Cultura

María Dueñas: "Cuando me siento escribir no me pongo a pensar si voy a repetir la fórmula de El tiempo entre costuras"

La escritora María Dueñas presenta nueva novela. Se trata de 'La templanza', una historia que se desarrolla en el Jerez del siglo XIX y se adentra en el mundo del vino como metáfora de una época. Tras 'Misión olvido' y 'El tiempo entre costuras', que incluso fue adaptada como serie de televisión, el sello Planeta apuesta por Dueñas como plato fuerte para 2015.

El titular es que no da titulares. Y aunque no es posible saber si lo hace aposta o no, lo que sí es cierto es que la escritora María Dueñas rehúye de las frases con relumbrón -de esas que vienen con las comillas puestas- como si de la peste se tratara. Da muy pocas; poquísimas. Cercana y correcta, no para de dar entrevistas,  aplicadísima en la maratón de promoción de La templanza, su nueva novela tras los éxitos superventas de Misión olvido y El tiempo entre costuras, que incluso fue adaptada como serie de televisión por Antena 3.

A diferencia de sus primeras dos novelas, ésta está protagonizada por un hombre

"Cuando me siento escribir no me pongo a pensar si voy a repetir la fórmula de El tiempo entre costuras", asegura. Elegante, visiblemente más esbelta y escondida, a ratos, tras unas gafas de aviador, María Dueñas se pasea por las calles de Jerez, la ciudad en la que está ambientada La templanza, una historia que se desarrolla en el mundo bodeguero español del siglo XIX.

Aunque es cierto que esta novela Dueñas retoma su interés por las colonias americanas, el grueso ocurre en la ciudad gaditana. A juzgar por el despliegue, la de María Dueñas es una de las grandes apuestas de Planeta para 2015. Ha salido a la venta en España y Latinoamérica -incluido Brasil- con una tirada de 500.000 ejemplares.

A diferencia de sus anteriores novelas, en este caso el protagonista de La templanza es varón. Se trata del viudo Mauro Larrea, un hombre hecho a sí mismo, quien viajó muy pequeño a México para trabajar en la extracción de plata en una mina. Tras años de trabajo y privaciones, Mauro Larrea amasa una enorme fortuna que ve desmoronarse de un día para otro por un negocio fallido. Es allí donde comienza su periplo desde México a La Habana, hasta llegar finalmente a la floreciente ciudad del Jerez de la segunda mitad del XIX.

Una bodega ganada en una partida de billar llevarán a Larrea a adentrarse en el mundo del vino

Un viñedo y una bodega ganados en una partida de billar llevarán a Larrea a adentrarse en el mundo del vino y, por supuesto, en la vida de Soledad Montalvo, el otro personaje fuerte de La templanza. De carácter fuerte y decidido -incluso sorprendentemente moderno aunque a veces tópico y previsible- Soledad Montalvo se revela como una mujer dispuesta a todo por cuidar de su familia, hasta actuar al margen de la ley si es necesario. Este es, a grandes y apresurados rasgos, el argumento de la novela escrita por Dueñas. 

-Está enunciada en el título, sin embargo, ¿es sólo la templanza la idea fuerte de esta novela?

- Yo quería hablar de aquel Jerez próspero del siglo XIX. El del contacto con Inglaterra y el comercio vinatero. Buena parte de las bodegas surgieron gracias a lo que en aquel que entonces se llamaban capitales de retorno, es decir, aquellos españoles que iban a América, hacían fortuna y luego invertían esos caudales en negocios prósperos en España. En el siglo XIX cerca del 20% de todo lo que se exportaba en España procedía de los vinos. Me interesaba que mi protagonista fuese uno de esos indianos.

-Ha dicho que pensó primero en el contexto y luego en los personajes, ¿por qué la fascinación por ese tema?

-El siglo XIX es crucial. Hay un gran cambio en el concepto del comercio del vino. A finales del XVIII y comienzos del XIX, ya existía el gremio de vinatería, que era una entidad que limitaba y no permitía que existiese la figura del productor tal y como la conocemos, es decir, el que tiene sus viñedos, sus fincas, sus bodegas y sus canales de distribución fuera de España. Hasta el XIX, los vinos de Jerez se mandaban a Inglaterra para que fuesen producidos allí. Pero una vez que desparece el gremio, surge la verdadera burguesía vinatera. Es un momento de cambio porque es el fin de una época y el inicio de otra. Es el momento en el que las colonias americanas se han independizado y sus capitales empiezan a retornar a la península. Me parece un punto de inflexión.

