Cultura

Corral y Piñeiro: "El imperio romano estaba muy tranquilo hasta que llegó Jesucristo a decir que todos eran iguales"

Los catedráticos José Luis del Corral y Antonio Piñeiro convierten la historia del cristianismo en un relato vivo. Basándose en una investigación exhaustiva, reconstruyen el papel político de Jesucristo como revulsivo para el poder de los romanos. Ese es el hilo conductor de la novela El trono maldito.

José Luis Corral, coautor de El trono maldito, con Antonio Piñeiro.
José Luis Corral, coautor de El trono maldito, con Antonio Piñeiro. lugaresconhistoria.com

Esta historia comienza hace cuatro mil años. El rey de Israel, Herodes I El Grande, acaba de morir. El imperio romano se enfrenta al vértigo político que está por vivir en los próximos cuatro siglos: desde los movimientos independentistas de los judíos hasta la aparición de los predicadores que anuncian la llegada de un mesías y del Reino de Dios. Son los años en que el cristianismo se juega sus cartas históricas, así lo cuentan José Luis Corral y Antonio Piñeiro en la novela El trono maldito (Planeta).

“La idea la propuso Antonio, que es especialista en la literatura e historia del cristianismo primitivo. Me pareció una excelente idea. Ambos somos historiadores y novelistas. Una cosa no está reñida con la otra. Hemos revisado todos los textos de la época y es una novela fiel”, asegura el catedrático de historia medieval José Luis Corral, autor tanto de ensayos históricos como de novelas de intriga.

Por las páginas de esta novela desfilan personajes fundamentales y episodios que dividieron en dos la historia de la humanidad: desde el famoso baile de Salomé que le costó la cabeza a San Juan Bautista, pasando por la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, la expulsión de los mercaderes del Templo o la muerte de Tiberio hasta la proclamación de Calígula como emperador.

"La invención forma parte de las hipótesis verosímiles, que es lo que incumplen muchos locos que han publicado cosas que no tienen sentido"

Los hechos que se narran están apoyados en una investigación exhaustiva. No todos los documentos permiten confirmar algunos aspectos que sirven para inyectar vida a los hechos históricos, por esa razón, Corral y Piñeiro han tenido que echar mano de la ficción para cubrir algunas estepas. Lo han hecho, aseguran, trazando una hipótesis verosímil, una palabra fundamental, según Antonio Piñeiro, para separar el trigo de la paja en lo que a novela histórica respecta.

“Es cierto que algunos documentos se han perdido y lo que no podemos probar con ellos, lo hemos construido con ficción. Pero, claro, la invención forma parte de las hipótesis verosímiles, que es lo que incumplen muchos locos que han publicado cosas que no tienen sentido”, asegura el catedrático y coautor, Antonio Piñeiro, quien está convencido de que es hora de que los académicos salgan de las facultades y hagan un esfuerzo para divulgar la historia, una afirmación en la que coincide con José Luis Corral.

"Los historiadores españoles no hemos sabido divulgar. Como no supimos salir a la calle, salieron los novelistas, a lo mejor con poca precisión. Es hora de que los historiadores salgamos a la calle, como divulgación de novela. Lo que sí pediría a los lectores, es que se acercaran a la novela sin prejuicios. Son temas muy manidos, muy tratados, y la gente ha dado por ciertas muchas cosas incorrectas o las rechazan por ser contrarias a su pensamiento”, asegura Corral.

"Los historiadores no hemos sabido divulgar. Como no supimos salir a la calle, salieron los novelistas, a lo mejor con poca precisión"

La lucha por el poder en el imperio romano desata una tormenta de intrigas, traiciones, venganzas, amores imposibles, violencia y bajas pasiones. En medio de esa vorágine, aparece Jesús de Nazaret, que revoluciona al pueblo judío con sus sermones, en los que cuestiona los planes del emperador romano y de la casta sacerdotal judía. Acabar con este agitador que solivianta al pueblo se convertirá en el objetivo común de romanos y judíos. 

“El imperio romano estaba muy tranquilo hasta que llegó Jesucristo a decir que todos eran iguales e interviene, sin quererlo, en la política de su tiempo”, asegura Antonio Piñeiro para describir una novela en la que cada historia funciona como las teselas de un mosaico: las bajas pasiones desatadas por Arquelao; la lucha enconada que mantienen los hijos de Herodes por la sucesión al trono; los intrigantes sacerdotes Anás y Caifás… Un fresco del cristianismo antiguo, ese momento religioso y político que hace tambalearse a uno de los feudos políticos más importantes de la historia occidental.


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