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La defensa de cartón del Real Madrid acerca la Liga a un Barcelona con un Piqué imperial (2-1)

El partido se decidió en las áreas, donde los dos goles del Barcelona llegaron gracias a errores de la defensa blanca. El gol de Cristiano concluyó una obra de arte majestuosa de Benzema, futbolista de pinacoteca, que ofreció una exhibición en la posición de delantero centro.

Los jugadores del Barcelona celebran un gol.
Los jugadores del Barcelona celebran un gol.

No fue un partido esplendoroso ni siquiera especialmente brillante. Fue un clásico de nervios, con una primera parte de dominio visitante y una segunda mitad de signo local. Ganó el que más acertó en el área rival o el que menos falló en su área. Aunque las crónicas dirán que Luis Suárez dio el triunfo a los azulgrana, bien podrían otorgar la autoría de la victoria a Bravo, Piqué o Mathieu (que además marcó). O dirán que Sergio Ramos, Piqué y Casillas estuvieron tan desafortunados como Bale. La Liga se tiñe de azulgrana en un partido en el que Ancelotti manejó mejor la pizarra que Luis Enrique, al que slavaron los goles.   

De inicio, el Barcelona se desplegó parsimoniosamente ante la amplitud del Camp Nou y los espacios que dejaba el 4-3-3 que Ancelotti disfrazó de 4-4-2 con Bale atrincherado atrás. Mascherano daba el primer pase en ataque y se incrustaba entre los centrales en defensa. Messi ejercía, desde la derecha, de quarterback de la ofensiva culé. Estaban aún ajustando las posiciones cuando apareció Iniesta en el área persiguiendo una pared que terminó en córner. La jugada era más síntoma que noticia. La línea defensiva blanca se situaba lejos de su área, dejando un espacio apetecible a su espalda.

Del Real Madrid pocas noticias en los primeros diez minutos de tanteo. Hasta que Marcelo se animó a asomarse al área, habilitando a Benzema que sirvió a la espalda de Jordi Alba, donde Cristiano atacó una pelota que se topó con el larguero de un Bravo batido. Zarpazo de tigre como tarjeta de presentación. Los blancos necesitaban poca posesión y menos elaboración para exhibir su arsenal. El Barcelona estaba advertido, el Madrid era fiel a sí mismo en el área contraria. Y minutos después, en el área propia. En una falta lanzada desde la izquierda por Messi, Mathieu cabezeaba solo a la red con un Sergio Ramos que saltaba lejos y tarde. Letal adelante, displicente atrás.   

El gol despertó a los de Ancelotti, obligados a pelear la posesión. Apretaron los mediocampistas y el Barcelona sumó a los laterales para resolver la presión. La tuvo Neymar, que no supo aprovechar un mal disparo de Luis Suárez. Y en la siguiente, Cristiano culminó una obra de arte de Benzema de primeras de tacón tras pase de Modric. El portugués liberaba toneladas de tensión y dejaba su sello. Benzema, futbolista de pinacoteca, pintaba otro Cézanne de un brochazo en medio de Vietnam. El gol silenció al Camp Nou, que aún se frotaba los ojos por el error del brasileño cuando Bravo veía cómo Cristiano clavaba la puntera en el balón que acababa en sus redes.

Alba y Alves eran hologramas defensivos. Con la grada consternada aún por el directo al mentón del Balón de Oro, Mateu anuló correctamente un gol de Bale, en el que participó un Cristiano adelantado. Defensas de cristal de bohemia frente a delanteras nucleares. Ronaldo tuvo otra, que se quitó de encima Bravo y en el consecuente córner Bale cruzó demasiado una pelota huérfana. El Real Madrid ganaba a los puntos a un Barcelona indefenso sin el balón que se marchaba groggy a su rincón tras finalizar el primer asalto. 

Del vestuario salió el partido espoleado. El Barcelona atacaba por obligación y el Real Madrid por convicción. La tuvo Benzema inmediatamente de una diagonal de un Neymar más pendiente de pedir tarjetas que de pedir el balón. Ancelotti daba un repaso en la pizarra a un Luis Enrique incapaz de dominar el mediocampo. Benzema disfrutaba de un mundo a la espalda de Mascherano y Messi se enredaba en sus labores de playmaker a una galaxia de distancia del área madridista. El clásico pintaba blanco, con Modric, Isco y Kroos gobernando el partido, cuando comenzaron los pitos del Camp Nou. Luis Enrique acalló los silbidos enviando a calentar a Xavi.

Y con el Barcelona atribulado, Alves se ahorró la elaboración con una diagonal kilométrica al área donde Luis Suárez madrugó el control de la pelota a Pepe y Sergio Ramos y cruzó ante un Casillas que hace tiempo que perdió su prodigioso uno contra uno. Pegada de león, defensa de cartón. El Real Madrid volvía a verse lastrado por su fragilidad defensiva. La suerte del partido se decidía en las área, más por demérito que por acierto de delanteros y defensas. Restaba media hora y las urgencias madridistas aceleraban las pulsaciones del partido. Surgían los espacios, con Neymar y Messi relamiéndose. El dilema era: dormir el partido defendiendo con la pelota en los pies o afilar su fútbol para buscar la sentencia. La tuvo Messi, la tuvo Neymar. Pero ambos fallaron.

Llegó la hora de la pizarra. Luis Enrique blindó su medular al permutar una torre (Busquets) por un alfil (Rakitic). Goteaba el partido con Messi y Cristiano desdibujados y Benzema y Piqué majestuosos, cuando Ancelotti rebuscó en su banquillo pólvora y sólo encontró a Jesé, quien relevó a un etéreo Isco. Respondía Lucho con piernas frescas para los últimos: Xavi y Rafinha suplían a Iniesta y Neymar. Los minutos finales fueron un obligado asedio blanco que sirvió para certificar que el Piqué imperial está de vuelta, que la manta de Ancelotti no llega a tapar a Casillas y que el Barcelona es un equipo de autor (concretamente de 11 autores).

Barcelona: Bravo; Dani Alves, Piqué, Mathieu, Jordi Alba; Mascherano, Iniesta (Xavi 79'), Rakitic (Busquets 75'); Neymar (Rafinha 83'), Messi y Luis Suárez

Real Madrid: Casillas, Carvajal, Pepe (Varane 72'), Ramos, Marcelo, Kroos, Modric (Lucas Silva 87'), Isco (Jesé 79'), Bale, Cristiano y Benzema.

Goles: 1-0 (19') Mathieu, de cabeza. 1-1 (31') Cristiano. 2-1 (55') Luis Suárez. 

Árbitro: Mateu Lahoz. Amonestó a Pepe (20'), Luis Suárez (27'), Jordi Alba (36'), Carvajal (47'), Modric (51'), Mascherano (61'), Isco (63'), Iniesta (64'), Alves (70')

Estadio: Camp Nou. 


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