De cara

El enigma Pellegrini

Algunos reparan en el pelo blanco de Toulalan, el recogido en una coleta por Demichelis o el que no lleva la cabeza de Willy Caballero. Concentra muchas más miradas la tercera juventud de Joaquín, con su regate de toda la vida rebosante de ilusión y reforzado por una implicación constante y unas dotes de liderazgo que tal vez la edad no le había dejado enseñar antes. Y casi todos se fijan en Isco, la joyita, el futbolista descomunal con el desparpajo y la brillantez de los número uno. Todos ellos, y los otros no nombrados, conforman el maravilloso sueño que disfruta el Málaga y su ciudad, escenificado el miércoles en La Rosaleda con esa emocionante clasificación para los cuartos de final de la Liga de Campeones, que se transmitirá en esa tierra de generación en generación. La aventura no ha terminado pero con lo recorrido basta para que ya siempre sea recordada. Málaga está viviendo sus días más hermosos, los más fascinantes. 

Y detrás de esa pequeña gesta, sin hacerse notar pero notándose, otra vez Manuel Pellegrini, el especialista de los milagros. Discreto pero ambicioso, discreto pero exigente, discreto pero exquisito, discreto pero sabio, discreto pero claro. Y otra vez logrando que parezca que lo importante son los futbolistas, que todo es cosa de ellos. Pero no es que el técnico pasara por allí. Es que probablemente como está allí, pasa lo que pasa. La casualidad está descartada como argumento. El chileno ya vivió lo que vive, ya se lo hizo vivir a otros jugadores y a otra hinchada en Villarreal. Está demostrado, es un entrenador que multiplica por cinco el valor, la autoestima, el atrevimiento, el entusiasmo y el fútbol de los equipos sin mucho pedigrí y con poco entorno. 

Hay quien ha querido ver en la nueva proeza de Pellegrini la prueba pericial de que el Madrid se equivocó en su día al prescindir de sus servicios, al ponerle una fecha precipitada de caducidad a su proyecto. Pero la conexión es artificial. Su rendimiento de hoy no revisa el de entonces. Como tampoco un mal ejercicio validaría aquella decisión. Son asuntos independientes. Era otro hábitat y otra dimensión, otros egos y otra jefatura, otra hinchada y otro currículum.  A lo sumo sirve para que quien le despreció por su nuevo destino se manche de su propio escupitajo. Pero lo que ocurre en Málaga, o lo que ocurra a partir de ahora, no mejora ni empeora la nota de su estancia en el Bernabéu, no mueve el juicio de si fue o no allí un entrenador infravalorado y desaprovechado. Pellegrini hoy trabaja sólo en Málaga. Y es ahí donde ya, pase lo que pase, siempre se hablará bien de él.

Pero sigue siendo una incógnita si las prestaciones del entrenador valen o no para empresas mayores. En breve tendrá una nueva oportunidad de intentar comprobarlo. No será en el Madrid. Aunque a buen seguro, si el fútbol partiera de cero desde el curso pasado, Pellegrini hoy sería el candidato mejor colocado para suceder a Mourinho.


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