han perdido más partidos en tres meses de esta temporada que en toda la última liga regular. No es casualidad.

El Barça cortocircuitó al Real Madrid en ataque y en defensa en el segundo cuarto y no devolvió la iniciativa hasta el final del encuentro. Corría el minuto ocho de partido cuando el Madrid tuvo su última ventaja, aguantando el chaparrón de un Barcelona empeñado en destrozarle cerca del aro. Casi cada bloqueo y continuación de los catalanes terminaba en un camino fácil hacia la canasta, bien para el base bien para el pívot.

El Madrid no encontraba alivio en ataque, aplacado por la superioridad defensiva azulgrana. Los blancos solo disfrutaban cuando podían correr hacia el aro culé y atacar rápido, pero en el plan de partido del Barcelona uno de los puntos principales era neutralizar las oportunidades de contraataque del equipo de Pablo Laso.

Lo consiguieron, y una vez ralentizada, la ofensiva madridista no funcionaba. La defensa azulgrana vivía con la obsesión de impedir cualquier brecha para los exteriores del Madrid, su fuente principal de puntos, y los interiores blancos jugaron un partido totalmente decepcionante. Ayón, Reyes, Bourousis y Nocioni naufragaron en un duelo que dejó patente la superioridad del juego interior del Barcelona.

Para mayor dolor blanco, el líder del juego interior del rival fue el exmadridista Ante Tomic, máximo anotador del Barcelona (12 puntos en casi 20 minutos, 6/8 en tiros) ante el equipo que le desechó en su día. Ni Bourousis ni Ayón pudieron nunca con el pívot croata, pero tampoco los bases podían frenar a un inspirado Marcelinho Huertas (10 puntos sin fallo en los tiros de dos). El Madrid nunca encontró respuesta al bloqueo y continuación entre el brasileño y sus interiores, que terminaron matando el partido.

Era el Barça quien llegaba con bajas (Navarro, Abrines, Oleson y Eriksson), pero fue el Madrid quien más acusó las ausencias. Sergio Rodríguez volvió a las canchas en el segundo cuarto, en medio de la mayor vorágine azulgrana, y fue más problema que solución. El base canario jugó cuatro minutos sin rumbo, todavía a falta de encontrar el ritmo de partidos: salió en el segundo cuarto pero nunca volvió al partido.

También jugó Rudy Fernández, pero pasó por el encuentro sin dejar huella y sin dar respuestas a ninguna de las preguntas blancas. Solo los arreones de Llull (contraproducentes por momentos),  la sobriedad de Maciulis (máximo anotador del Madrid con 14 puntos) y el acierto puntual de Carroll se salvaron entre las borrascas blancas.

El segundo Clásico del año deja al Barcelona y al Madrid empatados en la segunda posición de la Liga Endesa a una victoria del líder, el Unicaja. Contra los malagueños jugará su próximo partido el equipo de Pablo Laso, cuyo futuro en el banquillo blanco se nubla a cada tropiezo. Quizá dos derrotas seguidas sean más de lo que se puede permitir.


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