De cara

Cholo o Mou; ilusión o discusión

Cuando Simeone habla aparece una ilusión. El hincha de su equipo sale fortalecido y esperanzado, feliz. El Cholo siempre le deja una frase para guardar en el corazón. Rara vez alguien acaba ofendido. Cuando Mourinho habla surge sin remedio una discusión. Fomenta la adhesión radical de algunos, pero también la división y los encontronazos. Crecen a partir de sus palabras los tipos encolerizados y la gente de su equipo se parte en dos. Son dos maneras opuestas de aprovechar el espacio mediático que se abre cuando la selección entra en escena y provoca un vacío en el día a día informativo de los clubes. Dos formas premeditadas de manejar el ambiente, posiblemente postizas, con mucha más carga de intencionalidad que de espontaneidad.

Ha vuelto a ocurrir. Al calor de los días en los que las selecciones han vaciado de jugadores los entrenamientos domésticos, Mourinho y Simeone, entre otros, han aprovechado para asomarse a la gente a través de entrevistas personales. El madridista en el extranjero, como siempre, esta vez en la RTP portuguesa; el español, en Canal+ y en Onda Cero. Simeone hizo guiños a los jugadores menos afortunados actualmente (Juanfran, Adrián) y lanzó mensajes seductores hacia la afición (si quieren demagógicos, pero totalmente efectivos: el hincha del Atlético esta semana no duerme, sueña). Si alguien en la tribuna conservaba algún recelo, aún molesto por la Liga Europa entregada o el poco vuelo que se le da a la joya de la cantera, los despejó todos por unos cuantos días.    

A Mourinho ya le han visto. El Madrid venía de un proceso de reanimación y rehabilitación futbolística, de un tramo de entusiasmo y calma incluso, y ahora lleva toda la semana discutiendo. No sólo contra enemigos externos, imaginarios o no, sino entre sí, cada vez más dividido. Mourinho sigue sin comprender que para muchos madridistas Del Bosque es uno de ellos. Hay unos cuantos de los blancos de toda la vida a los que el luso ha decidido bajar del barco y muchos de los correligionarios le siguen la campaña. Es indiscutible que el técnico ha conseguido desplazar el debate hacia donde quería y que disfruta quedando retratado y demonizado. Su sainete no se sostiene, pero crea el escenario en el que mejor se mueve. Es capaz hasta de usar frívola e irresponsablemente, y por supuesto en falso, un problema como el de la xenofobia con tal de engordar sus teorías victimistas y conspiratorias.

Los dos, Mourinho y Simeone, han conseguido lo que pretendían. Pero después de sus respectivas interpretaciones, hay una casa lastimada y peleada y otra unida y fortalecida. Simeone generó otra ilusión; Mourinho provocó la enésima discusión.


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