De cara

El Bayern que lo parió

Por más que Iniesta lo entienda como una falta de respeto, el final de este enorme Barcelona es una realidad. Puede que el siguiente sea también grande, que contenga unos cuantos jugadores del ciclo que ahora acaba, pero lo seguro es que será otro equipo. El resultado de una revolución que de repente demanda incluso la casi siempre cortés prensa local y desliza el propio club para calmar a las masas. Hace una semana muchos negaban la mayor, la caducidad, pero tras los efectos devastadores de la semifinal de Champions se han acabado los creyentes en la continuidad de la hegemonía. Los efectos del paso del Bayern, de cuyo 0-7 hablarán los libros de fútbol. Tenía que ser el Bayern, el enemigo de España, un adversario que otra vez se cuela para siempre en la leyenda negra de uno de sus equipos.

Porque el Bayern está también en la memoria del Atlético, fue quien le arrebató en el último segundo de la final de 1974 su sueño de proclamarse campeón de Europa. El gol de Schwarzenbek no se va ni se irá jamás de la cabeza de los rojiblancos. Y estaba también el Bayern en esas lágrimas inolvidables de Cañizares de 2001, cuando más cerca se creyó el Valencia de conquistar el máximo cetro continental, por delante durante muchos minutos en el partido y con dos ventajas en la tanda de penaltis. Pero cayó el conjunto español y el alemán pasó a convertirse en su rival non grato.

El Getafe prometió odio eterno al Bayern en abril de 2008, el día de su techo histórico como isntitución. Se vieron los madrileños en las semifinales de la Copa de la UEFA, pero los alemanes se lo truncaron a última hora. Con un gol en el último minuto del partido, el del 1-1, y con otros dos en los últimos cinco minutos de la prórroga para corregir el 3-1 con el que habían llegado a ponerse los azulones.

El equipo alemán es además la bestia negra del Real Madrid, posiblemente el rival con el que peor balance de resultados mantiene, la piedra en la que tropieza una y otra vez. La última, en la semifinal de la Champions del curso pasado. Pero el currículum blanco está cargado de derrotas con los bávaros (aunque también de victorias) e incluso de pérdida de papeles, como el pisotón de Juanito a Matthaüs en las semifinales de la Copa de Europa de 1987.

Es el Bayern, el malo de la película en los libros de historia del fútbol español, el convivado en todos sus funerales. Cuatro equipos ya lo tenían cruzado. Y desde esta semana también el Barça. Fue el Bayern quien puso fin a su versión más todopoderosa.


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