Cultura

Eva Hache repite como presentadora de los Goya en su XXVII edición

La humorista será de nuevo la encargada de presentar la gala de los premios Goya, que este año celebra su XXVII edición en el Centro de Congresos Príncipe Felipe (Hotel Auditorium), el domingo 17 de febrero.

Eva Hache repite como presentadora de los Goya en su XXVII edición
Eva Hache repite como presentadora de los Goya en su XXVII edición

Que los todavía jóvenes premios Goya del cine español se sigan mirando en el espejo del tío Óscar es inevitable y Eva Hache repite como maestra de ceremonias de un gala en la que el año pasado pareció inspirarse en Billy Crystal, comparación que le halaga aunque matiza: "Yo tengo más arrugas". Después de que Crystal entregara en febrero los premios de la Academia de Hollywood por novena vez, Eva Hache se preocupó por el estado tirante de su piel después de tanta cirugía, e hizo una broma en twitter diciendo que le había copiado su idea de bailar y cantar, además de introducirse en las películas finalistas.

"Ojalá presente los Goya tantas veces como él los Óscar", ha dicho la presentadora, filóloga y humorista, quien ha renovado sus votos con la Academia de Cine asegurando: "Esto es el cine. No salió bien la primera, pero vamos a hacer otra", que tendrá lugar el 17 de febrero Centro de Congresos Príncipe Felipe de Madrid. Si Rosa María Sardá emuló con éxito los monólogos frenéticos al estilo Woopie Goldberg, Eva Hache apostó por el estilo clásico, sutilmente irreverente de Crystal, rubricado por un número musical inicial que tituló "no sé si voy a poder" (y que fue más de revista que de Hollywood), y con los tradicionales "sketches" en los que se filtraba en las películas finalistas.

Vimos interactuar a Hache con Santos Trinidad (de No habrá paz para los malvados) o con la "Tensi" de La voz dormida, igual que vimos a Billy Crystal posar desnudo cual Kate Winslet ante los ojos de Leonardo DiCaprio en Titanic o volando con Ralph Fiennes en avioneta en "El paciente inglés". Como en el caso de Crystal, su vínculo con la industria es lo suficientemente periférico para que Hache pueda poner los puntos no sobre las "haches" sino sobre las "íes" sin jugarse demasiado, metiéndose con los actores y directores.

Así, su mejor broma el año pasado fue, probablemente, la de asegurar jadeante tras el número inicial aquello de "parezco Najwa Nimri después de correr dos maratones", aunque hoy ha sido acusada de "políticamente correcta" en comparación con el celebrado monólogo que hizo posteriormente Santiago Segura en esa misma ceremonia. "El año pasado fui muy elegante y este año quiero ser más divertida", ha reconocido quien no llegó a alcanzar el tono más hilarante de sus predecesores, como José Corbacho, Buenafuente o Muchachada Nui en tándem con Carmen Machi. "Este año han cambiado mucho las cosas. Tanto la política como el estado de la población y el cine..." ha prometido para aquellos que esperaban dardos más envenenados en su actuación, indudablemente marcada por la entrega de 28 premios.

Este problema afecta a toda gala de premios, como recordaría en una de sus bromas más célebres otro viperino presentador de los Óscar, Johnny Carson: "Bienvenidos a este show. Dos horas de entretenimiento y cuatro horas de ceremonia" decía en un estilo que retomó otro cómico que se atrevió a llevar los Goya: el Gran Wyoming. Pero como Crystal, eso sí, Hache paseó por el patio de butacas, charlando e ironizando con las estrellas de la noche, e incluso las gafas de sol de Pedro Almodóvar dentro del auditorio recordaron inevitablemente a otro fiel usuario de los cristales oscuros: Jack Nicholson.

Aunque por antigua presentadora de "Noche Hache", que imitaba el formato de "late night show" americano, se temieron las comparaciones con el considerado peor presentador de los Óscar, David Letterman, y la sangre no llegó al río, como sí le sucedió a Antonia San Juan, que sufrió los cambios a última hora del guión en el año 2000 y, para colmo, no ganó el Goya al que estaba nominada por "Todo sobre mi madre".

Hache, que no ha ocultado que para ella la experiencia fue agridulce, ha explicado: "Ante tamaño fenómeno las críticas siempre son feroces" y en su momento llegó a proponer a Santiago Segura como sucesor, pero al final ha vuelto a asumir el reto. "No queda más remedio que mejorar la fórmula. Y este año soy mejor persona", ha dicho. "El año pasado estaba mucho más nerviosa, este esto muy tranquila. Ya sé el berenjenal en el que me estoy metiendo. Pensé que eran de esas cosas que se hacen una vez en la vida y no sé muy bien por qué repito. Estos señores de la Academia han insistido mucho. Había un señor con un palo...", ha concluido


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