De cara

Disculpas por ser español

La foto quedó curiosa, divertida. Pablo, Chico, Michu y Rangel, los cuatro españoles del Swansea británico, reivindicando su paisanaje tras un nuevo gol del que allí acostumbra a marcarlos. Tres camisetas, cada una con una sílaba de la palabra España, la bandera rojigualda, y la ciudad y autonomía de procedencia de cada uno de ellos: Chico, andaluz de Cádiz, Michu, asturiano de Oviedo, Rangel, catalán de Tarragona (Pablo, valenciano de Castellón no lució camisola, pero posó igual de sonriente junto a sus compañeros). Todo muy sano, inofensivo y simpático, la correspondencia a la expectación que en su país de origen está despertando su aventura conjunta en la Premier. Pues no... La estampa generó polémica. Para el catalán del cuarteto, Rangel, el gesto acabó en lío.

No son días para lucir españolía entre los nacidos en suelo catalán, da igual su oficio. Por eso Rangel, ante los insultos y comentarios que desató su posado entre los talibanes independentistas, tuvo que dedicar el día siguiente a justificarse en su cuenta de twitter. Primero para reivindicar que el posado no le invalida su condición de catalán. Y luego, una vez hechas esas aclaraciones, para volver a dejar constancia igualmente de su condición de español pese a su catalanía. Y así sucesivamente, un tuit tras otro, enredándose sin mucha salida ante la incomprensión de los fanáticos.    

Del “quiero dejar claro que la foto de los españoles celebrando un gol con la bandera española no tiene nada que ver con temas políticos, simplemente deportivos; soy 100% catalán” (escrito en catalán), luciendo como añadido una foto con sus espinilleras con los colores de la bandera catalana como prueba pericial, al “a quien no le guste que se aguante; soy suficientemente inteligente para saber que soy de nacionalidad española pero tengo toda la libertad del mundo para sentirme catalán 100%. Mi primera lengua es el catalán. Y en ningún momento me he puesto en contra de mi España” (escrito en castellano).

Y luego, más y más explicaciones, tratando de hacer entender que se siente de forma natural ambas cosas, primero catalán y luego español. Y que el gesto tras el gol de Michu no tenía nada que ver con el combate político que alrededor del independentismo se lidia estos días en algunas calles. Que el posado fue un simple guiño a esos aficionados españoles, incluidos los catalanes, que siguen con entusiasmo al Swansea. Hasta Chico salió al paso del incendio tuitero para defender a su compañero, pero no hubo forma. A Rangel le llovieron palos sin parar de ambas trincheras. La demostración definitiva de cómo está el patio. La política ha contaminado definitivamente también el deporte. Si hay bandera de por medio, ya no se puede ni celebrar un gol.  Ni siquiera en Gales.


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