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El antialonsismo está de fiesta: el McLaren es una birria, gana Hamilton y Ferrari sube al podio

Los críticos de Fernando Alonso ha comenzado el año disfrutando. Australia, primera cita del Mundial de Fórmula 1, les ha proporcionado abundante munición para la alegría antialonsista.

Vettel y Hamilton, durante una rueda de prensa en Australia.
Vettel y Hamilton, durante una rueda de prensa en Australia. Getres

Ni los más acérrimos enemigos de Fernando Alonso soñaban con un escenario como el que se presenta una vez bajada la persiana del GP de Australia, primero de la temporada 2015. 

Se preveía un año difícil del español en McLaren Honda por aquello del período de adaptación de un coche completamente nuevo. Pero nadie esperaba tal grado de retraso en el desarrollo de los planes de una escudería legendaria como la británica.

El desastroso fin de semana de McLaren en Melbourne, donde fue el ultimo en todo y sólo pudo disputar la carrera con un coche -el de Button-, culminó con la rotura de motor de Magnussen. El danés pilotaba el bólido de Alonso -ausente por prescripción médica-, así que, según las nuevas reglas, el asturiano sólo podrá utilizar tres mecánicas nuevas y, si tiene arreglo, la averiada en Australia. A partir del quinto motor habría penalización.

La siguiente buena noticia para los antiAlonso era más que esperada. Lewis Hamilton ganó con autoridad y ya es líder del Mundial. Aunque la enemistad del inglés con el español no es tal como la pintan, o pintaban hace años, a los que no aprecian al ovetense les sigue gustando picar a los alonsistas con los triunfos de Lewis.

Sin embargo, lo que de verdad les ha llenado de satisfacción a esos que se regocijan con el mal ajeno es lo de Ferrari. Que Vettel haya subido al podio (como tercero) a las primeras de cambio ha desatado la euforia en forma de burlas.

Además, la Scuderiasigue abonando la leyenda negra de Alonso como pésimo compañero y creador de mal ambiente en los equipos. No es lógico que estando todavía muy lejos, una eternidad, de los poderosos Mercedes celebren el tercer puesto de Sebastian como si hubieran ganado el Mundial. Ni es normal la actitud de Maurizio Arrivabene.

El nuevo jefe de Ferrari exhibió durante toda la carrera una impostada pose, a caballo entre la firmeza y la sibilina simpatía típicamente italiana. Así, abroncó en directo y ante el mundo al responsable de los mecánicos que fallaron al apretarle una tuerca a Raikkonen, y luego le dio a Vettel el abrazo del siglo. Este:

Todos saben que, de momento, no hay razón para tan desbordante alegría en Ferrari, pero a los antialonsistas estas son escenas que les dan la vida. Sólo falta que el foco de su obsesión, Fernando, se presente de verdad en Malasia y sufra en sus carnes el desastre de McLaren.

Según La Gazzetta dello Sport, el ovetense estará este martes en Woking para subirse al simulador del equipo inglés. Y, frente a los agoreros, el propio Alonso sigue insistiendo cada día en Twitter en su buen estado de forma y su participación en la carrera de Sepang. Y felicita incluso a Carlos Sainz y a Hamilton. Para que luego digan sus críticos...


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