De cara

Más Mourinho que nunca

Mourinho arma ruido incluso cuando hace las maletas. Se va a ir del Madrid, eso ya nadie lo duda, pero no sin antes ajustar cuentas y multiplicar incendios. Su última conferencia de prensa fue un calculado ejercicio de vanidad impostada y malintencionada puntería. Se besó a sí mismo con un punto irritante de cinismo y golpeó a sus escogidas víctimas con la precisión de un francotirador: a Casillas le despreció, a Cristiano le culpó, al periodismo le provocó y al madridismo le ofendió. Todo a conciencia. Mourinho hasta el último día. Más Mourinho que nunca si cabe.

La novedad del caso, y también su gravedad, es que, reforzado por la valentía ficticia que desata la caducidad a la vista del agresor, esta vez el personal ha salido a contestarle. El Bernabéu, o una proporción importante de sus espectadores, silba con ganas cuando la megafonía anuncia el nombre del entrenador. Cappa le compara con el carnicero de la esquina. Hasta el presidente del COE, sin perder la educación, se anima a contestar la transformación en éxito que ha pretendido Mou hacer de la derrota: “Yo no había conocido a nadie en el Madrid presumir de ser tercero”. Y Pepe, su no hace tanto mejor aliado en la plantilla, se hace el gallito de repente poniéndose en alto en su contra en su indisimulado ya combate por desacreditar a Casillas. Es decir, fuego cruzado, al que se incorpora con vehemencia a través de las redes sociales el incombustible ejército de ruidosos partidarios de Mou. Un  escenario bélico que no le conviene al Madrid, pero que estimula a su todavía preparador. Sólo el presidente, al que más se le espera, permanece callado.

No sale bien parado Pepe de su arrebato. Y no sólo porque rompe el principio sagrado de autoridad que se le debe a un superior, sino porque se le advierte claramente oportunista. ¿Si la guerra con Casillas es vieja por qué no terció antes? Da la sensación de que el central ha esperado a atizar al técnico cuando ha perdido peso en el equipo y sitio en el once titular y, sobre todo, cuando sabe con absoluta seguridad que su entrenador no va a seguir en el Madrid. Y que Casillas, el defendido, sí. Un cambio de bando con olor a demagogia. Pero que confirma la evidencia, la división que sufre el Madrid y que nadie va a intentar ya ocultar.

Al Madrid le queda aún por disputar un título (¿no se acuerda de que el 17 hay final de Copa?) y por cumplir el trámite de los encuentros que le restan a la Liga. Pero eso ya es lo de menos. Los actores se han calzado los guantes y están más pendientes de los alrededores que de la pelota. De jugar con la voz en vez de con los pies o de dirigir. A lío por conferencia de prensa. Se ha abierto la veda. El caos. Pero en eso Mourinho, siempre al volante de la bronca, disfrutando con ella, tampoco ha engañado nadie. Cuando se le fichó se sabía cuáles iban a ser los peajes de su trayecto. También que su final, cuando se produjera, iba a ser así de arisco. Y lo que queda…


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba