De cara

Un nuevo Adán contra Casillas

Olvidado aquel Adán para el que Mourinho y su troupe pedían respeto sin acordarse de guardárselo luego personalmente, el conocido ejército anti Casillas vuelve a la carga a través de la figura de Diego López, guardameta ocasional en el que algunos creen haber descubierto de repente un cerrojo para toda la vida en el Real Madrid. Y al calor de unas cuantas paradas del que hace tan sólo unas semanas calentaba banquillo en el Sevilla han decidido sentenciar al mejor cancerbero del mundo, al que ya no le conceden el beneficio de la recuperación y de la duda.

Casillas está lesionado, convaleciente aún de esa fractura en la mano izquierda que le ocasionó su compañero Arbeloa y que le apartó del equipo en un momento ciertamente comprometido. Y sin esperar a que el meta se recupere, a comprobar cómo retorna y en qué forma, hay un sector del madridismo que ya tiene prisa en adjudicarle la suplencia para cuando se le ocurra volver a estar sano. No habría derecho a que recuperara la titularidad, viene a pontificar ese bando.

Posiblemente para poder enfrentarlo a Casillas, Diego López se ha llenado estos días de contundentes elogios, algunos inesperados. Mourinho lo señaló abiertamente como responsable principal de la victoria en Old Trafford, una gentileza que no acostumbraba a tener hacia Iker en sus mejores tardes. Casi al contrario, si el piropo hacia él procedía de la prensa, el técnico lo rebatía: “Un portero está para parar”. A la campaña se ha unido misteriosamente hasta el mismo Ferguson, el manager del United, quien no sólo ensalza al meta lucense sino que arroja una pulla contra el madrileño: “Hubiese preferido que hubiese jugado Iker; no habría hecho las paradas que hizo Diego”.

En general, la crítica se ha deshecho en alabanzas hacia el último fichaje del Madrid. Recuerda sus grandes intervenciones, que las ha tenido en los dos últimos encuentros, pero pasa por alto sus errores, que también han aparecido y muy grandes. En el Bernabéu ante el Manchester costaron un gol; en Old Trafford y este domingo en Vigo no llegaron a tanto. 

Los elogios suenan un punto interesados y exagerados, como las ganas por depositarlos en el debe de su presunto competidor. Karanka, que otra vez tuvo que hacer las veces de Mourinho, cumplió con la diplomacia lógica al no garantizar la plaza de titular a ninguno de sus porteros para cuando regrese Iker, pero la remató con un “aquí nadie juega por estatus” que sonó gratuito y ofensivo hacia el portero campeón del mundo. 

La calle se ha sumado con entusiamo al combate. Es la última consecuencia de la división que ha fomentado en el Madrid la turbulenta era Mourinho. Hasta personajes intocables como Casillas, ídolo mayor, tiene ahora sus fieles y sus detractores dentro del club y de la propia afición. Representa la cabeza más visible del sector enfrentado al controvertido entrenador. Por ahora a Iker sólo le derrotan las conjeturas. Habrá que ver qué ocurre cuando esté listo para jugar. Su trayectoria y sus contrastadas virtudes no permiten que se le discuta el puesto. Pero hay ganas por arrebatárselo. Y los del otro lado ya han fabricado un nuevo Adán con el que enredar.


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