La resaca de los años de bonanza

Las CCAA gastaron 600 millones en centros culturales fantasma

Madrid, Andalucía, Cataluña y Galicia acumulan complejos abandonados, salas  que jamás inauguraron y museos vacíos.

Imagen actual del Canódrom, en Cataluña.
Imagen actual del Canódrom, en Cataluña.

En los años de bonanza –entre 1998 y 1999- se ordenó y aprobó la construcción de proyectos punteros en materia de cultura. Todo ayuntamiento, por más pequeño y remoto que fuese, tenía que poseer un su propio Guggenheim o algo, como mínimo, parecido. No importa que la cantidad de habitantes fuese anecdótica. Había que hacerlo.

Hoy, la mayoría de esos proyectos se despellejan de asco y abandono. De ellos quedan el esqueleto y las abundantes facturas de la extravaganzza cultural que los animó. Para muestra, algunos botones.

El Palacio del Sur  (Córdoba). Un proyecto  inviable 10 años  ¡y 10 millones de euros  después! Transcurrida una década y tras gastar 10 millones de euros, el proyecto del Palacio del Sur de Córdoba ha sido enterrado. La propuesta, caballo de lanza de los anteriores gobiernos de IU y  PSOE, ha estado en las promesas electorales de todos los aspirantes excepto del PP, que lo ha  enterrado en el olvido. El diseño del prestigioso arquitecto holandés Rem Koolhaas,  suponía un gran inmueble de acero y cristal que hubiese gozado de unas vistas privilegiadas a la Mezquita y al Guadalquivir. El cambio de proyecto y la retirada de la constructora Ferrovial hicieron que los costes se encarecieran. Según los alcaldes, la realización costaría sólo 79 millones de euros, pero su coste real es de 120 millones, de los que ya se han gastado 10 en estudios, movimientos y otras diligencias. El modelo de financiación del mismo, que deja 40% en manos del gobierno autonómico, 40% en manos del central y 20% en manos del local, parece inviable en un momento como en el que España deberá recortar su gasto en 28.926 millones adicionales este año para cumplir el objetivo de recorte del déficit en 4,4%.

Un circo más caro que el Prado. En Alcorcón viven 170.000 personas.  Para ese grupo modesto de vecinos, el Ayuntamiento de ese municipio de Madrid decidió crear un complejo cultural, el CREAA (Centro de Creación de las Artes de Alcorcón)  cuyo coste total fue de 180 millones, es decir, si se esa cifra por vecino, equivaldría a 1400 por cada uno. Un precio alto por una institución que no es un museo, no tiene colección propia, tampoco es un teatro, ni propiamente un gimnasio. Es una escuela de circo y cuadras para animales, un proyecto faraónico que costó 60 millones más de lo que en su momento se pagó por el Guggenheim de Bilbao (a finales de los años 90 algo más de 120 millones de euros) e incluso más que la ampliación del Museo del Prado (150 millones de euros en 2007). El CREAA de Cascalllana permanece, a día de hoy, desierto y cerrado.

400 millones de euros, para una ciudad ¡vacía! En 1999, se ideó crear una la Cidade da Cultura, un complejo arquitectónico en Santiago de Compostela, destinado a la "conservación, producción y consumo de la cultura". Debía convertir Galicia en un referente cultural mundial. A pesar de que ha transcurrido más de una década desde entonces, el proyecto que firma el arquitecto Peter Eisenman sigue inconcluso, aunque el presupuesto se ha multiplicado por cuatro, hasta alcanzar los 400 millones de euros. Lo más relevante es que tampoco está muy claro qué contenidos albergará tamaño conjunto arquitectural. La Cidade da Cultura, abierta al público aunque vacía, ocupa casi 150.000 metros cuadrados en la faldas del monte Gaiás, en las afueras de Santiago. La situación actual de crisis económica ha obligado a la Xunta a pasar la tijera al presupuesto de cultura, notablemente mermado; no obstante, la partida destinada a la Cidade da Cultura para este año ronda los 13,5 millones de euros.

El canòdrom, más de 4 millones tirados a la basura. A finales de 2008, se decidió la creación de un centro que fomentara la creación artística en Cataluña y favoreciera tanto la exhibición como la divulgación del trabajo de muchos artistas catalanes. El proyecto concebido fue el llamado Canòdrom, un edificio diseñado en 1963 por el arquitecto Antonio Bonet, situado en el barrio de Sant Andreu. Se aprobó la viabilidad del proyecto y se convocó un concurso internacional para elegir el director. El ganador fue Moritz Küng, que dejó su puesto en De Singel, en Bélgica, para trasladarse a Barcelona. Fue en diciembre de 2009. El proyecto debía haberse inaugurado en septiembre de 2011, pero fue abortado por falta de presupuesto, alrededor de 1.300.000 euros necesarios de los que el Ayuntamiento cuenta sólo con la mitad. Lo invertido hasta ahora, unos 4.450.000 euros, quedó enterrado en un proyecto fallido. Los cambios políticos y la lentitud de las decisiones burocráticas y políticas no sólo amenazan la viabilidad del proyecto, sino que arrojan a la basura la inversión ya hecha para hacer posible el plan inicialmente previsto.

Un museo que no exhibe, ni inaugura. Para este 2012 estaba prevista la inauguración que un complejo museístico denominado Art Natura, en Málaga. El proyecto, puesto en marcha durante la administración del alcalde popular Francisco de la Torre, éste incluía el llamado el Museo de las Gemas y otros dos por construir,  de biología y geología. El primero de ellos, que debía de estar listo y abierto al público en 2012, no cuenta siquiera todavía con luz, agua, ni siquiera permisos administrativos, mucho menos de accesos ni de acondicionamiento. De más está decir que está vacío y no tiene ningunas perspectivas de recibir visitantes. La cantidad de dinero recibida para su construcción –sólo la de este museo, sin incluir los otros dos-  fue de 40 millones de euros.


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