Ocho ciclistas han resultado heridos este sábado, dos de ellos de gravedad, al ser atropellados por una furgoneta en la localidad pontevedresa de Santa María de Oia.

El suceso ocurrió pasadas las 11:45 horas en el kilómetro 18 de la carretera PO-552 que comunica Baiona con A Guarda, a su paso por Oia, a donde se desplazaron cuatro ambulancias, agentes de la Guardia Civil de Tráfico, Urgencias Sanitarias y el helicóptero del 061, han informado a Efe fuentes de Emergencia 112 y del 061. Desde allí, los ocho heridos han sido trasladados a tres centros hospitalarios.

Se trata de la paciente A.V.G, de 27 años, remitida al Meixoeiro; y el varón C.S.A., de 51 años, enviado al Hospital Xeral de Vigo.

Asimismo, han sido trasladados al centro médico Fátima los varones A.V.R., de 29 años; M.G.G., de 36 años; F.C.A., de 37 años, V.R.M., de 45 años; I.L.V., de 21 años; y A.C.F., de 37 años.

"A veces no sé cómo nos salvamos, parece que somos de goma", ha advertido sobre este accidente el presidente del club ciclista Riazor de A Coruña, Roberto Rilo, quien admite que subirse a la bicicleta y dar pedaladas se ha convertido en "una lotería".

Señala que en cada salida a la carretera se producen sobresaltos y, tristemente, alguno acaba en tragedia.

Hace dos años, él lo sufrió en carne propia y le han quedado secuelas en un hombro; hace un par de meses, otro ciclista de su club fue atropellado por un camión cuando circulaba junto a un compañero y perdió las piernas.

"Estas noticias te generan depresión, mal humor, impotencia", apunta el presidente del club ciclista Riazor, quien lamenta que los atropellos sean algo "constante".

"Aprecio muchos conductores que respetan y guardan la distancia, pero también hay alguno que dice: 'no te vi' y que no se dan cuenta de que llevan un arma en la mano", sostiene.

"Nosotros, más no podemos hacer. Nos hacemos ver en la carretera, circulamos correctamente y los conductores tienen que darse cuenta de que somos la parte débil y respetarnos. Es cuestión de perder unos segundos", apunta.

Recuerda, además, que muchos conductores desconocen que pueden traspasar la línea continua, siempre que no vengan vehículos de frente, para rebasarlos en la carretera y respetar así las distancias de seguridad.

Y aunque el riesgo aparece cada vez que salen de casa, el asfalto les atrae cada día que pueden practicar ciclismo deportivo, algo que suelen hacer en vías secundarias y no en carreteras generales.

"La afición es tan grande que, aunque sabes que corres peligro, ejercemos nuestro derecho a salir a la carretera", concluye el presidente del club ciclista Riazor.


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