De cara

Del Bosque da la razón a Luis

España regresó a la excelencia. Y otra vez de casualidad, por las circunstancias, como le ocurrió en su día al inventor de la idea. Xabi Alonso se bajó de la Confederaciones por una pubalgia y Del Bosque, liberado del compromiso de alinearle junto a Busquets que se impuso desde su llegada al cargo, se animó a renunciar por una vez a su innegociable doble pivote. Las consecuencias en el marcador apenas se notaron, porque España gana de cualquier manera, pero sí afectaron a la vistosidad y la autoridad del juego. La primera hora, hasta que el técnico decidió retirar a Cesc del campo, fue la mejor de toda su etapa al frente de la selección.

España fue durante ese tramo delicioso otra vez la España de Luis, la que recogió Del Bosque tras la Eurocopa de 2008, la del único pivote con un puñado de bailarines por delante. Incluido un nueve en condiciones (porque los había y los hay). Un adversario cotizado en los asuntos defensivos como Uruguay, una fábrica de perros de presa, fue incapaz de seguir la pista de la pelota. Y las ocasiones en su portería se sucedieron. No estuvo Silva, al que a Del Bosque no le cuesta un disgusto retirar del equipo, pero el estilo no se resintió. Cesc, soberbio, el mejor, e Iniesta, que no falta nunca, marcaron el compás con su batuta. Fue una hora maravillosa de fútbol. La demostración de que se puede.

La cita recupera un debate que parecía enterrado. Del Bosque dio en su día un paso atrás y como los resultados no sufrieron rasguños, como paseó a la Roja como campeona del mundo y de todo lo que se le puso por delante, a muchos se le quitaron las ganas de discutir y de exigir. Pero si se puede dar más, por qué conformarse con menos. Y no es el miedo, el conservadurismo patológico que afecta a casi todos los entrenadores, lo que frena a Del Bosque. Cabe deducir que es su respeto a los galones lo que le sujeta.

Sin Xabi Alonso, el técnico podía haber acudido a Javi Martínez para no corregir su dibujo. Pero no. Se animó al mal llamado riesgo, a ese pivote único por el que tantas veces le habían zumbado los oídos. No es tanto un corsé táctico lo que inmovilizaba a Del Bosque, como un orden jerárquico de apellidos. No era intocable el doble pivote; los intocables eran Xabi y Busquets. La titularidad de Casillas que algunos criticarán (yo no), además de resultar coherente con sus opiniones cuando Mou lo sentó en el Madrid, responde igualmente a esa manera de hacer las cosas y manejar el grupo. Y con ella, la verdad, al técnico salmantino no le ha ido mal.

Pero España es capaz de llegar a más. Ya lo dijo Luis, ya lo demostró. Y de alguna manera, el partido contra Uruguay le devolvió la razón.


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