Cultura

La 66 entrega de los Emmy: una gala redundante y con un palmarés sin riesgos

Para muchos esta gala que premia a las producciones televisivas estadounidenses  deja mucho que desear desde hace ya tiempo. Los premios de este año, sin embargo, han confirmado lo que muchos ya creen: los Emmy son un escaparate para defender sitios de poder, nada más.

Woody Harrelson y Matthew McConaughey  en la gala.
Woody Harrelson y Matthew McConaughey en la gala. emmys.com

¿Para esto convocan a una gala, para premiar a los mismos? Parece que sí. Por cuarta vez consecutiva Modern Family consiguió el premio a la Mejor Serie Cómica. Y es que los años pesan, aseguran algunos,  y una quinta temporada exitosa bien vale un premio. Discusiones a un lado, el día siguiente de la 66 Gala de los Emmy, está dominado por las críticas. El galardón anual que premia la excelencia en la industria de la televisión estadounidense reincide en su peor mal: el continuismo.

Muchos no han mostrado piedad. The Guardian asegura que la de este año ha sido una  gala somnolienta por la que desfilan triunfadores redundantes :Jim Parsons ganó su cuarto Emmy al mejor actor en una serie de comedia porThe Big Bang Theory; Julia Louis-Dreyfus ganó su tercer premio consecutivo por Veep y The Amazing Race ganó como mejor programa de realidad por décima vez. Juego de tronos, que optaba a 19 galardones, se tuvo que conformar con cuatro de carácter técnico, misma cosecha que se llevó True Detective mientras que Mad Men, que optaba a 8 premios, se fue de vacío.

Cero riesgos, grandes ignorados y soporífera corrección, por no decir mojigatería; eso han sido estos Emy para muchos. Sin embargo, un ingrediente se suma a esta desoladora panorámica. Los Emmy no están hechos para acertar, sino para dejarse ver. La gala  no deja de ser, ni mucho menos, un escaparate para productoras. Algo de lo que todos están conscientes. La ceremonia de los premios Emmy ha ganado popularidad en los últimos años. Cerca de 17.8 millones de televidentes sintonizaron la emisión del año pasado, cuando Neil Patrick Harris organizó. Esto significó un aumento del 34 por ciento desde 2012 y el nivel más alto desde 2005, según Nielsen.

La de este lunes fue una emisión en la que se libró más de una batalla. Las emisoras trataron de defender su territorio. HBO, el líder perenne, con 99 nominaciones este año, luchó para aferrarse a su pretensión de ganar más premios Emmy que cualquier cadena de televisión abierta. En esa carrera, ha entrado el servicio de streaming de Netflix, que plantea una amenaza creciente para el establecimiento de la industria con su 31 nominaciones, una incursión que puso nerviosos a muchos.

Asimismo, tal y como asegura la periodista Emily Steel de The New York Times, esta gala mostró algo que cada día se hace más evidente: que las líneas entre la televisión y el cine se difuminado, sobre todo porque las estrellas de Hollywood cada vez buscan más proyectos en televisión. Matthew McConaughey, quien ganó un Globo de oro y un Oscar al mejor actor este año, fue nominado por su actuación en True detective, la serie de HBO. Muchos le daban por triunfador, aunque finalmente no fue así.  La ganadora del Oscar Julia Roberts también fue nominada, por su papel de un médico en la película para televisión de HBO The Normal Heart, sobre la crisis del SIDA.


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