De cara

Isco es la cláusula a seguir

Las renovaciones de Messi con el Barcelona, sus revisiones de contrato, han dejado de constituir una noticia para convertirse en un trámite periódico y rutinario. En esta octava firma, además de la ficha, se ha modificado la duración, pero la cláusula de rescisión ni se ha tocado. El precio de la impensada salida unilateral del argentino (aunque una vez, no hace demasiado, hasta Florentino creyó estar a un centímetro de conseguirla) sigue fijada en los 250 millones de euros. En mil millones está la que con el Real Madrid tiene acordada Cristiano Ronaldo, que aún sigue esperando (no sin un punto de hartazgo e impaciencia) su primera prolongación o renegociación de contrato mientras observa cómo su antagonista las acumula casi por vicio. Pero ni uno ni otro centran la atención real (no la utópica) del mercado. La verdadera cláusula de rescisión a seguir, al margen de la de Falcao y sus 60 millones, es indiscutiblemente la de Isco, el futbolista malacitano que a cada paso que da se dispara como tentación irresistible.

No hace ni diez días que el Málaga despejó de ‘buitres’ los alrededores de su estadio mejorando las condiciones económicas particulares de su joya y casi doblando el precio de su hipotética fuga (pasó de 20 millones de euros a 35), pero el chaval, 20 años, se ha encargado inmediatamente de volverse apetecible. Tiene clase, control indescifrable de la pelota, disparo, mirada rápida para descubrir espacios vacíos y encontrar la portería, crecimiento constante de su nivel sin techo a la vista… Unas cualidades que reproduce casi a diario con el Málaga y que el miércoles multiplicó por dos en compañía de los mejores y observado por los jeques. Debutó al fin con la selección española campeona del mundo y le bastó media hora para perpetuarse. Va a ser imposible bajarle ya de ahí. Se asoció con sus nuevos compañeros como si llevaran seis temporadas juntos, insistió en que está llamado para cotas mayores, confirmó que sus prestaciones se agrandan proporcionalmente al tamaño de lo que tiene a su lado. Ya que la cita fue amistosa es posible que su recorte a Godín en un ladera del área se olvide como un asunto sin importancia, pero debería reposar enmarcado en la habitación del chico junto a esa camiseta que ya ha prometido no tirar jamás.

Con el Málaga como está (deudas y una sanción en el cogote que lo inhabilita para Europa) y con Isco volando como vuela es imposible no atribuir al centrocampista un papel protagonista en las políticas de fichajes que los clubes con más billetera están empezando a configurar de cara a la temporada que viene. En la Liga española no pasa inadvertido, luce en el cuello el ‘Golden Boy 2012’, ha comprobado que la camiseta de la Roja es de su misma talla y el próximo martes vuelve con su equipo al escaparate más visitado, el de la Liga de Campeones… Hablen si quieren de Messi y de Cristiano, pero el gran plato que viene se está cocinando en Málaga. Hasta Pep lo tiene claro.


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