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Alonso da por finiquitado el año entre la incredulidad y las burlas de muchos aficionados

Fernando Alonso recibió la visita de Cristiano Ronaldo antes de la carrera de Mónaco.
Fernando Alonso recibió la visita de Cristiano Ronaldo antes de la carrera de Mónaco. Getres

Se acabó el curso. El Mundial 2015 de Fórmula 1 ha concluido para Fernando Alonso cuando quedan seis meses de carreras. No lo ha dicho cualquiera, sino el mismísimo protagonista. "Quiero un coche para ser campeón del mundo el año que viene", declaró el español tras abandonar en Mónaco.

¿Y a qué piensa dedicarse Alonso durante lo que queda de 2015? Fácil: a seguir con el trabajo de puesta a punto que McLaren Honda debería haber realizado antes de marzo y, si se da bien, a intentar sumar algunos puntos e incluso ir más allá y completar alguna buena actuación.

El asturiano, que tuvo que retirarse este domingo en la vuelta 43 del Gran Premio de Mónaco por un problema de caja de cambios. "El coche no cambiaba y tuvimos que abandonar. Estábamos en puntos -circulaba noveno-, una pena, la próxima vez será. Nos aprovechamos de alguna posición libre en la salida y pensamos en ir más largos con las duras  para parar en la vuelta 40 o 50, pero hoy iban demasiado lentas y tuvimos que cambiar a las superblandas. Nos encontramos mejor en la segunda parte de la carrera, pero con esas posiciones ya bien marcadas. Sin mucho más que hacer, pero en puntos", comentó.

En cuanto a la sanción que recibió por un toque con el alemán Nico Hulkemberg (Force India), el asturiano se mostró sorprendido. "O desaparezco en ese momento y me hago invisible o no sé exactamente qué esperaban que hiciese. Cuando nos tocamos pregunté por radio si tenía el coche dañado y esperaba que la sanción fuera para Hulkemberg. No podíamos pasar los dos por la curva y por el exterior era un poco optimista por su parte. Entré noveno al 'pit stop' y salí noveno, así que no cambió nada", dijo.

En lo relativo a los sucesivos abandonos dada la baja fiabilidad de su McLaren, dejó entrever tranquilidad. "No me juego nada, quiero un coche para ser campeón del mundo el año que viene. Este año estamos descubriendo cosas y vamos en la dirección correcta. Estábamos a cuatro segundos en Australia y ahora tenemos los dos coches luchando por los 10 primeros. La progresión es extraordinaria, pero la fiabilidad es algo que tenemos que poner también en el saco".

Lo de esa "progresión extraordinaria" lo refrendó por escrito con un par de tuits de idéntico tono optimista:

Sin embargo, también se mostró ambicioso de cara a mejorar el coche. "Me quedo con que hay que mejorar mucho. Hacer octavo o noveno importa relativamente ahora mismo. Tenemos que mejorar motor, prestaciones, aerodinámica y fiabilidad. Tenemos un plan bastante agresivo, Austria y Hungría esperamos que sean pasos importantes para nosotros. Está bien siempre encontrarnos mejor con el coche, pero es una prioridad bastante baja ahora mismo", aseguró Alonso.

Por último, se refirió al próximo Gran Premio, el de Canadá. "Será una carrera complicada, no esperamos ningún milagro. No habrá importantes mejoras hasta Austria, y veremos cómo nos defendemos allí. Hay mucho por descubrir ahí y ojalá se nos dé mejor", concluyó el bicampeón del mundo.

Esa serenidad, ese espíritu zen que viste Alonso desde hace meses no cala del todo en los aficionados, que se toman la nefasta temporada del ovetense a caballo entre la indignación, la pena y la mofa:


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