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Lo que hay detrás del oro de Carolina Marín en bádminton, el mayor hito del deporte español

'Pasión por los retos' es un blog en el que, como indica su autor, la Psicología del Deporte y del Rendimiento y la Excelencia se den la mano. Bajo el título Rompiendo barreras Luis Miguel Ruiz escribe sobre el reciente éxito de Carolina Marín, campeona del mundo de bádminton, y el trabajo que hay detrás de técnicos como Fernando Rivas y psicólogos deportivos como Pablo del Río. Un oro que pasará a los libros deportivos como la milla de Banister o la victoria de Geesink en judo.

Carolina Marín besa la medalla de campeona del mundo
Carolina Marín besa la medalla de campeona del mundo EFE

Hay muchas historias en el deporte que sirven de inspiración para los demás. Son historias cargadas de superación, de sentido de proyecto y de determinación.

Corría el 6 de mayo de 1954 cuando un estudiante de Medicina decidió retar a la Ciencia. Para los fisiólogos del deporte las capacidades humanas serían incapaces de romper la barrera de los 4 minutos en la milla. El ser humano no poseía los recursos suficientes para tal hazaña. 

Todos conocen el resultado. Llegó a la meta marcando un 3.59.4 demostrando que los límites están para ser superados. A partir de esa fecha los mediofondistas de todo el mundo bajaron de la mítica barrera de los 4 minutos sin ningún problema.

Otro caso interesante fue el del holandés Geesink en los Juegos de Tokio en 1964. Hay deportes que llevan adherida la nacionalidad del deportista que consigue el éxito, y en este caso se podría hablar del judo. Pensar en un judoka campeón olímpico que no fuera japonés, la patria del judo, era imposible. He aquí otra barrera psicológica, la referida a la costumbre de ver a los judokas japoneses en lo más alto. En 1964 esto cambió y un gigantón holandés superó a Kaminaga el héroe japonés del judo de peso pesado. 

Las llamadas barreras psicológicas son múltiples y variadas, se construyen lentamente, a  veces crecen como la hiedra y se van agarrando bien a nuestra forma de ver la vida, minan nuestra confianza y nos precipitan a salir vencidos antes de que la competición se lleve a cabo.

Es muy probable que en la actualidad multitud de corredores de fondo y medio fondo salgan a las pistas asumiendo que keniatas, etíopes o eritreos serán los que ganen, y se dirán"nacieron para ello y no se puede hacer mucho más"

Recientemente una deportista española ha roto una nueva barrera, la que identificaba China y Badminton. ¿Cómo es posible que una deportista española haya sido capaz de ganar a una deportista china la corona mundial en bádminton?

Pues sí ha sido posible, y no hay secretos, no ha pócima mágica, sólo hay trabajo bien hecho y en equipo. No conozco a la deportista ni a todo el equipo de técnicos que le ayuda y apoya en su preparación, pero sí conozco a dos de ellos, probablemente a los dos principales responsables de este éxito.

Actualmente nos movemos en el deporte entre dos polos: los que escriben sobre la preparación deportiva y publican en las revistas de mayor impacto, pero nunca han entrenado a nadie, y los que están todo el día entrenado y no tienen un minuto para reflexionar sobre qué es lo que están haciendo.

Fernando Rivas es un raro ejemplo de un entrenador con una excelente formación científica que entrena y reflexiona. No escribe sobre rendimiento humano, lo evalúa constantemente en la pista, reflexiona sobre el mismo y lo refina. Tengo la suerte de hablar habitualmente con él y siempre me ha gustado su realismo y su pragmatismo.

Sé de los cientos de horas analizando vídeos con sus compañeros del equipo técnico para poder ofrecer a su deportista las mejores condiciones de entrenamiento. Su conocimiento global del rendimiento humano ha sido crucial para refinar al máximo las capacidades perceptivo-decisionales de la jugadora. Su visión integradora del entrenamiento ha favorecido el desarrollo de una deportista que está empezando a mostrar sus potencialidades.

La clave de todo ello ha estado en creer en las posibilidades del atleta y no escatimar esfuerzos para que ésta crea también en dichas posibilidades, y en esta labor el trabajo de Pablo del Río ha sido y es clave. 

Son legión los deportistas de élite que han trabajado y siguen trabajando en las instalaciones del Consejo Superior de Deportes con Pablo, en unas condiciones manifiestamente mejorables.

Pablo del Río es probablemente el mejor psicólogo deportivo que tiene nuestro país. No escribe libros de autoayuda, no está en la universidad, no es un conferenciante habitual, ni publica en las revistas de impacto. Trabaja de manera intensa con los deportistas, y ésta es una diferencia notable en el panorama nacional de la psicología deportiva.

Preparar la mente de una campeona es una labor de artesanía en la que no siempre encajan los modelos de los textos convencionales de psicología del deporte. Convencerla de que puede llegar allí donde desee llegar si pone esfuerzo, dedicación y determinación, no es tarea fácil. 

Es una labor de sensibilidad creativa, de escucha atenta, de saber traducir los sentimientos y dudas de una deportista para convertirlos en procedimientos de actuación, para fortalecer su confianza, y favorecer que esté disponible para todo lo que pueda acontecer en el futuro.

Bajo esta premisa ya no existen más barreras que aquellas que la propia deportista se quiera poner.  Ya no existe una jugadora china que siempre gana. No, existe una jugadora que para ganar, si lo consigue, tendrá que jugar mucho y bien.

El salto cualitativo que esta deportista ha dado pasará a los libros deportivos como la milla de Banister o la victoria de Geesink, y es un ejemplo de cómo el trabajo en equipo y el trabajo duro y constante puede llevar al éxito. Las barreras están para ser saltadas y superadas, pero para ello tiene que existir un modelo claro del futuro que se desea alcanzar, y en este caso estaba claro.


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