Varios campeones del mundo de Fórmula 1 presentaron este martes sus respetos en el funeral del piloto francés Jules Bianchi, fallecido el pasado tras haber pasado nueve meses en coma debido a su accidente del pasado año en el Gran Premio de Japón.

El británico Lewis Hamilton, vigente campeón del Mundial, asistió a las exequias efectuadas en la catedral Sainte-Réparate de Niza (Francia), junto con los también campeones de F1 Alain Prost, Jenson Button y Sebastian Vettel.

Durante las honras fúnebres también estuvieron presentes los pilotos Romain Grosjean, Daniel Ricciardo, Daniil Kvyat, Nico Rosberg, Nico Hulkenberg, Marcus Ericsson, Pastor Maldonado o Felipe Massa, entre otros. Varios de ellos no pudieron contener las lágrimas delante del féretro.

Cientos de aficionados se reunieron en los exteriores de Sainte-Réparate, donde grandes retratos del piloto francés y diversos monos de competición se mostraron junto a ofrendas florales. Además, los asistentes rompieron a aplaudir cuando los allegados del fallecido trasladaron el ataúd al interior de la catedral.

En una emotiva despedida, el féretro fue conducido hasta la catedral entre aplausos espontáneos de los allí presentes y la música de "Hotel California" de "The Eagles" de fondo.

Según recogieron los medios franceses, el párroco que ofició el funeral, Sylvain Brison, comentó a los allí congregados que, si bien la muerte de Bianchi era "profundamente injusta", el francés había sido "feliz" por haber hecho su sueño realidad. "Jules nunca destacó en un podio de F1, así que os pido que le aplaudáis ahora", añadió.

Por su parte, su amigo y compatriota Jean-Éric Vergne, expiloto de Toro Rosso y actual piloto de pruebas de Ferrari, indicó que Bianchi era "un hombre extraordinario, tan bello por dentro y por fuera que ahora está en el cielo" con otros grandes nombres de la F1. "Quedará un campeón para siempre en nuestros corazones", agregó.

Por otro lado el presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), el francés Jean Todt, acudió al funeral tras haber anunciado la retirada del número 17 del Mundial de F1 como forma de honrar la memoria de Bianchi.

"La Fórmula 1 es un trabajo complicado... pero él siempre se mantuvo humilde y agradable con todo el mundo", apuntó fuera de la iglesia el hijo de Jean Todt, Nicolas. "Creo que esa amabilidad había marcado la diferencia entre él y los demás", concluyó.

Tras la ceremonia, varios pilotos se juntaron y, a modo de homenaje, brindaron por su joven compañero, fallecido cuando hacía lo que más les gusta a todos ellos: conducir un bólido de Fórmula 1.


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