"En el siglo XIX, una vez que desparece el gremio, surge la verdadera burguesía vinatera"

- Hay algo contemporáneo en todo esto. Tanto Mauro Larrea como Soledad Montalvo son, a su manera, unos desterrados. No pertenecen al lugar al que vuelven. ¿Qué papel juega la identidad como tema en esta novela?

-Son unos desarraigados. Mauro Larrea lo es en el sentido más clásico. Emigra de chico, por pura necesidad. Se marcha a México. Ese tesón y esa fuerza suya le hacen prosperar, pero un revés lo hace arruinarse y lo obliga a comenzar todo otra vez.

- Y Soledad Montalvo, ¿qué clase de errante es ella?

-Ella se desarraiga por su matrimonio con un inglés. Cuando cree que su vida está asentada en ese Londres próspero y victoriano, todo se trastoca. A ella, como a Mauro, el azar la lleva a España. Los dos tienen una identidad mestiza. Conservan mucho de lo que fueron pero están sumidos en una identidad nueva: la que les confiere su país de adopción. Tienen muchas referencias con su patria, de la que no se sienten del todo parte. La percepción que existe de ellos es que son forasteros. Eso los hace distintos.

-Algo más los une: un punto bribón y forajido que muestran en sus acciones y decisiones.

-Sí claro, son unos buscavidas con pinta de señores, pero buscavidas al fin y al cabo. Los dos usan argucias de todo tipo al margen de la ley y de la ética para conseguir lo que buscan. Ambos tienen una urgencia que les empuja e incluso les permite desarrollar una complicidad. Estos personajes tienen claves contemporáneas. La figura del emigrante; aquella idea de hacer las Américas, de trabajar y triunfar. Era lo normal en aquella época. Lo cierto es que algunos triunfaban pero otros se hundían en el intento. Hay un catálogo enorme de personajes reales mezclados con ficción para poder transmitirlo.

"Mauro Larrea y Soledad Montalvo son unos buscavidas con pinta de señores, pero buscavidas al fin y al cabo"

-La templanza es una de las ideas fuertes, pero bien podría serlo el azar.

-La templanza tiene varios significados. Por un lado es el nombre de la viña que llega a manos de Mauro Larrea de la manera más impensada...

-¡Nada menos que con una partida de billar, más azaroso sólo los dados!

-Sí, pero es una partida que él juega por razones impulsivas. Es un arrebato, como casi todo lo que hace en su vida. El billar es un juego medio de azar y medio de talento. Para jugarlo hay que tener una templanza especial. Sin embargo, ya al final de la novela, la templanza como tema y como significado adquiere otra característica. Mauro Larrea busca esa templanza y ese sosiego del que siempre ha carecido.

-A usted le precede el éxito de El tiempo entre costuras ¿Es un lastre ser un escritora de bestseller o ser considerada como tal?

-No, al contrario, es un golpe de fortuna. Estoy muy agradecida con El tiempo entre costuras y todo lo que me permitió hacer después.

"Cada proyecto es independiente del otro. Estoy blindada con las injerencias externas"

-¿No es demasiada la tentación de repetir una fórmula? ¿El éxito de un libro no condiciona el tema y la estructura del siguiente?

-No. Al trabajar una historia hago un esfuerzo consciente. Trato de concentrarme. Cuando me siento escribir no me pongo a pensar si voy a repetir la fórmula de El tiempo entre costuras o Misión olvido; o qué fue lo que más gustó para repetirlo. Cada proyecto es independiente del otro. Estoy blindada con las injerencias externas.

-Una pregunta, más de estructura. El libro está dividido en tres partes: México, Cuba y Jerez. ¿Cuál comenzó a escribir primero?

-Comencé escribiendo la parte de Jerez pero la estructura ya estaba hecha. Había investigado los capitales de retorno y me di cuenta de que necesitaba un indiano. Pero a su vez, ese indiano necesitaba un pasado. Por eso la minería de plata, una actividad que se desarrolló en México y que en ese tiempo sirvió a muchos emigrantes para amasar fortuna.

-¿Y por qué Cuba? ¿No le parece que era prescindible?

-El paso por Cuba sí puede que sea un capricho, pero me interesaba el contraste entre las colonias ya independizadas frente a aquellas que todavía formaban parte del imperio español, que ya en ese momento es una catástrofe. Sí, Cuba es casi un capricho. Sin embargo la pieza fundamental es Jerez, sin duda.


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