De cara

Isco se mira en Canales

Celebraron la final de Champions mucho antes de alcanzarla (y al final fue en ambos casos que no) y ahora que todavía no ha concluido la actual ya están jugando la temporada que viene. No hay un solo descenso resuelto aún y los dos equipos más poderosos están empapelando la habitación de cromos para el próximo curso. Sobre todo el Madrid, necesitan echar arena sobre el ahora e ilusionar al personal con el mañana. Y la atención general, propensa a reducir el mundo al ombligo de blancos y azulgranas, ha comprado el anzuelo: se centra más en ese futuro imaginario y lejano que en el presente incierto y dramático de quienes aún no han resuelto su posición.

El Barcelona se ha guardado a Neymar en el bolsillo, un entusiasmo concreto y convincente con el que sujetar a sus aficionados y al tiempo una cortina con la que suavizar su posterior pecado de decencia, la grosera y desalmada patada en el culo a Abidal contra la que el francés llevaba tiempo alertando. El Madrid sólo ha cerrado el adiós de Mourinho, que se ha vuelto mudo desde su ejecución, pero tiene patas arriba el mercado universal. Los nombres de futuribles se agolpan en las portadas en grandes dosis de hipótesis y hasta de negociaciones concretas. Y en paralelo, Florentino está de gira por las redacciones tratando de lavar su imagen con entrevistas afeitadas.

La expectación está en la calle. Y consume a los propios protagonistas, que exhiben  con descaro (y a veces poco decoro hacia sus equipos actuales) su predisposición a resultar elegidos. Lo resume el uruguayo Luis Suárez, todavía del Liverpool, con ese “al Madrid no se le puede decir que no” tantas veces  escuchado (aunque al tiempo rebatido en ocasiones por los hechos). Eso sí, esta vez, en medio de ese impúdico y mayoritario dejarse querer, ha asomado una inesperada y sensata reflexión. Alguien que se ha parado a pensar por encima de la tentación. Isco, que ya dispone de una cegadora oferta encima de la mesa para jugar en el Bernabéu.

“Es una decisión muy importante para mi futuro y no quiero equivocarme. Tengo dudas porque quiero jugar, sea donde sea, y eso es lo más importante para mí. No quiero lamentar después el no gozar de minutos". Pedro León, Granero, Callejón. Sobre todo Canales... La memoria no le obliga a ir muy atrás. Son muchos los cadáveres del primer impulso. A cierta edad, a veces es perjudicial dejarse llevar a ciegas por la billetera o la marca de la camiseta. Isco no para de hacerse preguntas. Y no sólo por el clásico prejuicio en ciertos lugares hacia el producto nacional. ¿Le reclaman como cromo o como jugador? Isco juega en el Málaga por donde lo hace Cristiano… En el Madrid abundan los trescuartistas... El dilema es gordo. Pero no corran, ya lo resolverá. Que mañana hay partidos.


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