De cara

El Atlético triunfal es poco para Arda

Arda no se lo cree. El Atlético cierra un 2012 espectacular, en números uno de los mejores de su historia, quién sabe si incluso el mejor, pero Turan no se lo cree. Dos títulos en el pecho, con las emociones masivas e indescriptibles de sus respectivas celebraciones, un arranque de curso portentoso, convincentemente ganador, pero al turco no le parecen conquistas fiables. Aún mira a los rojiblancos como un asunto menor, una simple estación de paso, poco para él. Quiere irse a un club grande, dice, jugar la Champions y ganarla...

Es verdad que el Atlético no ha vencido el miedo al Madrid, ese complejo que ha convertido su asunto más importante, el derbi, en un decepción patológica (fue precisamente el turco de miras mayores quien con un mano de colegial recuperó está última vez los fantasmas vecinales). Es cierto que tampoco han sabido los rojiblancos mantenerse de pie ante Messi y su Barça (han sido dos derrotas sonrojantes y holgadas). Pero 2012 ha sido un año para recuperar la fe. El tiempo exacto que lleva Simeone al frente de todas las operaciones (y por tanto cabe adjudicarle la responsabilidad de tanta efectividad). El año del Atlético.

Fue llegar el Cholo al banquillo, como corrección en principio tribunera de los desperfectos ocasionados por el segundo empecinamiento en Manzano del dueño, y el Atlético venirse arriba. Huir de su pasado reciente de mediocridad y acercarse a la grandeza de su versión histórica tan olvidada. En términos aritméticos, el éxito es descomunal: 40 victorias, ocho empates y diez derrotas. Y dos títulos, finalmente el contenido por el que se mide ese club aunque alguna vez dejara de parecerlo.

En 2012, o sea con el Cholo, el Atlético ha vencido todos los encuentros de eliminatoria que ha disputado: 15. Aunque el técnico argentino ha impuesto la rutina de afrontar cada partido como si fuera el último, el dato avala la tesis de que el Atlético responde cuando realmente la cita que tiene enfrente es definitiva (empezó a perder en Europa, justo cuando se supo clasificado para la siguiente fase). En Liga ha concedido más, aunque sí se advierte una evolución, un cambio en esta temporada con respecto al tramo del año que corresponde a la pasada. El Atlético lo juega todo ahora al todo o nada. Salvo en el primer duelo del curso, en el campo del Levante, no ha empatado. O gana o pierde. No especula. Todo un síntoma de los nuevos tiempos.

Si se juntan todos los partidos de Liga BBVA disputados en 2012, prácticamente el Atlético habría jugado una entera: 39 partidos, 77 puntos. Pero no son sólo sus números, también están las sensaciones. El Atlético ha pasado de ser un equipo frágil, irresponsable, holgazán, conformista y triste a convertirse en otro comprometido, intenso, entusiasta, hambriento y competitivo. 2012 ha sido el año de su resurrección. El milagro del Cholo.

Pero Arda Turan no se lo cree. Lo ve aún pequeño. Por eso aspira aún a jugar en un equipo grande, de esos que juegan la Champions y la ganan. Pues puerta. A tipos así, el club debería abrirles de par en par la salida y sin pestañear. Ni una discusión, ni una lágrima. El Atlético es, o debería, para gente comprometida, convencida y feliz. El que se cree más no cabe. No pasa nada. El Calderón se ha acostumbrado a comprobar que el que se quiere ir y se va siempre pierde.

Eso sí, mientras se deshace de Arda, el Atlético debería reflexionar sobre por qué pese a lo conquistado, el camino trazado y el cariño que reciben aún se reproducen estos episodios de ingratitud o insatisfacción entre sus jugadores.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba