Deportes

El traslado atlético a La Peineta: mentiras, ocultismo, retrasos e ilegalidades urbanísticas (I)

       

Imagen de La Peineta desde el exterior de las instalaciones.
Imagen de La Peineta desde el exterior de las instalaciones. EFE

El pasado 29 de febrero tuvo lugar en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid un muy interesante encuentro-debate sobre el traslado del Atlético de Madrid a La Peineta. La Asociación Los 50, logró reunir en el primer acto que después de tantos años se ha celebrado para tratar el asunto, al Ayuntamiento, representado por todos los grupos políticos municipales y por el Concejal Delegado del Área de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, al Club , con Miguel Ángel Gil Marín al frente de una nutrida delegación y a la Asociación Señales de Humo, con José Luis Sánchez Ayuso como Presidente de la misma.

El evento, en un Salón de Actos hasta la bandera, también contó con la presencia de las asociaciones vecinales afectadas, Ecologistas en Acción y muchos aficionados del Atleti sedientos de la información que hasta ahora se les había sustraído por parte del Club, más preocupado de llevar acabo sus objetivos por encima de todas las cosas que de compartirlos con su masa social. Y preguntarla su opinión. Al final del acto, el pálpito de la afición fue que estaba todo en el aire, a pesar del mensaje repetido por Gil Marín hasta la saciedad: "Nos trasladamos sí o sí". Y la fecha que prevé es la de inicio de la temporada 2017-2018. No se lo cree ni él, permítanme añadir. Y déjenme también, si no es mucho pedir y les ha picado algo la curiosidad, que les explique los por qués, a modo de interpretación a mi manera del intenso debate vivido en el Colegio de Abogados entre políticos, aficionados, vecinos y el Sr. Gil Marín y en el cual tuve, además, el placer de participar.

Si se remontan a julio del año 2007, verán noticias que detallaban que el Alcalde Ruiz Gallardón y el Club firmaron un compromiso urbanístico para la creación del ámbito Mahou- Calderón, que posibilitara el soterramiento de la M-30 –aunque Gallardón siempre mantuvo que el Calderón no estorbaba a Madrid Río- y la creación de un parque en la parcela del estadio y de 175.000 m2 de edificabilidad residencial en la parcela de Mahou. Esto pasaba por dos condicionantes: uno, la modificación del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid y, otro, posibilitar que el Club pudiera trasladarse a otra zona de Madrid. Y ahí estaba la Peineta, pilar básico de todo el proyecto.

De esta forma, durante estos años hemos ido conociendo el devenir del proyecto, entre mentiras, ocultismo, ilegalidades urbanísticas corregidas por los tribunales y mucho retraso, como no podía esperarse de otra forma conociendo a los agentes intervinientes, el Club Atlético de Madrid en manos de delincuentes declarados por la justicia y el Ayuntamiento del PP, que ha sumido a la capital en la mayor deuda que se conoce.

El traslado que iba a suponer una inyección económica obliga a asumir un préstamo de 160 millones, para la ejecución, que hay que pagar a un banco de Carlos Slim en julio 2021. Y añadir 44 millones para adquirir la propiedad del suelo de La Peineta

Así, hemos pasado de que el traslado supondría una inyección económica para colocar al Club entre los mejores de Europa –de eso se ha hecho cargo el Cholo, no cabe duda- a, desde hace muy pocos días, verse obligado a asumir un préstamo de 160 millones para la ejecución que resta del nuevo estadio, que hay que pagar a un banco de Carlos Slim, en el mejor de los casos, en julio de 2021. A eso añadamos 44 millones como coste para adquirir la propiedad del suelo de la Peineta, suponiendo que esto sea posible. Esto es 200 millones, que presuntamente se compensarán con la venta del suelo del Calderón, una expectativa de muy dudoso futuro tal y como está el mercado inmobiliario y sobre todo porque es un ámbito que hay que revisar a la baja respecto a su edificabilidad.

También se han producido cambios en el Ayuntamiento, gobernado por Ahora Madrid que, evidentemente ha heredado un muerto con el proyecto que debe resucitar desde varios frentes:

- Los vecinos de Arganzuela Imperial, que claman contra la aberración urbanística aprobada por el PP y paralizada por el TSJ, tras sendas demandas de Señales de Humo y Ecologistas en Acción.

- Los vecinos de San Blas, que se hacen cruces por la cesión a un coste irrisorio de una instalación pública –que venían usando los vecinos del distrito- a una entidad privada con ánimo de lucro como es el Atlético de Madrid y por el impacto que el estadio de fútbol provocará en la movilidad y transporte de una zona ya de por sí sobresaturada.

- El coste evidente que ha de soportar el propio Ayuntamiento –junto con otras administraciones- para la creación de las infraestructuras necesarias (se habla de cerca de mil millones para adecuar la red viaria de la Peineta), cuando sus arcas están esquilmadas por los que les precedieron en el gobierno de Madrid, que suscribieron un convenio en la creencia de unas seguras Olimpiadas que financiarían dicho coste y que finalmente resultaron humo. Ya anuncia el propio Consistorio que el soterramiento de la M-30 a su paso por el Calderón, no es tan necesario con tal de no costear los 40 'kilos' que según el compromiso adquirido ha de cubrir.

- La revisión de un ámbito urbanístico como el Mahou-Calderón que le parece especulativo, antisocial y por ende inadmisible, con la papeleta de verse obligado a defender ante los tribunales algo que no quieren sacar adelante. Ya parece que todos los agentes intervinientes están a favor de empezar a diseñar el ámbito desde cero, con consulta pública incluida y con evidente merma de la edificabilidad para Atleti y Mahou. Esto tranquilizó a los bulliciosos vecinos, que no obstante siguen escépticos.

- La recalificación del suelo de la Peineta que ahora mismo es demanial y así poder convertirlo en privado para ser transmitido al Atlético de Madrid, que por otra parte pretende darle ciertos usos comerciales y hosteleros que no están contemplados en su actual calificación.

Y en este orden de cosas parece que FCC, que venía ejecutando la obra del nuevo estadio con un presupuesto de 196 millones de euros a cambio de las plusvalías urbanísticas de Mahou-Calderón, se ha retirado harta de la volatilidad de dichas expectativas, con lo cual el Club ha de asumir el coste de lo que falta por ejecutar, tal y como al principio se ha expuesto. Es fácil colegir que si FCC está dispuesta a perder el dinero invertido en las obras hasta el momento realizadas, con tal de evitar hacer más grande el agujero, quien la sustituya en la jugada –lógicamente, el Club- tiene todas las papeletas para pagar el pato.

* Jesús Manuel Martínez Caja es abogado especialista en Derecho Inmobiliario, miembro de 'Señales de Humo' y de la asociación atlética 'Los 50'.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba